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Por Juan
Manuel Barca - La negociación de un bono de $5.000 para los empleados privados
empezó a enfrentar complicaciones por el creciente rechazo del empresariado.
En las últimas
horas, las principales cámaras de la
industria, el comercio y la construcción salieron a oponerse a la iniciativa y
a quejarse por no haber sido convocados al debate.
De esa manera, se
despegaron del Gobierno, que este lunes confirmó avances en las conversaciones
con la CGT para que las empresas otorguen a sus trabajadores una compensación
por el impacto de la devaluación sobre los ingresos.
Los cuestionamientos en el sector privado surgieron inmediatamente después de
la reunión que mantuvo este lunes el ministro de Producción y Trabajo, Dante
Sica, y la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, con la cúpula de la
central obrera.
Luego de ese
encuentro, Sica anunció este martes un principio de acuerdo con la dirigencia
sindical para establecer algún tipo de paliativo a los asalariados privados como
se hizo en el sector estatal, al que el Ejecutivo le otorgó un bono de $2.000 a
partir de agosto. Pero los empresarios no están de acuerdo.
Ola de críticas
Una de las
principales objeciones surgió en el rubro mercantil, el mayor empleador de la
economía con más de 2 millones de trabajadores y que cerró en paritarias un
aumento del 30% en varios tramos hasta marzo de 2020.
"Es inviable otorgar un bono de $5.000, la
devaluación impactó sobre todos y en el sector comercial la situación es
crítica por la caída de las ventas y las tasas de crédito estratosféricas",
aseguró a iProfesional el secretario de la Cámara de Comercio, Mario
Grinman, quien además explicó que la entidad se enteró del bono por los medios.
Dentro de la misma actividad, la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME)
advirtió ayer sobre el panorama complicado que enfrentan las pyme, sin la
espalda financiera que las empresas más grandes.
"No estamos en condiciones de pagar, a pesar de que
los trabajadores lo necesitan con urgencia", dijo una fuente de la
cámara. Por ello, en el sector creen solo sería posible si hubiera algún tipo
de compensación fiscal por parte del Estado, como un anticipo de aportes
patronales o del IVA. "Las Pymes están atrasadas en el pago de
sueldos", señalaron en la CAME.
El ministro de Producción y Trabajo dijo el martes que el pago extraordinario
dependerá de la inflación de agosto que dará a conocer este jueves el INDEC.
Según el último
Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), realizado por el Banco Central,
el mes pasado tuvo un alza de precios de 4,3% y 2019 cerrará con una inflación
de 55% y una caída de 2,5% del PBI.
"Quedamos en
mirar el índice de inflación del jueves, volver a sentarnos para evaluar la
mejor metodología, pero tomamos como
referencia el bono que se le dio a los estatales, de 5 mil pesos; trabajamos
sobre eso", sostuvo Sica.
Para sorpresa del Gobierno, la industria
también plantea reparos. El tema se discutió este martes durante la reunión del
comité ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA), en donde fue
mayoritario el rechazo a dar un bono de $5.000 a 1,6 millones de trabajadores
manufactureros.
"Es impagable,
para eso están las paritarias", dijo a este medio un miembro que estuvo en
el encuentro.
El titular de la
UIA, Miguel Acevedo, había generado expectativas el lunes de la semana pasada
durante el Día de la Industria en una charla junto a Sica, en la que negó haber
hablado con la CGT sobre un bono pero reconoció que "algo hay que
hacer".
Afectada por la suba del dólar y el parate de la obra pública, la construcción
es otro de los sectores en donde existen serias dudas acerca de la posibilidad
de pagar un bono a cerca de 800.000 trabajadores de la actividad.
"Es bueno para
la gente sin duda, pero el sector está en
muy mal momento y no se cuántas empresas van a poder pagarlo", dijo
un empresario de la Cámara de la Construcción (Camarco).
El gremio de los
albañiles (Uocra) acordó una actualización trimestral de los salarios en
función de la inflación y una compensación del 10% por el 2018, que elevó la
paritaria al 52%.
Presión de los
gremios
La reacción en
tándem de los empresarios coincide con las presiones de la CGT para recomponer
la pérdida de poder adquisitivo frente a los precios.
Por estas horas, el
sindicalismo enfrenta reclamos para reabrir las paritarias. Aceiteros, trabajadores del neumático, la
alimentación y estatales ya elevaron el pedido, tal como
anticipó iProfesional la semana pasada.
Los gremios
negociaron este año aumentos en promedio del 30%, que luego de las PASO se
vieron desbordados por la disparada del dólar y la suba de la inflación. Solo
en el rubro alimentos hubo incrementos de entre el 15% y el 20%.
Según datos del Ministerio de Producción y Trabajo, los salarios reales
(promedio) del sector privado formal se redujeron en junio un 8,1% interanual,
mientras que la remuneración real mediana lo hizo un 9%. En tanto, la masa
salarial real promedio de los últimos 12 meses en junio de 2019 fue 7% inferior
a la correspondiente al mismo período de 2018.
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