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Por Pablo Wende - El control
de cambios tendrá que sortear algunos escollos para llegar intacto al 10 de
diciembre. El más relevante tiene que ver con los vencimientos de títulos
en pesos que vencen desde ahora hasta esa fecha. Según estimaciones de
mercado, en total se estarán volcando unos $160.000 millones, que en buena
parte podrían ser utilizados para comprar dólares (2.600 millones al cambio del
contado con liqui). Esto podría aumentar la brecha entre el dólar oficial y el
que surge del mercado "libre", es decir en el que no hay
restricciones cambiarias.
Según un detallado
informe realizado por Consultatio Asset Management, el vencimiento más cercano
ocurre el 21 de septiembre. Ese día el Tesoro deberá pagar intereses del
Bono de Política Monetaria (Bopomo 2020) por unos $24.600 millones, es decir el
equivalente a USD 410 millones. Una parte sustancial de este título está
en manos de inversores extranjeros, que seguramente buscarán comprar dólares y
sacarlos del mercado local, lo que generaría más presión sobre el "Contado
con Liquidación".
El control
cambiario -según la implementación que llevó adelante el
ministro de Hacienda, Hernán Lacunza– permite al público comprar hasta USD
10.000 por mes para atesoramiento, como también comprar
divisas para viajar al exterior o usar la tarjeta para pagos en dólares.
Pero para las empresas e inversores institucionales es mucho más
restrictivo: sólo pueden acceder a dólares oficiales para operaciones de
comercio exterior o para pagar deuda en divisas. Sin embargo, las
"personas jurídicas" que quieran atesorar dólares o girarlos al
exterior no podrán acceder al mercado cambiario.
La vía formal que
tienen para hacerse de dólares es vía compraventa de bonos o acciones. Ese tipo
de cambio implícito en una transacción de estas características se ubica en
alrededor de USD 62, contra los USD 56 del mercado mayorista, es decir una
brecha de aproximadamente el 10,7%. El consenso es que esta brecha es la
más "razonable" en el actual esquema de control cambiario, pero al
mismo tiempo existe el peligro de que se agrande a medida que el Tesoro libere
más cantidad de pesos por próximos vencimientos.
El dólar "rulo"
Para hacerse de
dólares en forma legal, las empresas deben recurrir al mercado bursátil. Allí
la operatoria consiste en comprar bonos en pesos y luego venderlos pero en su
versión en dólares. La operación más habitual es con el Bonar 2024. A
través de este esquema, las compañías pueden hacerse de divisas legalmente,
pero pagando un tipo de cambio más elevado.
Si la decisión es
directamente girar los dólares al exterior, ya se vuelve todo más caro. La
operatoria conocida como "Contado con Liquidación", o CCL, arroja un
tipo de cambio implícito del orden de los $66. Consiste en comprar un activo en
pesos, pero luego enviarlo al exterior y liquidarlo en un mercado
internacional, donde se obtienen dólares. La repetición de ese movimiento el
mercado lo bautizó "dolar
rulo".
Los inversores
extranjeros que cobren en un par de semanas el Bopomo concurrirían masivamente
a este mercado y presionarían mucho más la cotización, que ya está 19% por
encima del mercado oficial.
La cifra de
vencimientos en moneda local ya tiene adentro los bonos en pesos
"reperfilados", que sólo se pagarán en un 15% en caso de que estén en
manos de compañías, mientras que los inversores individuales (que son la
minoría) cobrarán la totalidad.
Los vencimientos
de Lecap que hay por delante serían menos complicados, porque muchos
de estos títulos están en manos de compañías de seguros y fondos comunes de
inversión, que no tienen la posibilidad de comprar dólares. Esos pesos quedan
"acorralados" y sólo les quedaría la opción de comprar nuevos títulos
en moneda local o efectuar un plazo fijo.
En octubre caen
varios vencimientos de Bonos del Tesoro (Bonte) en pesos que sí generarían
nuevas presiones cambiarias, ya que en una proporción importante están en manos
de extranjeros. Entre las series 2021, 2023 y 2026 el Gobierno deberá
enfrentar pagos de intereses por el equivalente a USD 300 millones.
El debut del
control cambiario estuvo dentro de lo esperado por el Gobierno. Consiguió
mantener al dólar formal estable, redujo a una mínima expresión las
intervenciones del Banco Central y la brecha con el dólar "libre" se
mantuvo en niveles reducidos.
Pero por delante no
son pocos los que ven más presiones para endurecer las reglas actuales, sobre
todo si se demora la llegada del nuevo desembolso de USD 5.400 millones del
FMI. El Gobierno aspira a poder llegar sin nuevos "retoques" al
10 de diciembre.
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