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Por Daniel Fernández Canedo - Hasta ahora son trece
los bancos internacionales que le propusieron al gobierno
esquemas financieros para "reperfilar" la deuda pública.
El fuerte interés de las
entidades financieras por la operación ( las comisiones siempre
son interesantes en estos casos) fue inversamente proporcional al
demostrado por la oposición para involucrarse en el tema.
El ministro de Hacienda, Hernán
Lacunza, postergó sin fecha su asistencia al Congreso para
presentar su plan y el proyecto oficial nunca vio la luz del día.
En la oposición tanto el
candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, como
el ex ministro Roberto Lavagna son
partidarios de que el Gobierno avance por su cuenta pero sin involucrarse.
Fernández instruyó a su
equipo a que evite "interferir" en
lo que haga el Gobierno con la deuda pero algunas luces amarillas se
encendieron en el tablero de control respecto al monto de vencimientos que
deberá enfrentar a pocos días de asumir en caso que resulte electo.
Según el cronograma que desde el ministerio de Hacienda le
pasaron al candidato más votado en las PASO del 11 de agosto, los vencimientos
previstos para diciembre rozan los US$6.000 millones (más
precisamente US$5963 millones) que, por otra parte, son los mayores de los que
restan hasta fin de año.
Los compromisos de septiembre
alcanzan a US$3.149 millones, y en octubre y noviembre los
vencimientos rondan los US$3.000 millones por mes.
Según los datos de Hacienda
los vencimientos en pesos son menos relevantes que los de dólares
pero habrían comenzado a reprogramarlos para evitar que más
compras de dólares en un contexto de gran sensibilidad.
A dos semanas del control de cambios (5
días de plazo para liquidar exportaciones, prohibición de comprar dólares para
atesoramiento por parte de las empresas y limite de US$10.000 mensuales para
las compras de los particulares) el Gobierno cuenta con un resultado a su
favor: estabilizó al dólar que, como lo planteó, es la base para llevar algo de
moderación al salto inflacionario qu está en desarrollo.
Con era de esperar, el
control de cambios provocó el nacimiento de mercados alternativos como el "contado
con liquidación" que dio nacimiento al
"rulo" que consiste comprar en el circuito oficial, con esos dólares
adquirir bonos (por ejemplo Bonar 2024) y después venderlos con lo que se puede
hacer una diferencia.
La "brecha" cambiaria
entre el dólar mayorista de $56,01 y el contado con liquidación de $65,80 se
amplió a 17,5% y se mantiene dentro de un rango esperable por el mercado: menos
del 20%.
En la danza de dólares, el
tema más sensible sigue siendo el goteo de depósitos del sistema
financiero: Los bancos insisten en que hay una baja pronunciada y los números
lo avalan pero las cifras de salida aún son para tener en cuenta.
Hasta la semana pasada esos
retiros oscilaban en torno a US$1.000 millones el lunes, según datos
provisionales y cerraron la semana con una caída del US$
394 millones el viernes.
Las reservas del Banco
Central bajaron ayer US$ 268 millones en el comienzo de la semana (están
en US$50.374 millones) reflejando que el "goteo" de divisas de los
bancos aún persiste.
Sin embargo, y luego de una
disminución del orden del 28% de los depósitos en
dólares desde el 12 de agosto, cabe destacar que el sistema sigue líquido,
una fortaleza para enfrentar una crisis de una magnitud importante.
Pero la sensibilidad continúa
a flor de piel y la expectativa apunta hacia la pregunta sobre si el Fondo
Monetario desembolsará o no los US$5.400 millones antes
o después de las elecciones del 27 de octubre.
El Gobierno entiende que esa
plata debe venir porque se cumplieron las metas fiscales y monetarias
correspondientes al segundo trimestre del año y, por eso, Hernán Lacunza
viajará a Washington a fin de mes. Pero también sabe que para los funcionarios
del organismo la política y sus resultados son esenciales.
En el entorno de Alberto Fernández
apuestan a que esa plata no vendrá y a que el FMI evitará hablar de
cualquier renegociación del acuerdo hasta que ver el resultado de las
elecciones.
En ese sentido ayer llamó la
atención un informe de tono optimista sobre el futuro económico de la Argentina
elaborado por un influyente banco norteamericano que, además,
sería uno de los interesados en participar de la reprogramación (sin quita ) de
la deuda pública argentina.
Para ese banco el
próximo gobierno podría firmar un acuerdo de facilidades extendidas que le
permitiría acceder a otros US$10.000 millones por parte del FMI.
En ese informe, el Citi da
por sentado que Alberto Fernández será el próximo presidente y considera que
asumirá con las principales variables macroeconómicas estabilizadas.
Transmite que el ajuste
externo está hecho y que el superávit comercial alcanzará a US$12.000
millones este año y US$15.000 millones el próximo.
Ese informe cree que al
peronismo "unificado" debería sumarse Roberto Lavagna y que el tipo
de cambio debería ser "el más alto posible".
En otras palabras, la apuesta
de parte de la banca estadounidense parece destinada a que habrá un dólar más
alto y, por consiguiente, salarios bajos. ¿Y la
posibilidad de recuperar el consumo?
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