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Por Mariano Casal - La emergencia
alimentaria que se busca activar hasta fines de 2022 ya tiene
los votos en Diputados y
un guiño del Senado, tras
el acuerdo de las últimas horas entre el presidente de la Cámara baja y
peronista con témpera -ahora acuarela- PRO, Emilio Monzó; el jefe del
kirchnerismo, Agustín Rossi; y el líder del interbloque
Cambiemos, Mario Negri.
En paralelo, el
cristinismo y el PJ -que responde a Alberto Fernández- en el Senado
confirmaron a Ámbito que aceptarán “rápido” lo que aterrice desde
Diputados. Sin embargo, en el justicialismo están molestos con la
“pésima estrategia” que adoptaron sectores de la oposición con respecto a
este tema. Hay coincidencia entre el oficialismo y bancadas antimacristas por
el “apriete” piquetero, representado en gran parte por el Movimiento Evita y la
terminal papal de los “movimientos sociales”, Juan Grabois.
“Se podían haber
realizado otros mecanismos a través de la Jefatura de Gabinete y evitábamos
todo este lío en el Congreso. Estábamos todos contentos con los recintos
cerrados. Ahora no queremos que se nos vaya la mano con este tema y vamos a
tratar de debatirlo lo más rápido que podamos en ambas cámaras para no
matarnos”, señaló un encumbrado legislador de la oposición a este diario.
Detrás del enojo en
oficialistas, peronistas y algunos kirchneristas de Diputados y del
Senado aparece la puja de poder y fondos que los piqueteros quieren
marcar, tal
como contó Ámbito. El mazazo fiscal que involucra la jugada
deberá ser solventado, en gran medida, por el ticket que venza en las próximas
elecciones presidenciales, es decir, una gestión que estará atragantada
por el poco margen que habrá para rifar partidas.
El proyecto
“unificado” plantea que se prorrogue hasta el 31 de diciembre de 2022 la
emergencia alimentaria nacional y disponer un “incremento de emergencia
como mínimo del 50% de las partidas presupuestarias vigentes del corriente año
correspondientes a políticas públicas nacionales de alimentación y
nutrición”. El plumeo del texto quedó en manos del Movimiento Evita.
Además, se dispone
un “incremento de emergencia como mínimo del 50% de las partidas
presupuestarias vigentes del corriente año correspondientes a políticas
públicas nacionales de alimentación y nutrición”. Desde el año próximo, el
jefe de Gabinete estará facultado para “actualizar trimestralmente las
partidas presupuestarias correspondientes a políticas públicas nacionales de
alimentación y nutrición, tomando como referencias mínimas el aumento de la
variación porcentual del rubro ‘alimentos y bebidas no alcohólicas’ del Índice
de Precios al Consumidor (IPC) y la variación de la Canasta Básica Alimentaria
(CBA) que elabora el INDEC”.
La discusión pasa ahora
por los datos que ofreció, de manera ágil, la Oficina de Presupuesto del
Congreso, en cuanto a si para el vigente año corresponde un aumento de
$4.000 millones u $8.000 millones. Es por ello que el oficialismo aún duda
si apoyar en general la iniciativa y debatir ese artículo en particular, o si
decide acompañar sin extender la discusión. Para el oficialismo, lo importante
ahora es no tocar la meta fiscal y se basarán en otro artículo del “proyecto
unificado”, que faculta al Ejecutivo a reestructuraciones presupuestarias, es
decir, sacar de un lado para cubrir el hueco “alimentario”.
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