Pese a la permanencia de incógnitas importantes para el desarrollo de la actividad económica (medidas antiinflacionarias de discutible efectividad, algunos contratos de prestación de servicios públicos aún no renegociados, un monto significativo de deuda pública que se mantiene en default), el empuje de una demanda creciente y el buen escenario internacional, han permitido observar cifras crecientes en el nivel de inversión.
Es sabido que durante los últimos 3 años (fundamentalmente en el 2003 y el 2004) la capacidad instalada ociosa permitió tener niveles de crecimiento del PBI muy altos. Pero ya se sabía que, aunque exista un desfasaje temporal entre los momentos de la inversión y los momentos en que la misma ofrece el máximo de su potencial de producción, se debían observar señales positivas de suba de la inversión, para poder estimar que el relativo alto crecimiento (aunque no sea en los especialmente altos de 2004 y 2005), se podía proyectar para los siguientes años.
Recordemos un dato que no es menor: un crecimiento económico de orden del 6 % promedio para varios años, más que duplicarían el promedio histórico argentino de las últimas décadas.
Es indudable que la situación internacional favorable es un relevante factor a favor de este proceso de aumento de la inversión.
Se mantienen expectativas de crecimiento muy importante en países como China e India. Estados Unidos, con un ritmo mucho menor acorde al tamaño y desarrollo de su economía, también muestra signos de mantener buen nivel de actividad.
Dentro de este escenario se debe destacar que las presiones inflacionarias en las principales economías del mundo están acotadas. Fundamentalmente, los agentes económicos estiman que no se producirán espirales alcistas en esta fundamental variable.
Sobre esta base, aunque el nuevo presidente del Banco Central de Estados Unidos (Ben Bernanke) ha indicado que es probable que las tasas de corto plazo en dólares suban algo más ( estimativamente un 0,50% anual), las tasas de largo plazo se mantienen por debajo del 5% anual. Adicionalmente debe recordarse que las tasas de euros, libras, dólares canadienses, entre otras monedas, se encuentran también en niveles bajos.
Esta situación es un poderoso motor para que los inversores busquen alternativas de mayor rendimiento. Entre éstas están las inversiones financieras y directas en los países emergentes, entre los que la Argentina se presenta como una buena variante, a partir de la sensible mejora de sus números macroeconómicos de los últimos 3 años.
En resumen, si se confirma esta tendencia de inversión creciente, son muchas las posibilidades de que nuestro país de ingresar en un período de cierta extensión con crecimiento sostenido.
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