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Por Jorge Herrera - Al estilo del gurú indio
Sri Sri Ravi Shankar, la cúpula del BCRA parece respirar más aliviada. No
para relajarse completamente. Todo lo contrario. La guerra, aún, no está
para nada ganada. Es una batalla diaria. Sin embargo, parece que los
ahorristas y depositantes le han dado una tregua al BCRA en las últimas
jornadas. Eso surge de los datos conocidos ayer del comportamiento de los
depósitos del sector privado de la semana pasada.
El sistema
financiero venía de las álgidas jornadas de fines de agosto y las primeras de
septiembre mostrando una fuerte caída de los depósitos privados en dólares
(argendólares) en torno a los u$s1.000 millones diarios. Mientras que las
colocaciones privadas en pesos, sobre todo, los plazos fijos, no mostraban una
tendencia definida, pese a acusar cierto drenaje. El fantasma del temible
efecto “Puerta 12” así se corporizaba en el mercado y el terror a una corrida
bancaria pasaba a dominar los ánimos. Así se fueron yendo por día más de
u$s400 millones de argendólares y aproximadamente $4.000 millones de plazos
fijos en pesos. Pero rápidamente el clima se exacerbó y la salida diaria de
argendólares se elevó más de 50% por encima de los u$s700 millones.
Pareciera que el
furor de las primeras jornadas tras la reimplementación de los controles al
mercado de cambios se fue diluyendo, principalmente, por el lado de los
argendólares. Esto se ve en las últimas dos jornadas de la semana pasada
(últimos datos oficiales) donde se pasó de una salida diaria de u$s700 millones
a u$s400 millones. El jueves pasado los argendólares cayeron u$s474 millones y
el viernes, u$s409 millones. Mientras que por el lado de los plazos fijos en pesos
se observaron aumentos de $2.000 millones y $10.000 millones respectivamente.
De modo que, si bien el drenaje de los argendólares continúa, el flujo hacia la
“Puerta 12” se desaceleró. Es una buena señal. Pero no da para dormirse en
los laureles. El balance hasta ahora, con datos de las diecinueve jornadas
posteriores a las PASO, muestra una fuerte sangría de los argendólares de
u$s9.220 millones. Esto equivale al 28% del stock existente antes de las PASO.
Mientras que los plazos fijos en pesos apenas acusan una caída inferior a los
$91.000 millones (lo que representa unos u$s1.500 millones).
Como señaláramos
oportunamente, la caída de los argendólares es relevante porque impacta
directamente sobre las reservas del BCRA porque ellas incluyen los encajes en
dólares de los bancos por esos depósitos privados en dólares. En el período
bajo análisis las reservas cayeron vía encajes en u$s7.552 millones sobre un
total perdido de u$s15.356 millones.
Pero al comparar lo
que está aconteciendo ahora respecto de casos recientes como los “cepos” de
octubre 2011 y el de mayo 2012, realmente inquieta la velocidad con que se
está dando ahora la caída. El Estudio Ferreres comparó la evolución de los
argendólares en los tres casos y claramente el actual es el más abrupto. Con
relación a los otros dos ca sos (2011 y 2012) la evidencia indica que al cabo
aproximadamente de un mes la situación se estabiliza. O sea, la caída fue menos
abrupta y tardó 30 días en encauzarse. Hoy no hay tanto margen. Se está a 44
días de las elecciones. Se ingresa en plena campaña. Y todo esto bajo un
“reperfilamiento” de la deuda pública que sigue en el aire. Las sucursales
bancarias muestran otro paisaje. Más tranquilo. Pero ello no implica que la
cabeza de los ahorristas se enfrió totalmente. Todo aún está a flor de piel.
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