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Por Marina Giacometti - En una sesión que duró poco menos de tres
horas y que transcurrió en armonía, la Cámara de Diputados dio media
sanción este jueves al proyecto de ley de emergencia alimentaria
consensuado por la oposición para dar respuesta a la crisis económica y
social que afecta a los sectores más desfavorecidos de la población, acelerada
tras las devaluación del último mes.
Luego de tres meses
sin actividad en medio de un año eleccionario, los diputados avalaron con
222 votos a favor, ningún voto en contra y la abstención
de la diputada de la Izquierda Socialista Mónica
Scholotthaauer, la norma que busca aumentar en un 50% los recursos a
políticas públicas nacionales de alimentación y nutrición y que prórroga hasta
el 31 de diciembre de 2022 la Emergencia Alimentaria Nacional.
La iniciativa pasó
al Senado y según pudo confirmar Ambito, la sesión se realizará el próximo
miércoles a las 14.
Mientras en los
alrededores del Congreso, organizaciones
sociales reclamaban por la efectiva sanción de la ley, adentro los
legisladores debatían sobre un proyecto que llegó con el consenso de la
oposición y que si bien, en un primer momento el oficialismo se mostró reacio,
a último momento, aceptó dar el debate y aportar sus votos para habilitar la
sesión especial -que requería el voto de los dos tercios de los presentes por
no haber pasado por comisión- y aprobar la emergencia.
Ignacio Petunchi
El titular del
interbloque de Cambiemos en la Cámara baja, Mario Negri, celebró ante
todo el orden en el que transitó la sesión, y dijo: "Inclusive no
compartiendo cosas que se han dicho, hemos estado a la altura de las
circunstancias de cara a la sociedad" y agregó: "No venimos con
baldes de combustible, todo lo contrario, y dejamos de lado cosas que no eran
propias del tema".
Respecto de la
emergencia alimentaria, el diputado cordobés señaló que "es cierto que el
Gobierno podría haber hecho por DNU la prórroga, lo discutimos, pero el
proyecto viene a plantear la prórroga hasta 2022 y nos parecía adecuado que esa
definición la tome el Congreso".
Por su parte, el
jefe del bloque Frente para la Victoria, Agustín Rossi, elogió que el
oficialismo acompañe la iniciativa e indicó que este proyecto viene a "dar
una respuesta por parte del Estado frente a una demanda que surgió de diversos
sectores". Además, remarcó que "los problemas sociales no se
resuelven con políticas sociales sino con políticas económicas"..
En tanto, el
titular del Bloque Justicialista, el salteño Pablo Kosiner, expresó
"si hoy estamos debatiendo acá es porque necesitamos instrumentos que
lleguen de manera institucionalizada a los sectores más vulnerables".
Otro de los que
tomó la palabra fue el diputado de Consenso Federal, Marco Lavagna, quien
señaló: "El problema que tenemos ya no es de coyuntura, es un problema
estructural que a lo largo de los años se va complejizando. Primero decíamos
que la pobreza estructural era del 18 por ciento, luego del 20 y hoy estamos
hablando de una pobreza estructural que está un poco más arriba del 30 por
ciento".
El diputado del
Movimiento Evita, Leonardo Grosso, uno de los impulsores de la emergencia
alimentaria, indicó: "Estamos planteando esta ley porque el país está en
emergencia. Cualquier política pública para combatir el hambre llega tarde.
Algunos se regodean por dar quórum o hablan de que esta ley es un problema
fiscal, esto es un problema de fondo que hay que solucionar".
"Llegamos
hasta acá con la unidad de todas las bancadas opositoras. El hambre del pueblo
no puede ser la variable de ajuste. Quiero decirle a Pichetto que tiene razón
esto no es Biafra, esto es la Argentina de Mauricio Macri", concluyó..
A su turno, el
diputado del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño, que al principio de la
sesión intentó sin éxito que se trate también la emergencia jubilatoria,
expresó: "Por supuesto que vamos a acompañar una ley para paliar el
hambre de los argentinos, pero desde las PASO los especuladores se la
están llevando en pala. Esta ley es un paliativo. Hay que discutir medidas de
fondo. Es irreconciliable el interés de los grandes banqueros con el de las
mayorías".
Tras la votación en
general, la norma pasó a votarse en particular donde el artículo 4 recibió una
pequeña modificación en su redacción. Donde el proyecto original decía que se
iba a disponer de "un incremento de emergencia como mínimo del cincuenta
por ciento (50%) de las partidas presupuestarios vigentes del corriente año
correspondientes a políticas públicas nacionales de alimentación y
nutrición", la nueva redacción incluyó "de los créditos
presupuestarios vigentes"..
Según había
explicitado ayer la Oficina de
Presupuesto del Congreso en su informe sobre el impacto fiscal, si
el incremento de las partidas se calculaba sobre los créditos vigentes al 31 de
agosto -de los programas sociales afectados- el costo de la medida ascendería a
$10.489 millones.
Además, la
iniciativa votada faculta al jefe de Gabinete a actualizar las partidas trimestralmente,
tomando como referencias mínimas el aumento del Índice de Precios al Consumidor
(IPC) en el rubro "alimentos y bebidas no alcohólicas" y la variación
de la canasta básica alimentaria que mide el INDEC. También, habilita al Poder
Ejecutivo a "disponer las ampliaciones y las reestructuraciones
presupuestarias, y las decisiones administrativas conducentes a un abordaje
efectivo de la emergencia alimentaria y nutricional".
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