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Por Sofía
Diamante - Las empresas argentinas, provincias e incluso la
Nación podrían entrar en un nuevo "default
técnico" si, como ocurrió en 2014, no pueden girar los dólares para pagar sus
obligaciones financieras al exterior, imposibilitados por el control de cambios que estableció el Banco Central hace casi 15 días.
La primera en
encontrarse con esta dificultad fue el grupo IRSA, la empresa dueña de los
principales shopping centers de la Argentina, que el lunes pasado efectuó los
pagos de intereses y capital de las obligaciones negociables (ON) Clase VII y
Clase VIII, tal como informó a la Comisión Nacional de Valores.
Sin embargo, ese
pago todavía no pudo ser cancelado con los acreedores internacionales, ya que
la nueva normativa del Banco Central prohíbe que una persona jurídica envíe
dividendos al exterior a una cuenta de terceros; solo puede hacerlo a una
propia.
En este caso, IRSA
depositó los pagos en la cuenta que tiene en la Caja de Valores la firma
Clearstream Banking, el banco encargado de repartir el dinero acreditado a los
tenedores de bonos emitidos por la empresa.
El martes, la firma
con sede en Luxemburgo emitió un comunicado en el cual señala que "la Caja
de Valores ha confirmado que los intereses y los ingresos de reembolso
adeudados por el pago de la ON IRSA Clase 8 en dólares tal vez no se puedan
pagar a una cuenta en el extranjero para los beneficiarios considerados
personas jurídicas".
"Les
recordamos amablemente que Clearstream Banking se considera una persona
jurídica y, por lo tanto, todos los activos mantenidos a través de la cuenta
directa de Clearstream Banking en la Caja de Valores se ven afectados por las
restricciones existentes de cambio y repatriación, independientemente de la
naturaleza legal de los inversores subyacentes", sigue el texto.
Sobre el impacto
que tiene la normativa para los clientes, el banco indicó que "los
intereses y los fondos de reembolso permanecerán impagos hasta que haya una
alternativa disponible. Cualquier pago en dólares permanecerá en espera en la
cuenta de Clearstream Banking en la Caja de Valores hasta nuevo aviso".
Si a los 30 días de
la fecha que se tendría que haber efectuado el pago los inversores no reciben
su dinero, IRSA entraría en un default técnico, aunque el problema legal lo
tendría Clearstream por no cumplir el contrato con las dos partes.
"(...) hemos
tomado conocimiento de que los tenedores del bono IRS19, cuya custodia se
encuentra en cuentas en el exterior, no han visto acreditado aún el capital e
intereses que ha sido pagado por la Compañía en debido tiempo y forma (...). En
este sentido, sugerimos a nuestros inversores (...) consultar con los bancos
custodio que correspondan acerca de la normativa cambiaria aplicable a la
fecha", dijo IRSA en un comunicado enviado anoche a la CNV.
La empresa que
preside Eduardo Elsztain no sería el único actor con este problema. En los
próximos días vencen también obligaciones negociables de YPF, Banco
Hipotecario, Cablevisión y Arcor, y bonos nacionales y provinciales, como los
de Neuquén, Chubut, Mendoza, ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Salta.
En el Banco Central
indicaron que nada cambió con respecto a la norma que se publicó de forma
sorpresiva el domingo 1° de este mes. "Los inversores saben que si compran
una acción o un bono con un tipo de jurisdicción, corren el riesgo de ese
lugar", señaló una fuente.
Antecedente
En julio de 2014,
el fallecido juez federal de Nueva York Thomas Griesa estableció medidas
cautelares que obligaban al país a pagarle a todos los acreedores de deuda
argentina -entre los que se encontraban los holdouts - o no se autorizaban las
tranferencias a ningún inversor. Esto obligó a la Argentina a entrar en default
técnico, ya que no se pudo cancelar la deuda con el 92,4% de los bonistas que
había aceptado el canje por la reestructuración.
En ese entonces, el
gobierno había depositado los servicios de capital e intereses de los bonos
bajo ley extranjera en las cuentas que tenía en el Banco Central el Banco New
York Mellon (BONY), encargado de realizar las transferencias a los bonistas,
pero el pago nunca se pudo efectuar. "Quiero decirles que la Argentina no
va a caer en default. Porque en default entran los que no pagan. Aquí la
Argentina pagó y alguien lo bloqueó y no deja que el pago llegue a los
terceros", había dicho en ese momento la entonces presidenta Cristina
Kirchner.
En abril de 2016,
el gobierno de Mauricio Macri negoció el pago con los holdouts y las medidas
cautelares fueron levantadas, lo que permitió que el país saliera del default
técnico. Con el fin de la medida, varias provincias y empresas argentinas
volvieron a emitir títulos que compraron inversores extranjeros, confiados en
que arrancaba una nueva era con la administración de Macri. Casi cuatro años
después, el país podría volver a entrar en un default técnico si el Banco
Central no permite que los dólares depositados en el banco custodio sean
girados a las cuentas de los acreedores.
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