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Por Javier Blanco -
El ruido generado por la ampliación de las restricciones con alcance cambiario
dispuestas en las últimas horas no solo amplió la brecha existente entre la
cotización oficial y los demás precios del dólar, sino
que además obligó al Banco Central (BCRA) a vender
reservas para evitar la suba del billete.
La entidad que
conduce Guido Sandleris había tenido fuerte intervención sobre el mercado entre
martes y miércoles de la semana previa, tras la imposición a comienzos de mes
del esquema que limita la demanda de empresas a cuestiones puramente operativas
(y no en todos los casos) y dejó vedadas sus compras de dólares para tenencia o
cobertura.
En esas dos ruedas,
que midieron el impacto de las nuevas normas (su debut había sido con negocios
simbólicos por feriado en EE.UU.), el BCRA debió aportar al mercado US$298
millones, algo así como el 34% de las divisas operadas en dichas ruedas para
tener al dólar quieto. Pero de allí en más solo realizó ventas menores en
algunas ruedas (la mayor fue por US$80 millones el lunes pasado) y en otras ni
siquiera llegó a concretarlas, ya que solo cargó posturas en el sistema que no
llegaron a ejecutarse.
Pero ayer, por la
negativa reacción que mostró el mercado a las nuevas limitaciones (que se
reflejó en una mayor demanda y una menor oferta privada de la divisa) se vio
obligado a vender casi US$100 millones de las reservas, según estimaron los
operadores, para cumplir el objetivo y mantener al dólar oficial planchado.
"Marcó la
cancha [el BCRA] con tempranas ventas al notar una demanda más tonificada en
momentos en que la oferta exportadora es baja, pese a los plazos de liquidación
impuestos", comentó Fernando Izzo, de ABC Cambios. "Incursionó cuando
el billete tocó máximos de $56,31: allí su intervención, que se complementó con
ventas en futuros, lo hizo caer hasta lograr un cierre en baja", describió
Gustavo Quintana, de PR Corredores de Cambio.
La acción oficial
logró que la divisa cerrara a un promedio de $56,14 para la venta mayorista (4
centavos menos respecto de anteayer), una baja que no llegó a trasladarse al
mercado minorista, donde quedó ofrecida a $58,41, según el BCRA, lo que supone
17 centavos respecto de su nivel de clausura anterior. Todo al cabo de una
rueda en la que la mayor demanda hizo trepar el volumen operado hasta los
US$425,4 millones ( 6,5% versus la rueda previa y 12% contra la anterior).
Brecha en aumento
Con estos cierres,
las brechas entre el dólar oficial y el resto de los valores que surgen de las
operaciones bursátiles o en negro aumentaron, ya que todos esos precios se
movieron al alza ayer como respuesta a las mayores restricciones.
El dólar bolsa
(MEP) quedó en torno de los $66; el contado con liquidación, en $69, y el blue,
que amaga con tomar protagonismo, operó en torno de $60. Así, la diferencia con
el dólar oficial ya ronda 15,4% para el primer caso, 20,2% para el segundo, y
quedó en 4,8% para negocios en negro. "¿Sorpresa? ninguna: a mayor
restricción, mayor brecha", evaluó Cristian Buteler.
La jornada mostró
al BCRA manteniendo la tasa ahí nomás del 86% anual (lleva tres ruedas en
85,99%, su mayor nivel desde julio de 2002) sin que eso implique variantes
significativas en la oferta de pesos.
Y dejó datos
aliviadores en torno de las reservas y el goteo de depósitos bancarios en
dólares que, en ambos casos, mostraron el menor drenaje en casi un mes, aunque
deberá verse si la mala reacción del mercado a las nuevas restricciones no pone
ahora en duda esa tendencia. Por lo pronto, la tenencia del BCRA se redujo en
apenas US$88 millones (quedaron en US$50.145 millones), lo que sugeriría que la
revalorización de algunos activos le habría permitido bajar el costo de su
intervención.
A su vez, la
actualización de datos oficiales permitió conocer que el último martes salieron
del sistema depósitos privados por US$154 millones, lo que supone el menor
registro diario post-PASO, aunque eleva la pérdida desde entonces a US$9678
millones. "El stock ya está debajo de US$23.000 millones, pero la liquidez
en dólares de los bancos sigue alta, en 56,5%", remarcó Gabriel Caamaño,
del Estudio Ledesma.
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