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Por Juan Strasnoy Peyre
- Ayer, tanto el Fondo
Monetario Internacional como el Gobierno dieron señales claras
que parecieron confirmar una de las grandes preocupaciones en el marco de la
crisis: que el desembolso de US$5.400 que debería llegar en septiembre se
postergará. Con el acuerdo stand by virtualmente roto y sin el reemplazante de
Mauricio Macri formalmente definido, el temor es que la definición se patee
incluso hasta después del 27 de octubre. Así, los analistas advierten que esto
complicará a las ya diezmadas reservas y que podría retroalimentar la corrida.
Primero, fue el
turno de Gerry Rice, vocero del FMI, que en conferencia de
prensa afirmó: "Puedo confirmar que el ministro (Hernán) Lacunza y su
equipo visitarán Washington los últimos días de septiembre para continuar con
las discusiones sobre el programa". Y adelantó que la quinta revisión del
stand by, necesaria para la aprobación del envío, será parte de la negociación.
Y el proceso es extenso: luego de que viaje al país la misión que auditará las
cuentas públicas, habrá que esperar la elevación del informe y algunas semanas
más hasta que el directorio del organismo se expida.
Más tarde, el
vicejefe de Gabinete, Andrés Ibarra, fue el primer funcionario en reconocer que
el giro podría posponerse. Consultado sobre las chances de que llegue luego de
los comicios, dijo que "los desembolsos no son rígidos en términos de una
fecha concreta" y que "puede o no ser en octubre".
Este mismo año,
el FMI suspendió un
envío a Ucrania,
que también tiene un stand by. Y el caso argentino es sensible. Del acuerdo
original, ya no queda nada: en agosto se incumplió la meta de emisión 0% y todo
indica que no se cumplirá el equilibrio fiscal, y el dinero que llegó, previsto
para garantizar el pago de la deuda con privados, terminó yendo a financiar la
fuga de capitales y el Gobierno anunció un default de las Letes y Lecap.
"Hasta que no haya un nuevo presidente electo, el FMI no lo va a
enviar", sostuvo el analista financiero Christian Buteler, en diálogo con
BAE Negocios. Y advirtió que el impacto "puede ser importante si seguimos
viendo bajas de las reservas, que nunca dejaron de caer". "Eso va a
generar más incertidumbre, que puede retroalimentrar la salida de depósitos en
dólares. Y aún hay una gran cantidad de plazos fijos en pesos que, más allá de
la crisis, se mantuvo bastante estable; eso es positivo pero no deja de ser una
preocupación la posibilidad de que un día se despierten", agregó.
Desde el estallido
de la corrida, las arcas del BCRA perdieron
US$16.165 millones y esa sangría llevó al Gobierno a defaultear la deuda de
corto plazo y reinstalar el cepo ante la falta de dólares. Al respecto, la
expresidenta del BCRA,
Mercedes Marcó del Pont, dijo ayer, en FM La Patriada que "si no llega el
desembolso, se deberían aumentar los controles cambiarios".
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