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Por Alejandro Colle - El mercado estará atento desde hoy al destino
que los inversores darán a parte de los 69.000 millones de pesos de Letras
Capitalizables del Tesoro (Lecap) que vencieron el viernes. Los
institucionales quedaron atrapados en el reperfilamiento y
solo cobrarán el 15% de sus tenencias, pero las personas humanas que tenían
Lecap y las habían adquirido antes del 31 de julio, así como quienes las tenían
como parte de una inversión en Fondos Comunes percibirán la totalidad de sus
acreencias.
Aunque
la información no es pública y los operadores desconocen con certeza las
proporciones, un cálculo basado en el ahorro que el Tesoro estimó al disponer
la medida sugiere que la mitad de los títulos en su conjunto, contando
Letes, Lecap, Lecer y Lelinks, no estaría alcanzado por la modificación
compulsiva de plazos.
En el
caso de las Lecap, el 15% que se paga a las personas jurídicas más la
parte que cobrarán los particulares representan no menos de 15.000 millones de
pesos. Qué harán los inversores con esos fondos es lo que mirará desde hoy el
mercado. También estará bajo la lupa lo que harán los que cobren dólares por el
vencimiento de Letes en esa moneda, por las cuales el Tesoro originalmente
debía pagar u$s1.979 millones que, reperfilados, ahora serían unos u$s300
millones.
En el
caso de las Lecap, hay quienes sostienen que el destino de los pesos sería
mayormente la compra de divisas. Si quien cobra es un particular y tiene libre
todo o parte del cupo de 10.000 dólares mensuales asignado por el Banco
Central, se dolarizaría a través del mercado de cambios donde la divisa cotiza
a $57,5 por unidad en las pizarras de Banco Nación y algo por encima de los $58
en el resto de bancos y casas de cambio. Si el límite de compra ya hubiera sido
alcanzado, al ahorrista le quedan como opciones esperar dos semanas a que se
renueve el cupo mensual o, si la decisión no admitiera dilaciones, recurrir a
los mercados alternativos. El informal, por caso quedó en $61,50 el viernes.
Sin
embargo, otros analistas creen que el inversor que estaba en pesos, intentará
quedarse en pesos, para recuperar parte de la pérdida que le significó la suba
del dólar ocurrida tras los anuncios de reperfilamiento, del cepo y el control
de cambios. En este sentido, recuerdan que una opción posible serían los plazos
fijos cortos, que ofrecen tasas de hasta 62% anual, que en 30 días representan
algo más del 5%.
Claro
que para definir la conducta a tomar influye el contexto que determina las
expectativas. En este sentido, el vicejefe de Gabinete, Andrés Ibarra,
relativizó la posibilidad de un desembolso inminente del los u$s5.400 millones
que están pendientes del Fondo Monetario Internacional (FMI). Admitió que
pueden venir o no en octubre, mientras que en el mercado la mayoría cree
que Washington preferiría esperar al resultado de las elecciones
presidenciales. No parece haber demasiada expectativa en que una reunión
de Mauricio Macri con su par norteamericano Donald Trump mientras se celebra la
Asamblea de Naciones Unidas a fin de mes en Nueva York pueda modificar la
decisión del organismo multilateral. Otro factor que relativiza la opción
de esperar en pesos es la medida que adoptó J.P. Morgan de colocar a
la Argentina en revisión para eventualmente remover a los bonos del Government
Bond Index-Emerging Markets (GBI-EM), el índice que mide la performance de los
títulos gubernamentales en moneda local, debido a las medidas de control de
cambios dispuestas por el país. Es un dato que miran los fondos de inversión
para decidir en qué activos colocar sus recursos, lo que implicaría quedar más
aislado del financiamiento internacional en caso de que se excluyera a la
Argentina. Otro dato negativo es el proceso de consulta que abrió MSCI
Inc. entre los protagonistas del mercado financiero para determinar si resulta
apropiado que las acciones del país pueden seguir formando parte del índice de
Mercados Emergentes, luego de la imposición de medidas de control de cambios a
partir de este mes.
Finalmente,
otro dato que puede pesar a la hora de tomar una decisión de inversión es la
ampliación de las brechas entre los distintos tipos de cambio del mercado. A
partir de los límites para el acceso al mercado de billetes, mal llamado único y
libre, que se ampliaron posteriormente con obstáculos a la operatoria del dólar
Bolsa, la distancia entre la compra de títulos o acciones contado con
liquidación simultánea en el exterior, se amplió el viernes a 30%. El
precio del dólar era algunos centavos superior a 73 pesos, tanto si se
utilizaba la acción y el ADR de YPF, como el Cedear y la acción de Apple en el
Nasdaq.
Esta
ampliación de la brecha, que en el caso del dólar MEP fue de 24%, y
de 7% entre el blue y el billete Banco Nación, refleja de
alguna manera una expectativa de devaluación, que también se ve en los futuros
del Rofex, donde los precios de octubre y noviembre subieron más de 2% pese a
la relativa calma en los negocios spot del dólar mayorista.
En el
caso de las Letes, los inversores podrían aprovechar los altos precios del
dólar MEP o el CCL para colocarse en pesos. La intención del Gobierno de llegar
al 27 de octubre con un dólar calmo parece favorecer la estrategia, pero
también juega en contra la incertidumbre electoral que sigue emanando de la
política.
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