|
Por Juan Gasalla - Argentina
parece ser un país que tropieza varias veces con la misma piedra, tanto en
la política como en la economía. En ese "loop" permanente de sucesos
que parecen extraídos del pasado, este mes irrumpieron con mayor fuerza
los controles de cambio y, por supuesto, las vías financieras con
intención de eludirlos.
Como sucedió con el "cepo" de
la segunda administración de Cristina Kirchner, los controles llevan a la
extensión de operaciones elusivas, algunas dentro del marco regulatorio, como
el "contado con liqui", el dólar "MEP" y el
novedoso "rulo", y otras informales, como las transacciones en
el mercado paralelo. Cuando las autoridades advierten la expansión de estos
ominosos mercados, aplican nuevos controles.
La brecha
cambiaria entre el dólar oficial, como se define a la cotización mayorista
en el Banco Nación y el tipo de cambio de referencia del BCRA (Comunicación
"A" 3500) y los diferentes precios del dólar convalidados a través de
los negocios financieros, alcanzó un rango entre el 23 y el 31 por ciento este
viernes, después de que el Banco Central y la Comisión Nacional de
Valores dispusieran en la última semana una nueva normativa en relación a
la compra y venta de títulos públicos a diferentes cotizaciones.
Las medidas buscan
limitar la operación del "rulo", que permite capturar esa
tasa de retorno para el que vende y hacerse de dólares -más caros pero sin
restricciones- para el que compra.
Como era de esperar, más
restricciones decantan en brechas crecientes, pero que no son suficientes para
detener la sangría de divisas, que es el origen de estas barreras.
Desde que el
ministro de Hacienda Hernán Lacunza anunció las restricciones
cambiarias el 1° de septiembre, el dólar minorista restó 5,8% en el
promedio de bancos (de 62,04 a 58,44 pesos) y 5,7% en la plaza mayorista (de
59,51 a 56,11 pesos).
Pero una cotización
alternativa, como la del contado con liquidación, trepó un 13,2%, lo que
extendió la brecha al 30,5 por ciento. Este tipo de cambio surge del
cociente de la cotización en pesos de las acciones argentinas por su valor en
dólares (ADR), que trepó de 64,68 a 73,25 pesos en septiembre.
Una variante para
dolarizar el excedente de pesos es la del dólar MEP o Bolsa, que se
obtiene a partir de la compra de un bono cuya cotización puede ser en
pesos o dólares. Se lo adquiere con moneda local y revende en divisas, a un
tipo de cambio mayor al oficial.
La operatoria
concluye con la transferencia de los dólares a una cuenta bancaria. El dólar
MEP avanzó este viernes a $69,17, un 7,2% más que los $64,50 del 30
de agosto.
Experiencias
fallida del "cepo"
Cuando se instauró
el control de capitales a fines de 2011, la brecha entre el
restringido dólar oficial y el paralelo tardó hacerse significativa.
Debieron pasar casi seis meses para que alcanzara hacia fines de mayo de
2012 el 25%, entre los $4,50 para la venta minorista y los $5,60 en los
"arbolitos" de la City porteña, entonces bajo la estricta vigilancia
de la AFIP.
En 2019, con los
nuevos controles post PASO, en el reducido mercado informal el dólar
"libre" cerró el viernes a 61,50 pesos. En este caso la brecha con
el promedio minorista es todavía exigua: un 5,2 por ciento.
Un informe del
IERAL de la Fundación Mediterránea precisó que "el régimen
de control de cambios actual es menos restrictivo que el de 2011 y el
precio del dólar (oficial) se encuentra en un nivel más realista. Por
ende, es clave lo que ocurra después del 10 de diciembre".
"Al margen de
las modificaciones que puedan hacerse al régimen cambiario, todo indica que
esta vez no será factible financiar una expansión del gasto público
como la observada entre 2011 y 2015″, advirtió el IERAL.
En esa línea, tanto
el actual Gobierno como el que se consagre a partir de las elecciones
presidenciales deberán tomar nota de que el anterior "cepo" -entre el
31 de octubre de 2011 y el 16 de diciembre de 2015- tuvo malos resultados.
En poco más de cuatro
años de restricciones, el dólar minorista autorizado por la AFIP trepó de 4,28
a 9,91 pesos en el promedio de venta al público, con un aumento acumulado
de 132 por ciento.
En contraste,
el dólar paralelo, o "libre" comenzó operado a $4,40 en las
"cuevas" de la City, con una brecha del 3% respecto del
oficial, pero escaló hasta los $14,45 para la venta en diciembre de 2015,
un 228% más.
Incluso brecha
llegó a superar el 100% en los momentos de mayor incertidumbre económica,
como ocurrió con la fuerte devaluación de enero de 2014. El dólar
"libre" llegó a anotar un récord de $16,11 el 19 de octubre de 2015,
a días de las elecciones presidenciales.
En el mismo lapso,
las reservas del BCRA se redujeron un drástico 49%, desde los 47.523
millones a 24.164 millones de dólares, merma que contradice la
justificación de imponer un "cepo" para "cuidar"
los dólares.
En 2019, con
solo diez ruedas operativas desde el anuncio de los controles, las reservas del
Banco Central restaron unos USD 4.000 millones o 7,4%, para quedar al
filo de los 50.000 millones.
|