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Por Mariano
Cuparo Ortiz - Los primeros indicadores de actividad económica
de agosto dejan entrever una nueva caída del PBI durante el mes
pasado. El año terminará con un desplome pronunciado. A su vez, esa dinámica
condiciona al futuro de mediano plazo. Por eso, el efecto arrastre garantiza
una nueva contracción en el 2020. Así, la economía pasó de un efecto serrucho,
con años pares cayendo e impares electorales creciendo, a una seguidilla de
tres años consecutivos a la baja.
Agosto tuvo una particularidad. La aceleración
inflacionaria empeoró la caída del poder adquisitivo, lo que afectó a una
demanda que ya venía deprimida. Ahí se dio una continuidad de un proceso que ya
viene de largo. Pero además, esta vez, la inestabilidad cambiaria generó
incertidumbres por el lado de la oferta. Es decir que, incluso con clientes
aguardando por productos, algunas industrias sin precios de referencia tuvieron
que pisar el freno.
Los primeros datos muestran la dinámica de agosto.
Las importaciones desde Brasil, publicadas por el Ministerio de Desarrollo,
Industria y Comercio Exterior (MDIC) del país vecino, cayeron 48,7% interanual.
Julio había arrojado un mes de mejora para ese indicador pero la devaluación
post PASO generó
un nuevo derrumbe. Los productos con mayores caídas fueron los automóviles de
pasajeros, vehículos de cargas, tractores y autopartes.
El consumo minorista también volvió a desplomarse
18,6% interanual en agosto tras un julio de desaceleración en la baja. Similar
resultado mostró el Índice Construya, que muestra el nivel de actividad de las
empresas privadas de la construcción, y que pasó de una leve suba en julio a
una caída intermensual desestacionalizada de 5,5%. Los despachos de cemento,
que no tienen variación intermensual libre de efectos de estacionalidad,
cayeron 5,9% contra el mismo mes del año pasado. También ahí el dato es que en
julio se había registrado mejora interanual. La producción automotriz publicada
por Adefa tampoco
brinda dato intermensual desestacionalizado pero el interanual cayó 37,5%. Por
último, la recaudación del IVA por
parte de Afip mostró una caída real interanual de 6,7%.
El economista jefe de Ecolatina, Matías Rajnerman,
dijo a BAE Negocios:
"Agosto va a dar muy mal, no sólo por lo que venía pasando hasta julio con
la economía real. Veníamos con problemas de demanda y en agosto se sumaron los
de oferta, porque a la caída del poder adquisitivo se sumó que en agosto no
había precios de referencia. No se sabía dónde iba a terminar el dólar y las
empresas que podían retener un poco, retenían. Además en el tercer trimestre la
cosecha gruesa pesa cada vez menos".
Hacia fin de año la caída será peor de lo esperada.
El REM del BCRA, la encuesta que
responden los consultores y bancos de la city, proyecta una contracción de
2,6%. Hasta hace un mes esperaban una de 1,5%. Desde la Fundación Germán Abdala
(FGA) hace rato que proyectaban una de 3%. Consultado por este diario, el
economista de FGA Juan Balasini explicó que la baja de la última mitad del 2019
complicará al número del 2020 por el efecto arrastre.
"Hoy diría que en un escenario optimista el
arrastre para 2020 será de 2% negativo, por lo tanto va a ser difícil dejar la
recesión atrás", dijo. Es decir que la diferencia entre el punto en el que
iniciará la actividad el 1° de enero del año próximo y el promedio del PBI 2019 será de 2
puntos. Todo ese margen deberá mejorar la economía durante el 2020, punta a
punta, si pretendiera empatar con los niveles promedio de este año. Una tarea
titánica.
Por eso para el REM el año que viene
cerrará con caída de 1,2%. Rajnerman concluyó: "Hacia el fin del
kirchnerismo a las recuperaciones las lideraba el Estado. Esta vez el
condicionamiento del FMI hará
que no pueda haber política fiscal expansiva y la recesión será más larga.
Claramente ya lo estamos viendo, con tres años de caída consecutiva".
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