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Por Natalia Vaccarezza - En la misma
semana que se convertirá en Ley la Emergencia
Alimentaria, el Gobierno muestra el malestar que generas los piquetes de las organizaciones
sociales, récord en el mes de agosto pasado con igual intensidad en septiembre.
El macrismo cedió a la presión de la oposición y social al decidir
apoyar el proyecto que redistribuye las asignaciones de alimentos y extiende la
emergencia hasta 2023. Sin embargo ve que detrás de las manifestaciones hay un
sector de los piqueteros que persiguen
“cuestiones políticas”.
El ministro de Justicia, Germán
Garavano, cuestionó las movilizaciones de las organizaciones en las
calles porque “afecta al trabajo y el tránsito”. En una conferencia de prensa
tras la reunión de Gabinete, el funcionario consideró que los piquetes “no son
una solución”. La proximidad de las elecciones recaliente el clima de enojo social en la calle y el Gobierno
busca contenerlo con alguna manera a través del diálogo. “Con extorsiones no se
puede avanzar en las negociaciones. No es planes o acampe. Eso es imposible”,
explicaron fuentes de Desarrollo Social.
Aunque no es parte del Gobierno, el candidato a vicepresidente, Miguel Angel Pichetto, fue uno de los
más críticos con los piqueteros cuando los acusó de “no laburar” y ser “parte
del endeudamiento de la Argentina”. Incluso el candidato opositor, Alberto Fernández, había pedido que
liberen las calles. En Balcarce 50 creen que “hay un abuso de las
manifestaciones” más allá del reclamo.
Las organizaciones sociales anunciaron otra semana protestas como
continuidad del plan de lucha iniciada hace varias semanas que incluyó un
acampe de 48 horas frente al ministerio de Desarrollo Social en la Avenida 9 de
Julio. Los cortes seguirán esta semana. Están previstos desde este martes, y el
miércoles habrá movilizaciones al Congreso de la Nación donde se debatirá
la Ley de
Emergencia Alimentaria.
Combustibles
El Gobierno no sólo está preocupado por la convulsión social sino
también por cuestiones que podrían
complicar el voto de la clase media. La disparada del precio de combustible internacional
replanteó una decisión oficial del congelamiento por 90 días. La Rosada
reconoció que analizan el impacto que tendrá el aumento del petróleo a nivel
mundial que provoca un atraso del valor de los precios a nivel local. “Quedamos
en ver cómo es la evolución del precio esta semana”, explicó el ministro de
Transporte, Guillermo Dietrich.
Si bien no descartan un aumento a futuro, justificaron que la decisión
de frenar los aumentos en las
naftas tuvo que ver con “los desequilibrios económicos que se
generaron tras las PASO”. “Fue un shock externo y hay que ver como evoluciona
el precio de comestible y ver si hay que tomar una medida”, afirmó el
funcionario imputado por el juez Sebastián
Casello en una investigación por la concesión de peajes. Sobre la
causa judicial, el ministro recalcó el “el nivel de transparencia de la obra
pública de la gestión actual es inédito” y sentenció que “ espera una justicia
independencia que no se politice”.
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