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Por Jorge Herrera - Por el momento todo
indicaría que el Gobierno está logrando desactivar la presión sobre el sistema financiero. Es
que no hay indicios de que el último cimbronazo cambiario diera lugar a una
corrida bancaria. Ello se nota al observar el comportamiento, principalmente,
de los depósitos privados a plazo fijo en pesos. Desde las PASO el stock total
de plazos fijos (no ajustables y ajustables) privados en pesos acusa una merma
de $97.000 millones, lo que representa poco más de u$s1.600 millones. Se trata
de una caída del 7,5% del total general (los no ajustables caen 7% y los
ajustables 22%). De modo que todavía en el sistema financiero hay un stock de
plazos fijos privados en pesos no ajustables de $1,17 billones (lo que
representa más de u$s19.000 millones) más otros $14.000 millones de plazos
fijos ajustables. Vale señalar que los rendimientos ofrecidos a los
ahorristas en pesos se han mantenido estables, no han acompañado la suba de las
tasas de referencia del mercado (de las Leliq). Así y todo, al parecer, el
público y las empresas han optado por mantener estacionada esta liquidez ahí.
Al respecto vale mencionar que muchas empresas “estacionan” parte de su capital
de trabajo en plazo fijo, de ahí la cierta estabilidad que muestra el conjunto.
Con respecto a los pequeños ahorristas, parecen convencidos de seguir
aprovechando los elevados intereses (la tasa promedio para plazos fijos en
pesos a 30 días ronda el 59% anual) ya que han visto licuado su capital tras la
devaluación. Habrá que ver cómo se comportan a medida que se acerquen las
elecciones. El otro ingrediente importante son los depósitos en caja de ahorro
que suman aproximadamente medio billón de pesos. Aquí también la caída no ha
sido significativa, alrededor de $32.000 millones (unos u$s530 millones).
Pero otro cantar
son los depósitos privados en dólares (argendólares). Desde que se desató
la furia post-PASO, estas colocaciones registran una abrupta caída de u$s9.820
millones. El último dato oficial (al miércoles pasado) indica que el stock de
argendólares bajó a u$s22.680 millones. Es decir, que han bajado más de 30%. Un
número nada despreciable. Sin embargo, la buena señal es que en las últimas
jornadas se confirma una fuerte desaceleración de la caída de los argendólares.
Hay que recordar
que la primera semana luego del resultado de las PASO los argendólares cayeron
u$s1.971 millones, a razón de 394 millones diarios. En la segunda, se fueron
u$s1.226 millones (307 millones por día) y en la tercera, ya con el
“reperfilamiento” lanzado, la salida se exponenció a u$s2.695 millones (539
millones diarios) para llegar a u$s3.329 millones (666 millones por día) en la
cuarta semana bajo el combo reperfilamiento más controles cambiarios.
La curva del éxodo
que mostraban los argendólares generaron cierta preocupación porque era un
drenaje de divisas que impactaba directamente sobre la posición de reservas líquidas
del BCRA, debido a que los bancos tienen cerca de la mitad de los fondos
depositados por los ahorristas en dólares en las arcas del ente monetario bajo
la figura de encaje bancario (o efectivo mínimo, o sea, la parte que no se
puede prestar del depósito). Fue así como la diáspora de los argendólares se
reflejó en la caída de las reservas del BCRA. Desde las PASO los encajes
en dólares de los bancos en el BCRA sufrieron un retroceso de u$s8.046
millones. Las reservas del BCRA cayeron en este periodo más de u$s16.000
millones. O sea, que la mitad de la pérdida está explicada por los encajes
de los argendólares que se van del sistema. En la quinta semana tras las PASO
se ve una importante baja en el ritmo de caída de los argendólares pasando de
un promedio diario de u$s600 millones a menos de u$s200 millones. El martes
pasado cayeron u$s152 millones y el miércoles u$s185 millones. Por ahora, un
alivio.
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