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Por Juan
Gasalla - En un marco de fuertes restricciones financieras, que se profundizaron
después del contundente triunfo de la oposición en las elecciones primarias,
la Secretaría de Finanzas divulgó su informe sobre deuda
pública de la administración central actualizado al cierre de agosto, con
un dato promisorio: el retroceso de los pasivos brutos a USD 307.000
millones, el monto más bajo desde el último trimestre de 2017, dos años
atrás.
La deuda bruta en
situación de pago normal se situó el mes pasado en USD 307.570 millones,
con una baja de más de USD 32.000 millones o 9,4% respecto de los USD
339.416 millones reportados en julio. Este monto es incluso inferior a
los USD 307.656 millones al cierre del tercer trimestre
de 2018.
Dos
factores se identifican en este importante recorte de pasivos, según la
información preliminar.
Por una parte un
nuevo capítulo de la devalaución del peso, cuando el tipo de cambio saltó
del nivel de 45 pesos por dólar a 60 pesos después de la victoria de la fórmula
encabezada por Alberto Fernández, del opositor Frente de Todos, en las
PASO del 11 de agosto. Una suba del dólar licúa la deuda nominada en pesos cuando
a ésta se la mide en moneda "dura".
Por otro lado, se
produjo la cancelación anticipada de un REPO (Repurchase Agreement)
asumido con bancos, que permitió rescatar bonos por un valor nominal de
12.800 millones de dólares.
El 20 de agosto,
el Ministerio de Hacienda debió adelantar la cancelación de contrato
de recompra (REPO) que había sido acordado con bancos internacionales para
robustecer las reservas internacionales en 2016, debido al desplome del
valor de los bonos soberanos que se habían dado en garantía. Entonces,
el Tesoro desembolsó USD 2.615 millones que, al eliminar los
intereses a pagar a futuro, significó una baja de la deuda cinco veces mayor.
La cancelación del
REPO permitió rescatar USD 5.948 millones en Bonar 2024, USD 4.019
millones en Bonar 2025 y USD 2.842 millones en Bonar 2037.
Más allá de
la "buena nueva" de la reducción de la deuda pública,
uno de los mayores problemas que la administración de Macri lega al
gobierno que surja de las elecciones de este año, la situación financiera del
país es muy delicada, lo que llevó al ministro Hernán Lacunza a
anunciar un "reperfilamiento" de
los vencimientos.
El 28 de agosto, el
jefe de Hacienda dio detalles del decreto que habilitó la postergación de
los vencimientos de títulos de corto plazo (Letes, Lecap, Lecer
y Lelink), que en los hechos se interpretó como un default selectivo, pues
extiende el plazo de pago hasta la llegada de la
También hay que
considerar que en el último año la deuda pública de Argentina se
había estabilizado en torno a los USD 320.000 millones, después de
haber arribado a un acuerdo stand by con el Fondo
Monetario Internacional (FMI) por un total de USD 57.000 millones, que
implicó recibir créditos del organismo para pagar vencimientos de deuda
privada. Por lo tanto, a partir del acuerdo la deuda dejó de aumentar, aunque
se fue cambiando de acreedor.
Lacunza expuso este
lunes en el Congreso nacional los números del proyecto de ley
de Presupuesto 2020, que prevé un superávit fiscal primario de
1% del Producto Bruto Interno.
La proyección del
resultado primario –previo al pago de deuda– se ajusta al equilibrio fiscal comprometido
con el FMI el año pasado. El ministro aseguró que el
Gobierno sobrecumplirá su meta fiscal en el tercer trimestre de 2019,
para cerrar el año con un déficit primario de 0,5% del PBI.
El Gobierno espera
un desembolso del organismo por USD 5.400 millones, que estaba previsto
para septiembre, pero que quedó postergado sin fecha precisa después
de la derrota electoral del oficialismo en las PASO.
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