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Por Jorge Herrera - El reciente ataque con
drones a instalaciones petrolíferas de Arabia Saudita fue un nuevo cisne negro en
el menú de los potenciales riesgos geopolíticos que pueden afectar a los
mercados mundiales. Para los inversores no se trata del primero ni del
último del año. Pero lo que les quita el sueño es que nadie sabe cuándo ni
dónde sobrevolará el próximo. Lo cierto es que en el top ten del menú, la
situación de la región, y en particular de la Argentina, gana cada vez más
espacio.
Justo unas semanas
atrás, el BlackRock Investment Institute, liderado por Tom Donilon y
perteneciente al megafondo BlackRock, actualizó su famoso “Geopolitical
Risk Dashboard” y elevó la probabilidad de que recrudezcan dos de los diez
riesgos geopolíticos que monitorean. Así del recálculo de riesgo el primero que
se destaca es el de la política latinoamericana. Al respecto, desde la
entidad reconocieron estar preocupados por el clima político en Brasil, además
del deterioro de la situación económica como consecuencia de la incertidumbre
que despiertan las elecciones de la Argentina o el empeoramiento de la crisis
en Venezuela con factor negativo para el mercado mundial de petróleo y en sus
países vecinos. Con respecto a la Argentina, cabe señalar que el informe
de BlackRock Investment Institute le había bajado algunos decibeles al caso
argentino porque fue evaluado antes del reperfilamiento y los controles
cambiarios. Sin embargo, pese a ello sigue figurando en el menú de riesgos
geopolíticos.
Justo días atrás,
desde el grupo financiero suizo SYZ, el economista jefe Adrien
Pichoud señaló respecto de sondeos que proyectan un triunfo de Cristina
Kirchner sobre Mauricio Macri en los comicios de octubre, que esto despertó la
preocupación de los inversores en lo relativo a la continuidad de la
política económica y de las probabilidades de un default de la deuda pública. Esto
se reflejó en la suba de los seguros contra default. Por su parte, Jean
Jaques Durand, gestor del fondo de deuda emergente en Edmond de Rothschild se
mostró más optimista. Si bien reconoció que no esperaban semejante reacción de
los mercados tras las PASO. Es más, consideraban una oportunidad de compra si
la oposición ganaba en las PASO porque pensaban que los activos argentinos ya
habían sido muy castigados en 2018 y presentaban valoraciones atractivas en el
contexto de una cierta continuidad de las políticas y de un mayor apoyo del
FMI. Pero el único impedimento para tener una mayor exposición fue que la
Argentina seguía siendo una de las mayores posiciones en la mayoría de los
fondos de deuda emergente. De todos modos, piensan que una presidencia de Alberto
Fernández no tendrá nada que ver con el último mandato de Cristina
Kirchner, marcado por políticas dogmáticas e intervencionistas, unidas a un
aislacionismo. Destaca que Alberto Fernández mostró en el pasado más
pragmatismo hacia las políticas económicas. Respecto de Cristina de Kirchner,
cree que como vicepresidenta desempeñará un papel mucho más pasivo. En este
sentido, creen que existe una probabilidad muy alta de que las nuevas
administraciones se mantengan en el marco de un programa renegociado del FMI.
Volviendo al mapa
de riesgo de BlackRock, el otro de los acontecimientos geopolíticos donde ve
ahora más riesgo que en el pasado es el que se refiere a las tensiones en el
Golfo, con el impacto que las sanciones a Irán puedan tener en el precio del
petróleo y las complicadas relaciones que mantienen EE.UU. y Arabia Saudita.
Además, aunque la gestora reconoce que el impacto de los riesgos geopolíticos
en mercados ha sido históricamente a corto plazo reconoce que éste puede
alargarse en el tiempo en un contexto de desaceleración económica, ya que
aumenta la sensibilidad del inversor hacia dichos acontecimientos.
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