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Por Pablo Wende - Como nunca antes había sucedido, las puntas
que separan la compra y venta de dólares presentan una enorme diferencia según
de qué entidad se trate. La mayor competencia entre distintos jugadores
que están autorizados a participar del mercado bancario provocó un fenómeno
singular y hoy el denominado "spread" puede ir desde una diferencia
mínima de 35 centavos hasta un máximo de 5 pesos.
El universo de
quienes hoy participan en el mercado de cambios para el público puede divirse
en cinco grandes jugadores: los bancos "tradicionales", casas de
cambio, sociedades de Bolsa los bancos 100% digitales, y las fintech que
encontraron en la compra y venta de dólares un imán para atraer clientes. La
apertura de canales digitales vuelve mucho más transparente la competencia y
también permite comparar entre las distintas ofertas del mercado.
Incluso el
propio Banco Central informa una lista de entidades que publican de manera
permanente la cotización, tanto para las compras en ventanilla (o el
"mostrador") y las que se realizan a través de canales electrónicos.
En especial luego
de la última devaluación del 12 de agosto se notó una fuerte diferencia entre
las puntas compradoras y vendedoras. Con precios tomados al mediodía de
ayer, el "spread" de los principales bancos llegaba a $5. El precio
de compra en uno de los bancos líderes del sistema era de $54,50, pero el de venta
volaba hasta $59,50. Esta diferencia de 5 pesos por cada dólar adquirido
representa una brecha de nada menos que 9,1 por ciento.
En el caso del
Banco Nación, la diferencia es menor pero continúa siendo significativa: $58,45
para la venta y $55,05 para la compra a clientes. Es una diferencia de $3,4 ó
6,1%. Se trata de un claro indicador de que el mercado está lejos de haberse
consolidado en torno de un precio que refleje baja volatilidad.
Los bancos
tradicionales aprovechan sus clientes cautivos para ganar importantes
comisiones con la compra y la venta de dólares, gracias a este gran
"spread". De esta forma, buscan compensar al menos parcialmente
la caída del stock de préstamos, que provocó una significativa disminución de
ingresos. Pero esto es en parte reemplazado por estas grandes comisiones del
negocio cambiario.
Los bancos
aprovechan sobre todo a quienes cobran cuenta sueldo, que apenas ven
acreditados sus haberes realizan la operación de compra de dólares a través de
canales electrónicos. Y la mayoría de los clientes no busca otras opciones para
efectuar la transacción.
Sin embargo, otros
jugadores del sistema encontraron una "ventana" para atraer nuevos
clientes. Bancos digitales y fintech salieron a jugar muy agresivos en
este segmento. Mientras que los bancos estaban cobrando hasta $59,50 a
quienes querían comprar dólares, estas entidades ofrecían cotizaciones incluso
inferiores a los 57 pesos.
Una fintech que se
acaba de lanzar, pero que tiene entre sus accionistas a un gran banco
local, debutó ayer dispuesta a "romper" el mercado, ofreciendo
un spread de apenas 35 centavos: $56,90 para la venta y $56,55 para la compra.
Claramente, la operación no les deja casi rentabilidad, pero sí invitaría a
muchos ahorristas a bajarse la app y empezar a operar a través de su
plataforma.
Ésta fue la
estrategia que utilizaron bancos digitales para empezar a ganar mercado,
aprovechando el furor por la compra de divisas en medio de un clima de
incertidumbre.
También hay algunas
sociedades de Bolsa con fuerte presencia en Internet que salieron con una
estrategia similar y ofrecen un "spread" de uno o como máximo
dos pesos. Nuevamente, en este caso se trata de ganar menor con las
operaciones cambiarias, pero luego ofrecer la plataforma para que los clientes
compren bonos o cualquier otro activo financiero.
Una de las
complicaciones que tienen las plataformas on line no bancarias es que deben
recibir la transferencia de fondos de sus clientes para luego realizar la
operación cambiaria. Si se hace a través del sistema financiero habrá que pagar
un 1,2% del impuesto al cheque. También es posible canalizar el depósito en
efectivo, a través de locales de cobranza extrabancaria.
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