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Por Javier Blanco -
Quince días después de haber incumplido por primera vez sus metas, el Banco Central (BCRA) readaptó ayer su política monetaria para tratar de adecuarla al impacto
que la aceleración que registró la inflación tendrá sobre la oferta real de
dinero y reafirmó los incentivos para que los bancos premien con mejores tasas
a los ahorristas en pesos.
Su Comité de
Política Monetaria (Copom) anunció anoche el abandono formal del congelamiento
de la Base Monetaria (BM), que contaba con la bendición del FMI, y admitió que
permitirá un aumento del 2,5% mensual de la oferta de dinero durante este mes y
el próximo para compensar la reducción que en ella implicó "la aceleración
de la inflación producida por la fuerte devaluación que registró el peso"
tras las PASO.
En un comunicado,
la entidad aclaró que la medida se adopta "a fin de evitar una contracción
monetaria excesiva, en un contexto que ya presentaba una liquidez
ajustada", aunque sus voceros se preocuparon por aclarar que esto no debe
ser considerado un "relajamiento o flexibilización".
El organismo
anunció que su nueva meta de BM para el corriente mes queda en 1377 mil
millones de pesos, unos $33.800 millones por encima de la meta anterior, que
había quedado congelada en $1343,200 millones, más allá de sus ajustes por las
operaciones cambiarias netas realizadas por el BCRA.
Sin embargo, como
admite que su nuevo objetivo es anunciado "en un contexto en el que las
proyecciones de demanda de dinero pueden perder precisión", en paralelo el
organismo decidió elevar al 78% anual el límite inferior que se compromete a
mantener para la tasa de interés que les paga a los bancos por comprarles sus
Letras de Liquidez (Leliq) durante este mes.
Ese rendimiento,
cuyo "piso" anterior había sido fijado en 58% anual, pero que llegó a
estar en el 85% hace unos días (su mayor nivel en 17 años) y se encuentra ahora
en el 83,21%, tendrá un "piso" garantizado del 68% anual durante
octubre.
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Esto lo hace
"para garantizar el carácter contractivo de la política monetaria" y
asegurarle incentivo además a los bancos para que trasladen parte de esa mejora
a sus ahorristas pagándoles mejores tasas por sus plazos fijos para que se
queden en pesos, y no se pasen al dólar.
Esta decisión llega
luego de que el stock de esos depósitos registrara en agosto un descenso de
$58.000 millones por cancelaciones realizadas por ahorristas que, en la mayoría
de los casos, buscaron dolarizar esas tenencias.
"El Copom
considera que estas medidas permitirán sostener una tasa de interés real
positiva y retomar el proceso de desinflación a partir de octubre", agrega
la comunicación oficial.
La adecuación de
las metas monetarias dispuesta por el BCRA será evaluada en las reuniones que
el FMI tendrá en unos días.
"Esperamos sea
una oportunidad para dialogar sobre estos y otros temas", se limitaron a
decir desde el organismo internacional tras anoticiarse de los cambios, aunque
tras destacar que "el personal del FMI sigue comprometido con la Argentina
y continúa trabajando con las autoridades para abordar la difícil situación que
enfrenta el país". Sin embargo, la última vez que el Copom había dispuesto
una modificación en el programa monetario pactado con el FMI, su vocero, Gerry
Rice, había emitido un comunicado respaldando explícitamente esa decisión.
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