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Por Natalia Donato - El
ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, recibió a los exportadores de
cereales y oleaginosas el jueves por la tarde, tras un día cargado de
rumores sobre un inminente aumento en las retenciones. Se había caído durante
algunas horas el sistema para registrar las ventas al exterior y ello recalentó
las versiones. Pero nada de eso ocurrió. El ministro y el titular del Banco
Central, Guido Sandleris, sólo querían saber qué sucedería en los
próximos días con la liquidación de exportaciones, necesaria para mantener el
tipo de cambio bajo control.
Asistieron al
encuentro los representantes de varias de las empresas socias de la Cámara de
Industria Aceitera de la Argentina (Ciara) y Cámara de Exportadores de Cereales
(CEC) -Bunge, Dreyfus, Cargill, Vicentín, Molinos, Cofco e IDC- y el
planteo fue unánime: el sector venderá entre USD 400 y USD 500 millones
por semana, que es el promedio de liquidación que se viene registrando.
"Hagan su
mayor esfuerzo por incrementar la liquidación", fue el planteo del
Gobierno. Pero los exportadores les contestaron que la soja que está
retenida en el campo difícilmente se venda antes del 27 de octubre. Son 25
millones de toneladas, poco menos de la mitad de la cosecha y el doble de
lo que debería quedar guardado en una situación normal, sin el grado de
incertidumbre actual. A la oleaginosa, se le suman 4 millones de toneladas de
maíz y 2 millones de toneladas de trigo.
¿Cómo se hace para
convencer a los productores de que vendan el cereal retenido?, quisieron saber
los funcionarios. Pero ni la posibilidad de otorgar incentivos impositivos ni
incrementar los derechos de exportación, ambas mencionadas por los exportadores
en reuniones previas, son considerados viables por este Gobierno. Por
ende, sólo podrán contar con los dólares previstos por el sector y esperar que
no vuelvan las presiones alcistas por el lado de la demanda.
Concretamente, las
alternativas sugeridas oportunamente por el sector para impulsar la venta de la
soja fueron: a) el cómputo de retenciones a las exportaciones como parte de
ganancias y b) rebajas fiscales, si venden en los próximos meses para usar en
compra de insumos y maquinarias.
La "Puerta
12" del agro
La teoría que
tienen en el sector es que luego del 27 de octubre, si llega a confirmarse el
escenario político de las PASO y Alberto Fernández, del Frente de Todos, es el
nuevo presidente, se producirá un fenómeno caratulado en la industria como un "Puerta
12", en alusión a la histórica tragedia ocurrida en 1968 en el estadio de
River cuando murieron 71 personas agolpadas sobre esa puerta intentando salir
tras un clásico River-Boca.
"Luego de las
elecciones, y ante la expectativa de que cuando asuma el nuevo presidente, si
es Fernández, pueda aumentar los derechos a la exportación, todos saldrán a
vender la soja, lo que generará no sólo una baja en el precio, sino un cuello
de botella enorme en los puertos", afirmó una fuente de Ciara-CEC. Y así
se lo plantearon a Lacunza y Sandleris.
Finalmente, los
funcionarios les transmitieron los socios de las empresas exportadoras volver a
reunirse en un plazo de dos semanas para seguir analizando la marcha de la
liquidación de divisas. Mientras tanto, en el Gobierno analizan el pedido del
sector de otorgar más plazo para vender los dólares de las exportaciones
primarias, que hoy es de 15 días y buscan llevarla a 30 días.
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