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Por Florencia Donovan - Cuando faltan 34 días
para las elecciones presidenciales, la única certeza que tienen los
empresarios es que, en caso de resultar elegido, Alberto Fernández no
tendrá mucho tiempo para elaborar un plan económico. La
economía argentina llegará a fin de año apenas con lo justo como para entrar en
la sala de urgencias y las decisiones que se tomen en las primeras semanas
podrían ser definitorias para la supervivencia del "paciente" y del
nuevo cuerpo médico. Los hombres de negocios ya empezaron a acercar posiciones
con el candidato y sus referentes.
No pocos actores
económicos están aprovechando estos días previos a las elecciones para intentar
acercar posiciones con quienes, estiman, podrían ser sus interlocutores en un
gobierno del Frente de Todos. Nunca los lobbistas
profesionales tienen tanto trabajo como en los momentos en los que se
prenuncian fuertes cambios políticos y macroeconómicos.
Si hay un sector
que ya se sabe bajo la lupa es el financiero. Habiendo transitado la corrida
cambiaria post-PASO sin mayores sobresaltos, los bancos están inquietos por
pasar su mensaje a la próxima administración. Lo harán con un evento organizado
-en tiempo récord- por el Grupo Clarín en el Malba, el mismo escenario que
eligió Alberto Fernández para mostrar concordia con el empresariado y, más aún,
con quienes en el kirchnerismo habían sido sindicados como grandes enemigos.
Palabras más,
palabras menos, su mensaje pasará por "cuidar al depositante, tanto de
pesos como de dólares". Los bancos temen que el próximo gobierno
reestructure las letras del Banco Central (las Leliq), en las que tienen
invertido gran parte del dinero de los depositantes, y ponga en riesgo la
relación con los clientes que les confiaron sus pesos.
Su temor no parece
del todo infundado. Ya Fernández dijo en varias ocasiones que había que bajar
los intereses de las Leliq (lo que conllevaría la baja también de las tasas que
se les pagan a los depositantes), mientras que economistas asociados a su espacio
dejan trascender en el ámbito privado que el plan incluiría el relanzamiento de
líneas de crédito subsidiadas para la producción. Lo confió también hace
algunos días el economista y exfuncionario Ariel Schale, en una reunión con
representantes de la industria textil. En ese encuentro también se habló de
limitar la posibilidad de que los bancos le presten al sector público, para
poder "poner el financiamiento al servicio de la producción".
Pero no solo en el
Frente de Todos creen que podría terminar por establecerse una reestructuración
forzada de las Leliq. El economista argentino Diego Saravia Tamayo, que trabajó
por más de una década en el Banco Central de Chile, donde ocupó la gerencia de
investigaciones económicas, advierte en un informe que lo más probable es que
después de las elecciones "haya que sanear la política monetaria".
"No pierdo la esperanza de que el nuevo gobierno sea capaz de implementar
un plan creíble de estabilización. Sin embargo, el escenario más probable
involucra una combinación de controles de cambios, devaluación (inflación) y un
bono que sustituya algunos plazos fijos", dice. El economista tiene
experiencia: el Banco de Chile llegó a tener en 2005 pasivos remunerados (como
las Leliq) por el equivalente al 500% de la base monetaria (las Leliq
representan poco más del 100% de ese indicador).
Ante la duda, no
pocos bancos comenzaron en las últimas semanas a desarmar su posición de Leliq.
Siguen volcando su liquidez en el Banco Central, pero en un instrumento de
todavía más corto plazo, como son los pases a un día (las letras son a 7 días).
También el diferencial entre la tasa de las Leliq y la que pagan los bancos por
sus plazos fijos está creciendo, lo que significa, dice Saravia Tamayo, que las
entidades "requieren de un mayor margen para tenerlas" en cartera.
En el encuentro del
Malba, que se hará pocos días antes de las elecciones generales y que estará
impulsado principalmente por ABA (la cámara que agrupa a las entidades de
capital extranjero), los bancos también podrían salir en defensa de la UVA como
unidad de indexación. "El problema no es el instrumento, es la inflación.
Si se le pone un tope a la tasa de los créditos UVA, no se dará un crédito UVA
nunca más", explica un banquero.
Los bancos ya ven
que de los tres negocios que tienen dos están en retroceso (el de dólares y el
de UVA) y uno podría estar amenazado: el de pesos. La realidad es que hace
meses que el sistema financiero argentino se transformó en un sistema meramente
transaccional. "Es bueno que el sistema financiero dé la cara. Los bancos
tienen la oportunidad de salir de esta crisis de otra manera que en el pasado.
En las últimas semanas se mantuvieron abiertos, con información transparente y
cerca de la gente", dice un banquero, inquieto por lo que todavía se viene.
"La mesa de
los argentinos"
Otra industria que
puso a funcionar su maquinaria de lobby es la agroalimentaria. Las noticias que
en las últimas semanas empezaron a reflejar los aumentos en el precio del pan y
que anticipan políticas en pos de "cuidar la mesa de los argentinos"
sirvieron para encender las alertas.
Así como Fernández
no suelta prenda sobre su plan económico, tampoco da pautas sobre su política
hacia el agro, que, junto con el sector energético, son los mayores generadores
de divisas. Por las dudas, los hombres de campo ya empezaron por recortar sus
proyecciones de siembra para el maíz y el trigo, los dos cereales que podrían
sufrir más intervenciones al quedar asociados de manera directa al consumo
familiar. "El riesgo es que tomen medidas que generen una caída en la
producción, como pasó durante el kirchnerismo", explican directivos del
sector.
La industria busca
anticiparse. Elaboró un proyecto que les está haciendo llegar a los
representantes del Frente de Todos, por el cual, emulando lo que sucede en
Estados Unidos con la leche, plantea la opción ya no de subsidiar la oferta
-congelando el precio del trigo o del maíz-, sino la demanda. En Estados
Unidos, los sectores subsidiados pagan un precio menor por la leche y lo hacen
vía tarjeta de débito.
La política
agroindustrial dependerá en gran medida del equipo que finalmente designe
Fernández. En la industria tienen identificados tres posibles equipos: el que
definen como los "patagónicos", que incluiría al exsecretario de
Agricultura kirchnerista Javier de Urquiza y al devidista Carlos Cheppi; el de
los "gobernadores", que estaría asociado a hombres cercanos al
tucumano Juan Manzur, como Jorge Neme (responsable durante 14 años del Programa
de Servicios Agrícolas Provinciales) y Gabriel Delgado (secretario de
Agricultura durante la última etapa de la gestión de Cristina Kirchner), y el
del Instituto Patria, donde la figura más representativa sería Javier
Rodríguez.
De poder elegir, en
el sector no ocultan que preferirían a los delegados de Manzur, aunque guardan
esperanzas de que Fernández sorprenda y se vuelque por algún representante de
la Mesa de Enlace, en pos de una señal para el sector. Los candidatos ideales serían
los presidentes de CRA o de Coninagro, las dos entidades más representativas
del interior.
Pero más allá de
las conversaciones informales y gestiones que puedan hacer los sectores por
separado, formalmente los empresarios se guardan una última carta. Quienes
participan del comité de organización del Coloquio de IDEA, que se desarrollará
del 16 al 18 de octubre en Mar del Plata, y están elaborando un documento con
dos decálogos para presentarle a la dirigencia que viene. Uno apunta a la
calidad institucional y el otro a la economía. Este último incluye premisas que
suenan trilladas, pero que siguen sin naturalizarse en el debate económico,
como la necesidad de mantener el equilibrio fiscal, un tipo de cambio
competitivo, bajar la carga impositiva y garantizarles a los depositantes tasas
de interés reales.
No son solo días de
lobby corporativo. También la diplomacia norteamericana está haciéndoles llegar
a los representantes del Frente de Todos que la llave del Fondo Monetario
Internacional (FMI) no está solo en la presentación de un plan económico de
consenso, sino que también pasará por la política que aplique la Argentina
hacia Venezuela. El gobernador Manzur recibió el mensaje sin circunloquios en
su reciente visita a Estados Unidos. En la próxima cena del Centro de Estudios
Americanos, el 7 de octubre, hablará ante el "círculo rojo" por
primera vez desde el festejo del 4 de julio el embajador de ese país, Edward
Prado. Su discurso dará indicios de la relación que se viene con la Argentina.
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