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Por Juan Strasnoy Peyre
- En el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas ( ONU), el ministro de
Hacienda, Hernán Lacunza, se reunirá esta semana en Estados Unidos con las
principales autoridades del Fondo
Monetario Internacional ( FMI), junto con el
presidente del Banco Central,
Guido Sandleris, y parte de su equipo económico. El objetivo principal será
conseguir que el organismo libere el postergado desembolso de US$5.400 millones
antes de fin de año o bien destrabe el uso de los US$7.200 millones que fueron
enviados únicamente para engrosar las reservas. Sin esas divisas, el Gobierno
no podrá cumplir con las necesidades vigentes para lo que resta de 2019 y se
vería forzado a endurecer el cepo.
Previsto
originalmente para el miércoles, el encuentro de Lacunza y Sandleris con David
Lipton, director gerente interino del FMI, y Alejandro Werner,
director para el Hemisferio Occidental, se adelantó para el martes en Nueva
York durante el desarrollo de la cumbre de la ONU. Al día siguiente,
habrá otra reunión en Washington con Werner y Roberto Cardarelli, jefe de la
misión del organismo en Argentina, de la que participará el ministro acompañado
por los secretarios de Política Económica y Finanzas, Sebastián Katz y Santiago
Bausili.
El viaje oficial
ocurre después de que distintos funcionarios del Gobierno admitieran
públicamente que el próximo desembolso pautado para fines de septiembre se
postergaría y que es muy difícil que llegue antes de las elecciones del 27 de
octubre ya que el Fondo pretende renegociar el acuerdo con un Alberto Fernández
ya ungido por el voto popular antes de girar sus dólares. Pero lo cierto es que
las necesidades financieras para 2019 son mayores a las reservas de libre
disponibilidad, lo que hace imprescindible destrabar los recursos del organismo
para evitar un ajuste adicional del cepo.
En esa clave, ayer
el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, enfatizó que Gobierno cumplió con
la meta fiscal (ver página 3) y que, por eso, "merece" que el FMI cumpla con el
desembolso "antes de fin de año, que es cuando más hacen falta".
Según cálculos de
Amilcar Collante, economista del Centro de Estudios Económicos del Sur, las
necesidades de dólares para lo que resta de 2019, a pesar del default selectivo
de las letras de corto plazo para acreedores institucionales, ascienden a
US$14.543 millones.
Sin posibilidades
ya de refinanciar, de acá a fin de año hay vencimientos de Letes no
reperfiladas por US$5.750 millones que habrá que pagar con las tenencias
internacionales, a lo que se suman pagos de bonos soberanos por US$5.613
millones. Además, la aplicación del cepo no fue suficiente para que el Central
abandonara sus intervenciones cambiarias para contener el dólar: en las dos
primeras semanas vendió un promedio diario de US$53 millones, en una dinámica
que, de continuar, demandaría US$3.180 millones hasta el 31 de diciembre.
La suma de
necesidades supera a las reservas de libre disponibilidad (ver gráfico) que, al
11 de septiembre, se ubicaban en US$13.616 millones, un monto que al día de hoy
es aún más bajo. De ahí, la importancia de un desembolso que cada día luce más
esquivo. Ante esa realidad, el Gobierno busca gestionar otra alternativa: la
habilitación del FMI para
utilizar parte de los US$7.200 millones que el organismo exigió que quedarán
fijos en el BCRA como
"fortalecimiento de las reservas".
Las gestiones de
esta semana serán claves. Sin esas divisas, las restricciones cambiarias van
camino a aumentar. "Al no contar con el dinero del Fondo, cambia el
panorama. Esto haría necesario reforzar el cepo para acotar aún más las
intervenciones en el mercado de cambios y el drenaje de reservas. Además, el
límite de compra de US$10.000 por mes para personas físicas es bastante holgado
(según el BCRA,
en agosto el 97% de las personas que compró dólares lo hizo por una suma
menor)", consideró Collante en diálogo con BAE Negocios.
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