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Por Rafael Mathus Ruiz - NUEVA
YORK.- Hernán Lacunza se reunió ayer con inversores de Wall Street para empezar a explorar cara a cara cuál
es el interés por el plan oficial para reperfilar los
vencimientos de la deuda, aliviar el frente fiscal de los
próximos años y comenzar así a recuperar la deshilachada confianza de los
mercados. En Nueva York, Lacunza buscó reforzar un
mensaje que ya había brindado en Buenos Aires: el plan necesita el apoyo de la
oposición para poder avanzar.
"No es un
gobierno el que lo tiene que plantear, sino un país. Necesita el consenso del
oficialismo y de la oposición. Vine a sondear o a ver cuál es la disposición
del mercado a ese tipo de negociación", afirmó el jefe del Palacio de
Hacienda luego de la reunión. "Hay un interés por escuchar propuestas de
la Argentina", reforzó.
Lacunza estuvo
acompañado por el secretario de Finanzas, Santiago Bausili, y por el secretario
de Política Económica, Sebastián Katz. El encuentro se realizó en el consulado
argentino, ubicado en la calle 57 en Manhattan. Tras esa reunión, Lacunza
brindó una charla ante unas 90 personas de la comunidad argentina en la cual
trazó una panorama amplio del recorrido histórico sobre el pasado de la
Argentina y el rumbo que quiere imprimir el gobierno de Mauricio Macri.
A la par del
encuentro que tuvieron Lacunza y su equipo, el presidente del Banco Central,
Guido Sandleris, se movió con agenda propia con inversores, aunque la autoridad
monetaria optó por no brindar información ni detalles sobre esos encuentros,
que suelen ocurrir bajo un estricto off the record.
En el Gobierno
entienden que el interés por la operación de "reperfilamiento"
anunciada a fines de agosto pasado dependerá en buena medida de cuál sea la
propuesta final, pero, también, de cuál sea el respaldo político al plan, en
particular por parte del Frente de Todos, dado el panorama político que
trazaron las primarias presidenciales, que dejaron a Alberto Fernández como
virtual presidente electo. En Estados Unidos, casi nadie espera por ahora que
el presidente Mauricio Macri logre revertir el resultado de las PASO en las
elecciones del 27 de octubre.
El equipo económico
desplegó su agenda con inversores en Nueva York un día antes de la llegada de
Macri, quien participará de la 74» sesión de la Asamblea General de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Lacunza y Sandleris
tuvieron los primeros contactos directos con inversores y analistas de Wall
Street luego de la derrota que sufrió el oficialismo en las primarias
presidenciales, a principios de agosto, que desató una nueva crisis de
confianza en el rumbo del país y profundizó la recesión económica. Esto llevó
al Gobierno a aplicar una batería de medidas para intentar contener un nuevo
brote inflacionario y cortar la sangría de reservas del Banco Central.
Hoy, Lacunza y
Sandleris tendrán la segunda parte de su agenda en Estados Unidos: la cumbre con
los dos máximos funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la
Argentina, el director gerente interino, David Lipton, y el director del
Departamento del Hemisferio Occidental, Alejandro Werner.
El objetivo del
encuentro será intentar encarrilar el programa argentino por US$57.000
millones, que quedó en el limbo en medio de la incertidumbre política que
sobrevino a las elecciones. El Gobierno intenta encontrar un camino para
destrabar un giro pendiente por US$5400 millones, que parece por el momento
postergado a la espera de que las urnas marquen con claridad cuál será el rumbo
económico del país.
Desde el Ministerio
de Hacienda intentaron poner paños fríos a las expectativas por la seguidilla
de reuniones en Nueva York, primero, y en Washington, después, al indicar que
no esperaban "definiciones tajantes" respecto del envío de esos
fondos.
Luego de su
encuentro con Lipton en Nueva York, Lacunza mantendrá otra reunión con Werner y
el jefe de misión para la Argentina del FMI, Roberto Cardarelli, ya en
Washington. Además, tendrá agenda en el Banco Mundial y el Banco Interamericano
de Desarrollo (BID).
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