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Por Luis Beldi - Éste fue un
martes negro y los inversores no pudieron ignorar la gravedad de lo que se avecina
en el mundo. Con un Donald Trump, al borde del “impeachment”, un
pedido del Congreso para revocar su mandato, la caída de las expectativas de
los consumidores norteamericanos, la caída de Wall Street, la fuerte suba del
Bono del Tesoro norteamericano, el derrumbe de los bonos de la región y de las
monedas frente al dólar, conforman un futuro donde la recesión aparece muy
cercana.
Pero como la
Argentina se concentra en el presente, algunos números no tomaron en cuenta lo
que sucede tras las fronteras. Por caso, el dólar mayorista con negocios
por USD 353 millones por la liquidación de exportaciones e intervenciones
oficiales para impedir que el dólar supere la barrera de los $57, logró que la
divisa perdiera 3 centavos y terminara en $56,90. El dólar al público, el
que se vende en casas de cambio y en los bancos, subió tan solo 2 centavos. El
“blue” subió a 61,75 pesos.
Solo el peso
mejicano tuvo un comportamiento similar. Chile por caso, viene de perder frente
al dólar en las últimas tres ruedas donde él peso chileno acumuló bajas de
2,25%; prácticamente la inflación de todo el año.
En la Argentina,
ante los rumores de que la Anses les habría vendido bonos a los importadores
para cancelar sus deudas con el exterior, hizo que el dólar contado con
liquidación bajara 2,2% a $65,93 y el dólar MEP cediera más de 4% a $62,40.
Ambas operaciones se hacen utilizando títulos en dólares, pesos y billetes
norteamericanos.
Además, hubo
retorno de dólares para cubrir las necesidades de fin de mes y cubrir pérdidas
en los mercados de futuro. Acá se operó mucho cable.
Pero detrás de
estas cifras que lucen armónicas, se esconden otras que ocultan tragedias como
un default que ya no se puede mantener más disfrazado tras palabras como
reperfilamiento o restructuración de la deuda. El derrumbe de los bonos
locales, ante la suba de los títulos del Tesoro de Estados Unidos que ahora
rinden 1,62%, elevó 2,87% el riesgo país a 2.227 puntos básicos.
La realidad es
que el Bonar 2024, el bono más representativo de la deuda argentina,
perdió 3,06% y el Bonar 2020 que vence en octubre del año próximo y seguramente
será restructurado, cayó 2,80 por ciento.
Las reservas no
sintieron la crisis. Perdieron apenas USD 64 millones y quedaron en USD 49.441
millones. Los depósitos en dólares, según la información del jueves pasado
del Banco Central, cayeron USD 313 millones y muestran una tendencia a
huir del sistema que preocupa porque es creciente.
Pérdidas en los
papeles privados
La Bolsa, se
derrumbó. El S&P Merval, el indicador de las acciones líderes, cedió
4,38%, con negocios mas elevados de casi $700 millones. Hay una salida
importante de inversores de todos los activos de riesgo argentino y en esto sí influye
lo que sucede en el exterior. Las señales de alerta naranja no las están
ignorando y los que apostaban a los precios bajos de las acciones, se retiraron
y ahora buscan la seguridad de su dinero, lo que aumentará la dolarización de
las carteras.
Las empresas de
electricidad fueron las mas afectadas. Nadie cree que estén cercanos los
aumentos de luz. Por eso Transener perdió 7,81%; Central Puerto 7,49% y
Edenor,7,14%. El temor también se trasladó a las empresas de gas.
Transportadora de Gas del Norte perdió 6,93% y la del Sur, 4,84%. También la
pasó mal Telecom Argentina con un retroceso de 9,10 por ciento.
En Wall Street, los
ADR’s argentinos, certificados de tenencia de acciones, tuvieron un día
negativo. Central Puerto 5,94% y Despegar 4,46%, fueron los más afectados. Los
únicos ganadores fueron IRSA Propiedades Comerciales 3,32%. También subió Loma
Negra, pero fue un porcentaje marginal de 0,38 por ciento.
Fue la segunda
rueda negra consecutiva para la Argentina. Pero lo que preocupa que las
caídas fueron más graves que las de la rueda anterior. El atenuante es que lo
que ocurrió en el país, fue lo mismo que les sucedió a los países
latinoamericanos.
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