|
Por Salvador Di Stéfano - La baja del PBI en el año 2019 es
muy brusca, los argentinos tenemos guardados en el país unos u$s70.000
millones, y en el exterior u$s380.000 millones. Para crecer necesitamos
más inversiones y
exportaciones. ¿A qué precio tendría que estar el dólar para que los argentinos
inviertan en el país?
Los datos del PBI
al segundo semestre del año anualizados dan cuenta de una caída del 3,7% anual,
lo que proyectaría una baja para todo el año 2019 en torno del 4% anual en
pesos constantes.
El PBI muestra que
el consumo privado cae el 8,1%, mientras que el consumo público disminuyo a un
ritmo del 3% anual. Las exportaciones que son lo más dinamizador de la economía
crece el 4,2%, la inversión y las importaciones descienden el 20%.
Argentina es un
país en donde el consumo tiene una alta participación en el PBI, ya que
representa el 65,0% el privado y el 15,5% el consumo público, en total suma el 80,5%
del PBI total. Las inversiones representan el 13,5% del PBI. Mientras que las
exportaciones e importaciones se neutralizan en niveles del 16% del PBI. Las
variaciones de existencia y desvíos estadísticos suman 6% del PBI. Todo esto lo
medimos en precios corrientes para que sean comparables con otros países de la
región.
Argentina desde el
año 2011 a la fecha viene con variaciones de PBI poco significativas, sin
embargo, tanto en el año 2018 y 2019 las bajas se potenciaron. En el año
2018 el PBI cayó el 2,5% y este año caería un 4%. Esto traerá como correlato un
mayor desempleo, caída del consumo, baja de la inversión e importaciones, solo
se salvarán las exportaciones, dada la devaluación el peso y la excelente
cosecha del campo.
Con estos números
en mano, podemos decir que no esperamos un buen resultado fiscal para el año
2019, esto implica que el Estado deberá recurrir a mayores ingresos vía nuevos
impuestos, baja de gastos, o bien financiamiento del déficit vía emisión
monetaria, ya que Argentina está fuera del circuito del crédito.
El FMI retacea
financiamiento a Argentina, le otorgó un préstamo de u$s58.000 millones, de los
cuales desembolso u$s 44.000 millones, faltarían desembolsar u$s14.000
millones, pero para realizarlo desea saber qué van a hacer con el dinero. La
gran mayoría de las encuestas hablan de un cambio de gobierno, sin embargo,
todo puede fallar, por eso el desembolso si viene lo hará pasado el 27 de
octubre.
En este contexto
las reservas son muy escasas, y si el Estado sigue pagando la deuda pública,
podemos tener reservas reales cerca de cero, lo que despertara el apetito
inversor por el dólar.
Hasta ahora las
personas humanas pueden comprar hasta u$s10.000, sin embargo, hay un cepo a la
compra de dólares por parte de personas jurídicas. Tenemos un dólar mayorista a
$56,90 que podríamos llamarlo comercial. Mientras que tenemos un dólar
financiero o bolsa que cotiza en $62. El gobierno no ha percibido que por
turismo se van muchos dólares, en la actualidad la empresa del Estado Aerolíneas
Argentinas, que es altamente deficitaria, vende pasajes al exterior en 12
cuotas sin interés a un dólar de $58,50. Si necesitas financiamiento para
producir difícilmente lo consigas al 80% anual a 30 días, cosas de la
argentina.
La inflación para
lo que resta del año no sería inferior al 15%, el dólar mayorista está en
$56,90 si copiamos la inflación por venir debería terminar el año en torno de
$65,50. Si los pagos de deuda crecen y no llega el dinero del FMI este valor
podría ser más elevado y la incertidumbre creciente.
Las acciones
argentinas están en baja, el índice merval cotiza en u$s475, antes de la
debacle de febrero de 2018 el merval cotizaba en los u$s1.800, las acciones
están en un tobogán bajista y definiendo un mercado lateral en el piso que va
entre los u$s400 y u$s500. Pensando en el largo plazo, hay tiempo para
entrar y ganar dinero, apresurarse a comprar no tiene sentido en un mercado que
todavía tiene que recibir muchas malas noticias, como por ejemplo dejar de ser
mercado emergente y volver a la categoría de mercado de frontera.
Los bonos van
directo a una reestructuración, en especial los de ley argentina, por
ahora todos soñamos con un alargamiento de plazos, sin quita de capital e
intereses, pero el gobierno entrante necesita dinero, y no deberíamos descartar
una propuesta que capitalice intereses y le deje al Estado margen para usar
dicho dinero para comenzar a reactivar la rueda productiva.
Sin ser agoreros,
la caída del PBI podría ser muy importante, pero el gobierno puede salir a defender
los trapos financieros. Si acuerda el desembolso de los u$s14.000 millones que
restan del FMI, vamos a una reestructuración de deuda, y China aporta algo de
dinero para inversiones en infraestructura y amplia el swap de yuanes, todo
podría ser mejor que en la actual coyuntura.
Todo este andamiaje
financiero es para empatar el partido, para comenzar a ganarlo se necesita
urgente una ley de incentivo de inversiones, reforma laboral y previsional. El
último peronista reformista fue Carlos Menem, desde allí para adelante todos se
dedicaron a realizar reformas para gastar, no para impulsar la inversión.
Si Argentina quiere
salir de la crisis la tasa de inversión debería crecer a niveles del 25% del
PBI; y nuestras exportaciones deberían ubicarse en torno del 35% del PBI. Para
que ambas cosas ocurran el dólar debería estar muy por encima de $70
porque a dicho precio muchos prefieren acopiar y no cambiarlos a pesos para
destinarlo a la producción.
(*) Analista
financiero
|