|
Por Jorge Herrera - La evolución de los
depósitos privados en pesos y
en dólares siguen reflejando que el goteo no se ha detenido. Sigue siendo más
acentuado entre las colocaciones en dólares. Pero también las nominadas en pesos
continúan drenando hacia fuera del sistema.
Con los datos
oficiales al viernes pasado se tiene que los plazos fijos privados en
pesos muestran a lo largo de setiembre un retroceso del 2% para los no
ajustables y del 11% para los ajustables. Mientras que los depósitos privados
en dólares (argendólares) caen a un ritmo mensual de casi el 23%. Así, el
stock de plazos fijos en pesos ajustables se ubica en los $1.186.226 millones y
los ajustables en $13.809 millones. Desde las PASO los plazos no
ajustables acumulan un retroceso de casi $82.000 millones mientras que los
ajustables cayeron cerca de $4.000 millones.
A pesar de la
escalada inflacionaria resulta claro que los ahorristas no
quisieron renovar las colocaciones ajustables dado que son a largo plazo. En
cuanto a los plazos no ajustables se observa en las últimas jornadas cierta
estabilidad, en realidad, un menor drenaje. Esto se observa, sobre todo, entre los
pequeños ahorristas, ya que los grandes (de más de un millón de pesos) son los
que más cancelaron. Aquí vale señalar que, salvo la banca pública, el resto de
las entidades no ajustaron los rendimientos ofrecidos, de modo que quienes
decidieron renovar lo hicieron casi a las mismas tasas de un mes atrás. En tal
sentido, no operó para nada el incentivo para trasladar la suba de la tasa de
referencia (de las Leliq) a las tasas de los plazos fijos. A comienzos de
agosto el diferencial promedio entre la tasa de referencia y la de plazo fijo
era de 1.200 puntos básicos. A partir de las PASO se amplió a 2.000 puntos. El
spread promedio de agosto fue de 1.800 puntos. Pero en setiembre el spread
trepó hasta 3.000 puntos. En la actualidad se ubica en torno a los 2.300
puntos. El spread promedio en lo que va de setiembre es del 2.600 puntos.
O sea, hoy se ha duplicado respecto de comienzos de agosto y desde las PASO
aumentó en 600 puntos. Esto muestra que los bancos no trasladaron para nada las
mayores tasas que obtuvieron por las Leliq.
En cuanto a los
argendólares, el stock se derrumbó a u$s21.708 millones. Desde las PASO se
fueron u$s10.792 millones. Aquí algunos bancos fueron más agresivos en su
oferta de tasas para retener estos depósitos llegando a ofrecer hasta 4% anual,
desde poco más del 1,5% hasta unas semanas atrás. Sin embargo, los ahorristas
en argendólares prefieren “tomar” posesión de sus dólares y no hay tasa que
valga. Es cierto que el ritmo de caída ha menguado con relación a lo visto en
la segunda parte de agosto (en promedio se iban entre u$s300 a u$s400 millones
diarios), y en particular entre fines de agosto y comienzos de setiembre (se
fugaban entre u$s500 y u$s600 millones diarios). En las últimas semanas de
setiembre se pasó a un retiro diario de entre u$s150 a u$s170 millones.
Habrá que ver cómo
estos ahorristas interpretan la dilación del FMI en aprobar el desembolso
pendiente, porque cuando los ruidos truenan se acelera la salida. No debe
soslayarse que todo esto impacta directamente sobre las reservas del BCRA.
Debido a que los encajes de los argendólares (la parte que los bancos no pueden
prestar) forman parte de las reservas. Es así como desde las PASO las reservas
del BCRA acusan una caída de u$s16.707 millones, de los cuales solo u$s2.913
millones se explican por venta de dólares del BCRA. Casi u$s8.000 millones
se deben a caída de los encajes de los argendólares. El resto está vinculado
con operaciones del sector público como pago a organismos internacionales y
hasta la cancelación del REPO con bancos extranjeros.
La demanda de
dinero está en niveles históricos bajísimos y continúa en franca retirada. No
hay que esperar ninguna recuperación en el corto plazo. Ya que es difícil
aventurar una mejora de la confianza. El stock de depósitos privados aún es
elevado como para hacer daño. Sin duda sigue siendo una variable a monitorear
día a día.
|