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Por Juan
Bergelín - Mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) da por hecho que el
desembolso de u$s5.400 millones no se concretará antes de las elecciones del 27
de octubre, el mercado ya le cuenta las costillas al Banco Central, que encara
el último mes previo a los comicios con menos poder de fuego para defender al
tipo de cambio.
Más
restricciones a la compra de dólares, una brecha en aumento con el
"contado con liqui" y una mayor sangría de depósitos son algunos de los impactos concretos que el
mercado prevé en el mediano plazo. La necesidad financiera del Gobierno para
diciembre, es la otra incertidumbre que se abre si el Fondo no gira el
desembolso en los próximos meses.
"El mercado ya descontó que los dólares del FMI no vienen antes de las
elecciones", decía Santiago López Alfaro, socio y director de Delphos
Investment, antes de que el propio organismo confirmara que el próximo
desembolso quedaba en "stand by".
El sincericidio provino de David Lipton, el director gerente interino del
organismo, quien en el mismo momento en que el equipo económico argentino
almorzaba en Washington con los técnicos del Fondo dijo que "trabajará
para una eventual reanudación de una relación, algún tipo de relación
financiera con ellos, que puede tener que esperar un tiempo".
Las palabras de
Lipton, en una entrevista con Bloomberg Radio, se dieron menos de 24 horas
después de reunirse no sólo con el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y el
titular del BCRA, Guido Sandleris, sino también con el presidente Mauricio
Macri, en un encuentro que el propio funcionario del Fondo calificó de
"constructivo".
"Es muy difícil que lleguen los dólares del FMI en este contexto de
incertidumbre respecto de la política económica que puede ejecutar Macri de acá
a fin de año para contener la crisis y todo empieza a girar sobre la política económica
que pueda ejecutar Alberto Fernández", analiza Martín Kalos, economista
jefe de Elypsis.
Un cepo más
restrictivo
Para
el economista de Cesur, Amilcar Collante, "lo más claro es que sin el
desembolso del FMI, el Gobierno va a cerrar más el cepo y seguramente reduzca
la compra para personas físicas".
Si
bien el economista especula con que podrían recortar de u$s10.000 a u$s5.000 el
tope de las compras mensuales, sostiene que el Central es el que hará cuentas
para ver dónde pone el nuevo límite. "Siempre es mejor pasarse que
quedarse corto", acota.
Como efecto directo de un endurecimiento del cepo, Collante prevé un salto en
el dólar paralelo y en el "contado con liqui". "Van a tratar de
llegar con un cepo más duro para que el drenaje se frene de alguna vez por
todas", destaca el economista.
Según los cálculos que hace Collante, con información del Banco Central, las
reservas netas, es decir las que puede usar el organismo monetario para
intervenir en el mercado de cambios, rondan los u$s12.854 millones.
Para llegar a este número, a los poco más de u$s49.300 millones que hay en las
reservas internacionales, le restó u$s8.072 millones que son encaje de
los depósitos en moneda extranjera; u$s18.332 millones del
swap con China; u$s7.198 millones, que corresponden a depósitos para el fortalecimiento que aportó el FMI;
u$s98 millones de otros depósitos del Tesoro Nacional y u$s2.667 millones de
préstamos del BIS, el Banco Internacional de pagos de Basilea.
"Si uno ve la dinámica de las reservas,
con cerca de u$s100 millones diarios o algo menos de intervención del BCRA,
solamente en un mes gastaría entre u$s2.000 millones y u$s3.500 millones. A eso
hay que sumarle la salida de depósitos y vencimientos por más de u$s5.000
millones", advierte Collante.
La lupa en
los depósitos en dólares
La salida de depósitos en dólares es uno de los temas que más preocupa
a economistas y banqueros, a unos por el impacto en las reservas y a otros por
el temor a que termine generando una corrida bancaria.
Desde las PASO se fueron
de lo bancos más u$s10.500 millones -un tercio de los depósitos privados en moneda extranjera- y las grandes
entidades se vieron obligadas a congelar sus líneas de crédito a exportadores.
"En los
últimos días, el retiro de depósitos se estabilizó en u$s100 millones diarios, puede
que sigamos así en estos días. Pero cuando estemos más cerca de las elecciones
va a volver a aumentar el retiro", advierte López Alfaro, de Delphos
Investment.
"La
pérdida de reservas va a aumentar a medida que se acerquen los comicios y ahí,
en algún momento, el Gobierno nuevo va a tener que mostrar el gabinete y su
idea para ver cómo estabiliza las variables, frena este drenaje y arma un plan
para que Argentina crezca",
agrega el director de Delphos Investment, quien considera que la incertidumbre
actual no es sostenible por mucho tiempo.
Norberto Sosa,
director de Invertir en Bolsa considera que el cepo y el reperfilamiento
de deuda fueron determinantes para contener la sangría de
reservas. "Si bien éstas cayeron fuerte desde las PASO, el principal
factor fueron los depósitos en dólares, que no influyen en el cálculo de los
pasivos monetarios", destaca.
En un trabajo
interno, en donde analizan los factores del drenaje y el estado de situación de
las reservas, comparan las intervenciones del BCRA en el spot antes y después
de las restricciones. Allí se pone el foco sobre las ventas diarias, que habían
llegado al nivel récord -para la era Sandleris- de u$s387 millones, un número
que después del cepo fue tendiendo a cero. "Era insostenible ese nivel de
intervención diaria", acota.
En cuanto al flujo
de los divisas para atesoramiento, la presión que había de inversores haciendo
al rulo financiero se redujo fuertemente. "Ahora con las restricciones,
parece que puede ser financiado con el superávit comercial", analiza el ex
Raymond James.
Sobre la salida
de depósitos en dólares, agrega Sosa, "mientras que no supere el 50% de los encajes o
el 60% que se supone que es la liquidez promedio del sistema, no habría
riesgos".
El economista
explica que si bien esto genera un efecto psicológico por la caída, no afecta
la relación entre pasivos monetarios y reservas del BCRA, que es en cierta
medida el benchmark del "contado con liqui", lo que podría ampliar la
brecha con el dólar oficial.
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Para
Sosa, el problema está en los vencimientos de deuda, aunque reconoce que "si bien el reperfilamiento
generó un serie de efectos colaterales, desde el punto de vista de las reservas
minimizó el impacto".
En octubre, el
Gobierno debe afrontar vencimientos de deuda en pesos por casi $29.500 millones y en dólares
unos u$s770 millones, sin contar las letras reperfiladas, de los cuales hay
alrededor de 700 millones por lo que debe pagar por las Letes en esa moneda y
que están en mano de privados.
Federico Furiase,
director del Estudio Eco Go, cree que con el cepo y el default que anunció
Lacunza el drenaje de reservas está contenido, por más que no se concrete el
desembolso del Fondo.
"Con el
reperfilamiento de las letras de corto plazo se modera la salida de reservas
por programa financiero y con los límites a la compra de divisas, eso de algún
modo limita la pérdida de reservas por las ventas del BCRA para calmar la
dolarización de portafolio", explica.
El interrogante,
agrega, será ver cómo sigue la salida de depósitos en billetes verdes, algo que eso se ha venido
calmando en las últimas semanas.
Para Furiase, ya
sin los u$s5.400 millones antes de las elecciones, "lo importante es que
el desembolso del Fondo esté en diciembre, porque ese mes hay una brecha fiscal
de pesos de aproximadamente $200.000 millones.
"Si en ese
momento ya está el desembolso del FMI por u$s5.400 millones se reduce el
peligro de monetización del BCRA para asistir esa brecha fiscal de pesos, ya
que con un riesgo país arriba de los 2.000 puntos básicos, la Argentina no
tiene refinanciamiento ni del mercado internacional ni del mercado local",
explica.
Esa
eventual monetización del Banco Central tendrá un impacto directo en el tipo de
cambio, en la brecha cambiaria y en el riesgo de ir a un equilibrio de mayor
inflación, advierte Furiase.
Acuerdo político,
clave para calmar las aguas
El director de Eco
go sostiene que un acuerdo político entre Macri y Alberto Fernández es clave
para lograr calmar las variables financieras. "El problema es que hasta
las elecciones de octubre haya un 'equilibrio político de Nash', no
cooperativo, donde no hay incentivos a coordinar entre ambos candidatos",
describe.
Esa situación
debería cambiar después de los comicios, y esa cooperación política podría
ayudar a destrabar el último desembolso del FMI. En el escenario más probable,
explica Furiase, de un triunfo de Fernández, Macri tendría incentivo de
coordinar para finalizar lo más ordenado posible su Gobierno y Alberto
Fernández ya tendría incentivos concretos para estabilizar, dar señales de
certidumbre al mercado y evitar así mayor pérdida de reservas del BCRA. De este
modo, podría aspirar a tener el desembolso del Fondo en diciembre y con eso
poder fondear el agujero de $200.00 millones que hay en diciembre.
"No
hay que olvidar que siempre están los u$s7.198 millones de reservas que dio el
FMI, que nunca son contabilizados, pero son para usar", comenta López
Alfaro, quien cree que a la larga se van a terminar utilizando. Estos dólares están en el BCRA, y
requieren autorización previa del Fondo para poder echar mano.
Nada parece estar
descartado por el momento. Ni el uso de esas divisas "intocables" que
aportó el FMI ni un endurecimiento del cepo, algo que empieza a generar
consenso en varios bancos de la City, preocupados por el drenaje de los depósitos en dólares.
"Quizá
mantienen el límite de compra pero ponen un tope para girar los billetes verdes
al exterior", especula el gerente de un banco, que sostiene que la mayor
parte de los depósitos que se van no es por retiro por caja sino por
clientes que giran a cuentas en Uruguay o en Estados Unidos.
Se viene un largo
mes previo a las elecciones y la temperatura de la City sin dudas irá en
aumento. El principal objetivo que tiene el Gobierno hasta el 27 de octubre es
evitar una disparada del dólar y para eso es clave cuidar al máximo las
reservas del Central, su arma principal para contener a la divisa.
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