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Por Francisco Seminario - El Fondo Monetario Internacional
negó enfáticamente esta mañana la idea de que la relación con la Argentina esté
suspendida en los hechos como resultado de la incertidumbre política en el país
y hasta que haya un gobierno electo. Ratificó el total apoyo del organismo
al país y si bien admitió que en este contexto incierto es difícil una salida
rápida, aseguró que harán todo lo posible para acelerarla.
“He visto los reportes de prensa y debo decir que es incorrecto decir
que el FMI puso en suspenso la relación con la Argentina”, sostuvo Gerry Rice,
vocero principal del Fondo ante una pregunta de la prensa argentina en la
capital norteamericana.
“Es incorrecto, hemos dicho antes que el camino hacia adelante es
difícil, lo ha dicho nuestro director gerente interino, David Lipton, y lo he
dicho yo”, enfatizó durante una conferencia de prensa que estuvo dedicada casi
por completo a la situación argentina y los interrogantes sobre la continuidad
del programa stand-by.
En otro tramo, al referirse al desembolso pendiente de 5.400
millones de dólares sujetos a la quinta revisión del programa, el vocero señaló
que el FMI “buscará avanzar lo más rápido posible, tratando de hacer lo mejor
que podamos para la Argentina en todo sentido”. Aclaró sin embargo que “no
hay plazos” establecidos. Las discusiones, dijo Rice, “están teniendo lugar y
de allí saldrá el mejor camino hacia adelante”.
El vocero del Fondo debió responder varias preguntas sobre la relación
del FMI con la Argentina. Aunque el organismo insistió muchas veces en que
acompañará al país en estos “tiempos desafiantes”, una frase dicha ayer por
Lipton dejó varios interrogantes. En primer lugar, si el Fondo considera que,
en los hechos, la relación bilateral está congelada a la espera del resultado
electoral del 27 de octubre.
El FMI, dijo Lipton en declaraciones a Bloomberg Radio, “trabajará para
una eventual reanudación de la relación, algún tipo de relación financiera, que
quizá tenga que esperar un poco”. Luego agregó: “La situación de la Argentina
en este momento es sumamente compleja”.
En la capital norteamericana la frase se leyó como una admisión de que
cualquier avance en las negociaciones para darle continuidad al programa
stand-by deben esperar a que haya definiciones políticas. Y la dijo un día
después de reunirse con el presidente Mauricio Macri en Nueva York y en
momentos en que el ministro Lacunza y su equipo sostenían encuentros técnicos
en las oficinas del organismo.
Kristalina Georgieva pareció ensayar otra línea argumental cuando
horas más tarde hizo una afirmación en un sentido contrario. “Espero trabajar
con las autoridades una vez que asuma mis funciones el 1 de octubre”, dijo la
flamante número uno del organismo en su cuenta en Twitter. “Argentina es un
miembro importante del FMI y queremos que tenga éxito”, agregó.
Según confiaron fuentes de Hacienda, algo parecido le dijo a Lacunza
durante un breve encuentro que mantuvieron por la tarde. Para Georgieva,
afirmaron esas fuentes, la Argentina “está al tope de las prioridades” del FMI.
Hoy, Rice retomó esa idea y citó a la nueva directora gerente, que inicia su
gestión el 1 de octubre.
Las conversaciones continuarán a mediados del mes que viene.
Lacunza volverá a la capital norteamericana para esas tratativas, con el
argumento de que el Gobierno cumplió con las metas para la quinta revisión del
programa stand-by, correspondiente al segundo trimestre de este año. Sin
embargo pocos apuestan en Washington por un avance concreto en plena recta
final hacia la definición electoral. En el centro de la discusión están los
5.400 millones de dólares que el Fondo aún no desembolsó.
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