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Por Paula Urien - Renegociar
la deuda de la Argentina es posible, pero si se quiere llevar
adelante sin que implique caerse del mapa de los países viables, antes de eso,
o por lo menos al mismo tiempo, hay que poner las cuentas en orden, hacer una
serie de reformas necesarias y emprender el camino del crecimiento. Así podría
resumirse la opinión de los expertos durante la Conferencia Anual de FIEL,
que se llevó a cabo ayer en el salón principal de la Bolsa de Comercio.
Daniel Marx,
director ejecutivo de Quantum Finanzas, dijo que con respecto al monto de la
deuda hay opiniones encontradas. "Hemos escuchado no hace mucho que es de
un 30% del producto bruto. El Fondo dice que está cerca del 100% del producto
bruto. A nosotros el cálculo nos da alrededor del 65% del producto bruto. Si
nos comparamos con otros países, no estamos en la peor de las situaciones. Nos
encontramos en un nivel por encima de varios países de América Latina y por
debajo de otros, como por ejemplo Brasil".
Agregó que "la
Argentina parece encaminada a una revisión de los contratos, pero si no se
atienden los problemas de fondo, todo lo que se hace es comprar más o menos
tiempo". El economista se refirió al costo que tiene para el país cambiar
las reglas de juego porque esta decisión incide en las decisiones de inversión.
Por eso, "para reestructurar la deuda se debe analizar quiénes son las
autoridades, cuál es el plan y si es creíble. En la Argentina se buscan atajos,
lo que no es deseable. El país no está en una situación en la que se puedan
encarar estos temas con revisiones sucesivas". Marx recomienda no ir hacia
una reestructuración "a lo carnicero, dejar la deuda en default como
propuesta única. Lo deseable es una cirugía más fina".
Por su parte,
Rodolfo Santangelo, presidente de Macroview, dijo que "la Argentina tiene
un problema grave de deuda pública".
Y consideró que en
2015 se cometió un error de diagnóstico básico: creer que se tenía una
"deuda engañosamente baja" y no porque el país había crecido.
"La deuda era de 22 puntos de producto bruto, pero había un Banco Central
sin reservas, que no estaba patrimonialmente bien, que estaba quebrado, lo
mismo que el sistema de seguridad social. Habíamos pagado la deuda con
reservas", explicó.
"El segundo
motivo engañosamente válido para explicar por qué teníamos una deuda baja, y
que fue otro grave error, fue que cuando se estatizaron los fondos de pensión
aumentó el déficit del sistema previsional". Agregó que fue entonces
cuando "se les fue la mano con el endeudamiento. Se tomó deuda pensando en
un escenario de crecimiento económico sostenido y con un tipo de cambio de $17,
que se suponía era un valor de largo plazo. Ninguna de las dos cosas se dio.
Ahora debemos a $60 y la economía demuestra en la última década una absoluta
incapacidad para retomar el crecimiento económico", sentenció. Santangelo
aseguró que sin crecimiento ni superávit fiscal la deuda no es sostenible en su
estado actual.
En diálogo con LA
NACION, Marx explicó por qué el tema de la deuda afecta a los argentinos de a
pie. "Los títulos de deuda son contratos que existen en una economía. Los
incumplimientos repercuten rápidamente sobre el funcionamiento del sistema de
pagos de la economía, sobre los ahorros de particulares y sobre la posibilidad
de acceso al financiamiento, tanto para el gobierno como para las personas y
las empresas. Nos encontramos hoy con una situación en la que eso está en duda
y tenemos esta incertidumbre reflejada en la demanda de dólares y en la salida
de dinero de los bancos".
Dijo que la
Argentina y el mundo están esperando que la situación se clarifique, se
estabilice, que los contratos se regularicen y que la economía vuelva a
funcionar sobre bases que no se vuelvan a revisar, porque son sólidas.
Como un mantra,
Santangelo, al igual que muchos expertos, enumera las reformas necesarias:
reformas previsional y laboral; recomposición de tarifas y baja de subsidios;
reformulación de la relación Nación-provincias, y reforma tributaria.
"Si se toma
dinero para evitar un trauma importante pero no se solucionan los temas de
fondo, la gente tiende a buscar resguardo", dijo Marx. "Eso significa
en la Argentina sacar la plata. Hay que hacer las reformas, que son incómodas.
Hay que tener un plan". Como conclusión, agregó que la reestructuración de
la deuda no reemplaza en absoluto las reformas que se deben hacer".
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