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En el panel sobre "Reformas en expectativa: el sistema de
jubilaciones y pensiones", los economistas de FIEL brindaron un panorama
sobre el estado de las cajas previsionales y ofrecieron una propuesta para
resolver su déficit.
El exministro de Economía y actual presidente de la Fundación Cívico
Republicana, Ricardo López Murphy, moderador del panel, dijo que la reforma
previsional es uno de los desafíos más formidables que tiene la Argentina por
delante.
El economista jefe de FIEL Juan Luis Bour hizo referencia al uso
inapropiado que hizo la Argentina de las cajas previsionales a lo largo de los
años. "Acumulamos los fondos, luego se usan (para otras cosas) y tenemos
después sistemas desfinanciados". Como consecuencia, "se deterioraron
fuertemente los incentivos para formar parte del sistema".
"Ya hace muchos años que la tasa de natalidad ha descendido a nivel
mundial, pero al mismo tiempo la tasa de mortalidad ha ido cayendo
también", dijo la economista Nuria Susmel. "La proporción de los
mayores de 65 años tiene más incidencia sobre la población total. En la
Argentina, en los años 50 eran el 5% de la población, hoy son el 12% y a fin de
este siglo serán el 30% de la población", enumeró. Al mismo tiempo, la
población en edad de trabajar cae. Esto es un dato muy importante porque la
población que trabaja sostiene a la que no lo hace: los niños y los adultos
mayores. "Hay cada vez menos gente para mantener a más gente", señala
Susmel.
En 1950 había 17 personas en edad de trabajar por cada adulto mayor, hoy
esa proporción es de 5,5 personas y se espera que en 30 años sean solo 2,5
personas.
A su vez, hoy hay casi 8 millones de personas con cobertura previsional,
que insumen el 10% del PBI, y a fin de siglo "vamos a requerir el 24% del
producto para financiar el sistema de pensiones", calculó.
"El sistema tiene distorsiones que generan inequidades",
agregó la economista. Como ejemplo, además de las moratorias, se refirió a las
trabajadores de casas particulares (con un régimen especial en aportes y
contribuciones), que tendrían que trabajar 156 años para acumular lo que
necesitarían para un año de jubilación, y 3000 años, si se jubilan a los 60,
para completar los 24 años que contempla la expectativa de vida. Por otro lado,
un trabajador con un salario mínimo necesita tres años para acumular un año de
jubilación.
Cambios posibles
Ante este panorama, la propuesta de FIEL es repensar el sistema que,
según el economista Santiago Urbiztondo, genera un déficit de US$14.000
millones por año. En diálogo con LA NACION, se refirió a la necesidad de que
haya "un vínculo mucho más cercano y directo entre lo que haya aportado
una persona, no en un momento de su vida o en los últimos 10 años de trabajo,
sino a lo largo de toda su vida laboral. Esos aportes, en conjunto, tienen que
verse reflejados en lo que reciba como prestación", sostiene. También
propone que si se posterga la edad de la jubilación, aun más allá de los 70
años, haya un beneficio económico para el trabajador, que luego se jubilará con
un mejor ingreso como una forma de incentivo.
La idea de que no se computen para el cálculo de la jubilación solamente
los últimos 10 años de ingresos llevaría a una preocupación del trabajador, ya
desde los primeros años en el mercado laboral, por exigir y controlar los
aportes jubilatorios, y que no se deje para los últimos años de vida activa el
análisis del monto del retiro. Esta conciencia llevaría a que más personas
formen parte de las filas de trabajadores "en blanco".
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