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Por Marcelo Bonelli - Existe un pacto secreto entre el FMI y la Casa
Rosada. El acuerdo implícito incluye cuatro pautas políticas: como anticipó en exclusiva Clarín, el FMI no
va a desembolsar el dinero pendiente hasta después de las elecciones.
-Los fondos se enviarían, pero después de
hacer una negociación con el electo Presidente. En otras
palabras: el giro formaría parte de una negociación amplia con la futura
administración.
-Como concesión, el FMI no hará
ningún anunció formal, ni comunicado oficial que confirme que el dinero está
congelado.
Un informe oficial del FMI tendría esta
traducción política: que el acuerdo esta caído. Así, se quiere evitar un
impacto negativo sobre la maltrecha economía local.
-Seguirán las conversaciones y
declaraciones. Acciones instrumentadas para ganar tiempo hasta las elecciones.
David Lipton –el influyente delegado del
Tesoro en el FMI– estuvo a punto de vulnerar este compromiso. Fue cuando dijo que “Argentina
debe esperar”.
Así habló Lipton para calmar el frente
interno del FMI. Ahora
existe mucha intransigencia y crítica con la Casa Rosada: los
directores “gurkas” de Washington son inflexibles y quieren blanquear el
congelamiento de fondos y dar por incumplido el convenio. Esa liga de “duros”
la encabeza Richard Doombosch, de Holanda. También están Ruediger Von Keirt, de
Alemania y Shona Riach, de Inglaterra. Hasta la delegación de Ucrania protesta
.
Las palabras de Lipton tuvieron un fuerte impacto. El funcionario fue el
que recibió e instrumentó las órdenes de Donald Trump para que Macri tuviera
hasta ahora un trato especial del FMI: siempre hicieron la vista gorda con los
incumplimientos del acuerdo.
El encuentro entre Kristalina Georgieva y
Hernán Lacunza fue fruto de una decisión: tratar de bajarle el tono al sincericidio de Lipton.
Lipton pronunció las severas palabras después de un encuentro con Macri. La
reunión sólo giró sobre el escenario político y muchos dudan de que haya sido
oportuna la presencia del Presidente. Washington está preocupado por un triunfo del Frente de Todos. No
por Alberto, sino por la militancia chavista de Cristina.
El FMI no acordará nada con un eventual
gobierno de Alberto si antes no hace un convenio político con la Casa
Blanca. Lipton fue directo en la reunión y preguntó: “¿Qué va hacer la oposición
si gana?”. Lacunza le respondió: “Nosotros no podemos dar esa definición. El
FMI sabe qué vamos a hacer nosotros”. Macri fue concreto en los 15 minutos en
que estuvo en el cónclave. Tuvo un tono realista y explicó las últimas medidas
lejanas a la ortodoxia del FMI. Después se confesó: “Estoy decidido a dar la pelea electoral”.
Hizo una alusión a la necesidad de que el
Fondo no complique el escenario y reiteró: “Entiendo las dificultades que
enfrento, pero podemos entrar en el balotaje”.
Lacunza blanqueó el diálogo que tiene con
economistas de Alberto. Antes de viajar a Washington, el ministro
tuvo una reunión con Guillermo Nielsen. Lacunza le pidió a Nielsen un apoyo al
proyecto para refinanciar los vencimientos de la deuda. Nielsen lo habló con
Fernández. Lo único que se acordó fue no emitir opinión y que el silencio
acompañe a Lacunza. La oposición no está de acuerdo con ese proyecto: dicen que
enviarlo al Congreso antes del viaje fue una exigencia del FMI. Alberto decidió cortar -hasta las
elecciones- el diálogo con Macri. El Presidente habría
intentado sin éxito comunicarse con Alberto por WhatsApp. Fueron tres los
mensajes que nunca respondió. Macri hizo un último intento hace dos semanas y
después no hubo otro mensaje. En la Casa Rosada dicen: no estamos al tanto de
esos intercambios.
La semana pasada no hablaron, pero fue el
comentario de los máximos dirigentes petroleros que se reunieron en la cumbre
Argentina Oil&Gas. Estaban todos: Exxon, Shell , Pampa Energía encabezados
por Miguel Gutiérrez y Alejandro Bulgheroni.
Hubo una agenda formal y otra confidencial.
En privado, los
petroleros obtuvieron una información clave de Alberto sobre Vaca Muerta.
La noticia la trasmitió Nielsen en diálogos privados con muchos emisarios del
exterior: Alberto ya tendría preparado un proyecto de ley para garantizar la
inversión y el negocio petrolero en el mega-yacimiento de Neuquén. También,
para alentar la explotación convencional. Las decisiones que se incluirán en su
texto estarían todas en línea con los reclamos y propuestas de los inversores
externos. Según confirmó Clarín, el tema se maneja al máximo nivel. Algunos de los
“popes” petroleros habrían enviado “memos” con sugerencias para redactar la
propuesta.
El dato político clave sería el siguiente :
Cristina Kirchner apoya la iniciativa. Ahora la ex presidente reivindica que fue ella la que
firmó el primer convenio con Chevron, un acuerdo con cláusulas leoninas a favor
de la petrolera. La noticia se mantiene en absoluta
reserva. Pero es trascendente: los incentivos serán por ley para otorgar mayor seguridad
jurídica a las petroleras. Igualmente, los petroleros
afirman que sin una macroeconomía ordenada, será imposible invertir en
Argentina. Los problemas locales ya son materia de estudio en el exterior. Tres
economistas de la Reserva Federal de Dallas elaboraron un paper cuyo título lo
dice todo : “El acertijo del capital desaparecido en Argentina”.
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