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Por Diego Giacomini - La caída de la demanda de
dinero y el repudio (cada vez más) generalizado por el peso son el problema
económico más grave. La caída de la demanda de dinero hace que el peso pierda
poder adquisitivo contra todos los bienes y servicios de la economía. Con
creciente caída de la demanda de dinero, la inflación se acelera aun cuando el
BCRA no emita o, incluso, achique la cantidad de dinero. ¿Cómo? Si la caída de
la demanda de dinero excede la contracción de la oferta monetaria, el desequilibrio
monetario se incrementa, el exceso de oferta monetaria aumenta, y
consecuentemente la inflación se acelera.
El
dólar es un bien más de la economía. La caída de la demanda de dinero provoca
que se necesiten más unidades de pesos para comprar la misma cantidad de
dólares. O sea, la devaluación también es la contracara de la pérdida del poder
adquisitivo del peso surgida a partir de la caída de la demanda de dinero.
La
diferencia entre el dólar y los restantes bienes de la economía radica en que
el precio del dólar (medido en pesos) salta antes y primero que todos los
“otros”. Primero sube el dólar, luego los precios mayoristas, y posteriormente
los minoristas. ¿Por qué? Porque el dólar es un activo financiero en Argentina.
El dólar es reserva de valor. Los argentinos ahorramos en dólares. Ergo, cada
vez que los argentinos decidimos ahorrar en dólares, la demanda de dinero cae,
generándose un exceso de demanda de divisas en el mercado cambiario que se
“limpia” instantáneamente por salto del tipo de cambio y de la tasa de interés.
Del otro lado, se genera un exceso de oferta de pesos en el mercado de dinero
por caída de la demanda pesos, que termina funcionando como convalidación
monetaria y (vía deterioro del poder adquisitivo del dinero) alimenta el
proceso inflacionario.
Los
precios no suben porque sube el dólar, lo hacen por la convalidación monetaria
emergente del desequilibrio monetario por caída de la demanda de dinero. Para
que no se deteriorara el poder adquisitivo del dinero y no hubiese inflación
post salto del dólar, se debería evitar la convalidación monetaria eliminando
el sobrante de pesos producido por la caída de la demanda de dinero. Sin
embargo, el BCRA no sólo no saca los pesos que sobran, sino que promete emitir
más base monetaria echándole más nafta al fuego del dólar y la inflación.
El
BCRA ha prometido emitir base monetaria por 2,5% en septiembre 19 y también en
octubre 19. Adicionalmente, también emitirá para pagar vencimientos y déficit
fiscal en noviembre 19 y en diciembre 19 (¿ 20%?). Esta emisión aumentará más
tanto el desequilibrio monetario como el sobrante de dinero. El poder
adquisitivo del peso caerá más y más temprano que tarde habrá más inflación.
Sin embargo, la emisión de base no es el único problema.
Hay
más problemas monetarios. Por el lado del pasivo, los pasivos no monetarios
remunerados del BCRA (Leliq y Pases netos) también siguen creciendo. Es más,
los pases netos (capitalización diaria) ganan peso relativo, con lo cual
aumenta el riesgo de (aún) mayor expansión de base monetaria, acercando en el
tiempo la probabilidad de aceleración inflacionaria. Por el lado del activo,
las reservas de libre disponibilidad caen debido a la intervención cambiaria.
En pocas palabras, la actual política monetaria quiebra cada vez más, y en
forma acelerada, un balance del Central que ya estaba quebrado.
Puntualmente,
hay una destrucción del balance del BCRA que multiplica por dos la relación
entre pasivos (monetarios no monetarios remunerados) relevantes y reservas de
libre disponibilidad, pasando de 3,35 (agosto 19) a un estimado de 6,62
(octubre 19). Esta destrucción se potenciará aún más en noviembre y
(fundamentalmente) diciembre 2019 cuando se emita todavía más base monetaria,
los PASES y Leliq sigan creciendo y las reservas de libere disponibilidad
continúen cayendo. De hecho, asumiendo que las reservas de libre disponibilidad
siguen cayendo u$s100 por día, se emite base monetaria por 7% (noviembre 19) y
20% (diciembre 19) y las Leliq ( 8%) y pases netos ( 15%) siguen en ascenso,
la relación entre pasivos y activos podría subir de 6,62 (octubre 19) a 16,14
(diciembre 19).
En
este escenario en el cual se agranda (achica) el pasivo (activo) relevante del
BCRA, considerando expectativas racionales, lo más sensato es descontar una
profundización de la caída de demanda de dinero de aquí a fin de año, lo cual
significará mayores desequilibrios cambiarios y monetarios. Descontar más
inflación y más dólar no sólo es lo más sensato, sino lo más probable. El
deterioro del alance del BCRA muestra que el dólar, más temprano que tarde,
debería volver a saltar para poner los crecientes pasivos en pesos en línea con
los decrecientes activos en dólares. De aquí al 27 de octubre, el escenario
monetario será difícil. Sin embargo, entre las elecciones y el 10 de diciembre
se volverá todavía más complicado. Posteriormente y teniendo en cuenta las
medidas que se mencionan tomar (somos pesimistas), lo más probable es que el
escenario se torne todavía aún más complicado.
En
este marco, hay que entender que el aumento del dólar incrementa el peso de la
deuda en términos del PBI. La deuda se hace más impagable. Aumenta el debt
overhang. El default ganará envergadura y la economía real sentirá un mayor
impacto negativo. No sorprende. La caída de la demanda de dinero, que genera
exceso de demanda (oferta) en el mercado cambiario (dinero), significa exceso
de oferta en el mercado de bonos, bienes y servicios, y trabajo. El exceso de
oferta en el mercado de bonos aumenta el costo de capital, lo cual impacta
negativamente en la inversión y en la actividad. Por el lado del mercado de
bienes, implica menor actividad. En el mercado laboral, menor (más) empleo
(desempleo) y peores salarios. Todo “esto” implicará más pobreza e indigencia;
también mayor inseguridad. Cuanto más alta sea la inflación, “todo” peor.
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Director E&R y profesor Titular UB-Adjunto UBA.
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