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Por Juan
Manuel Barca - La incertidumbre electoral ya no es un problema para los empresarios de
Estados Unidos. Por estas horas, muchos de ellos no tienen dudas de que Alberto
Fernández será el próximo presidente. Las
inquietudes pasan en realidad por las "reglas de juego", un eufemismo
que refleja el temor por potenciales restricciones a las inversiones, el futuro
marco laboral y el enigmático "pacto social", en medio de las
pujas dentro del Frente de Todos y las complicaciones que enfrentan algunos
gigantes globales con plantas industriales en el país.
Esas son algunas de las consultas que, en las últimas semanas, bajaron las casas
matrices a sus filiales en Argentina. Una de las principales fuentes de
información son las reuniones que mantiene la Cámara de Comercio de Estados
Unidos en Argentina (Amcham) con personalidades de la política local en el
marco de su ciclo de conversaciones con candidatos.
El
CEO de la entidad, Alejandro Díaz, junto al comité ejecutivo recibió el
miércoles pasado por la mañana a la cúpula de la CGT en el piso 10 de Viamonte al 1100, la actual
sede del Club Americano desde donde se observa el Teatro Colón.
En ese tradicional punto de encuentro para empresarios y
políticos norteamericanos y argentinos, los hombres de negocios desayunaron
jugo de naranja, café y yogurt con frutos y cereales con la comitiva gremial
encabezada por el cotitular de la central obrera, Héctor Daer, y su hermano,
Rodolfo Daer (Alimentación), junto a Andrés Rodríguez (UPCN) y José Luis
Lingeri (Obras Sanitarias). Y en ese marco, los anfitriones sondearon la
posibilidad de lograr acuerdos de largo plazo en materia laboral para generar
"empleo de calidad" y "negocios con valor agregado".
"La formación profesional y el intercambio de experiencias internacionales
fueron el eje primordial de la reunión de cara a las nuevas tecnologías y cómo
seguir trabajando juntos para transformar las principales competencias de los
recursos humanos existentes teniendo en cuenta los empleos del futuro y la
realidad argentina", dijo a Díaz a iProfesional, quien estuvo
acompañado por CEOs de las automotrices Ford y General Motors, las tecnológicas
Kodak y Motorola, la biofarmaceútica Bristol Myers, la agencia de contratación
MapowerGroup, y las energéticas AES y Orazul Energy.
Aunque en público no lo van a decir, los empresarios tienen
dos preocupaciones específicas: qué va a ocurrir con la reforma laboral que la
CGT le bloqueó a Macri y qué actitud van a tener los sindicalistas frente a los
planes corporativos en un contexto con pronóstico reservado. Ante
ese panorama, los sindicalistas se mostraron abiertos al diálogo, en sintonía
con la postura en los equipos de Fernández de promover un "pacto
social" y habilitar la actualización de los convenios laborales, aunque
primero aseguran que la economía debe recuperarse.
"Fue una reunión amena e interesante, todos se muestran interesados por
las decisiones que va a tomar Alberto Fernández y dan por hecho que va a ser
electo", aseguró a iProfesional Rodolfo Daer, quien agregó que "la
Argentina está en una crisis peor que la de 1989 y 2001". El encuentro,
similar a los contactos que mantienen con empresarios de UIA, ocurrió un día
antes del acto que encabezó Fernández junto a Héctor Daer en un congreso del
sindicato de Sanidad en La Falda, Córdoba, en donde aseguró que "la
reforma laboral es una pérdida de derechos".
De ese modo, el candidato desginado por Cristina Kirchner envió una nueva señal
sobre un tema tabú para el kirchnerismo y sectores del sindicalismo. Pero las
dudas crecen entre los ejecutivos a medida que se acercan las elecciones de
octubre y se aceleran las internas en el Frente de Todos, un espacio en el que
conviven distintas posiciones. Por eso, los CEOs de Amchan se reunieron con el
ala más dialoguista de la central obrera, liderada por los "gordos"
(grandes gremios de servicios) e "independientes" (de buen diálogo
con los gobiernos).
La postura de ese sector gremial es la de
avanzar en cambios sectoriales, tal como propone el exministro de Trabajo
Carlos Tomada, uno de los que suena para ocupar de nuevo esa cartera. En
esa línea, Rodolfo Daer propone adecuar los convenios a las nuevas tecnologías,
quien recuerda que el convenio de la alimentación se firmó en el 89. En ese
momento, no había celular ni internet, por lo que el sindicalista recibía por
fax las columnas de Joaquín Morales Solá, Eduardo Van der Koy y Horacio
Verbitsky, mientras que hoy sus afiliados conviven con robots en las plantas.
"La discusión que se viene es la actualización de convenios", asegura
Daer, pero advierte que no se puede discutir "si las fábricas están
paradas" porque en su opinión implicaría la eliminación de derechos. En
ese sentido, el actual secretario de
industria de la CGT advirtió que Mondelez sigue "semiparalizada", con
una capacidad de producción del 40%, por lo según Daer la compañía
adelantará por primera vez en su historia vacaciones a partir de este martes a
360 de sus trabajadores y en enero o febrero, luego de la segunda tanda podría
haber suspensiones rotativas.
En la fabricante global de snacks con sede en Chicago aseguran que "es
normal" la programación de vacaciones en esta época del año y niegan que
la producción haya disminuido a esos niveles. Para tranquilidad de los
directivos, la elección sindical en la planta de Pacheco ratificó el miércoles
pasado a la comisión interna encabezada por la lista Verde vinculada a Daer y
el maoísta Partido Comunista Revolucionario (PCR). El oficialismo venció por
700 votos contra 400 a la lista Bordó apoyada por el trotskista Partido
Socialista de los Trabajadores (PTS), en el Frente de Izquierda.
La elección en la mayor planta de la alimentación coincidió con la reunión en
la Amcham, con la que los dialoguistas buscaron ratificar su rol de
interlocutores válidos. En el mundo empresarial y sindical, todavía recuerdan
la ocupación que protagonizó el denominado sindicalismo "clasista" en
2009, en rechazo a los despidos masivos en la exTerrabusi Kraft (ahora
Mondelez). El conflicto que duró 45 días y forzó la intervención del gobierno
de Cristina Kirchner es comparado con la toma de una semana de la Ford en 1985,
bajo la presidencia de Raul Alfonsín, que fue desalojado por tanquetas de la
policía provincial.
Pese a los gestos
de la cúpula sindical, el actual clima de incertidumbre económica detonó un
nuevo caso de conflictividad laboral en Kimberly-Clark, una de las empresas
líderes en fabricación de productos de higiene a nivel mundial con sede en
Dallas. Su planta en Bernal fue tomada
por los trabajadores luego de conocer la intención de la firma de cerrar sus
puertas y despedir a sus cerca de 250 empleados. Al igual que en otros
casos, las medidas fueron impulsdas por la izquierda, en este caso por el
Partido Obrero, también integrante del Frente de Izquierda.
Clima inversor,
pacto social y apuesta al "tigre"
Por estas horas,
una de las incógnitas de la política y los negocios es qué va a ocurrir en caso
de que se concrete la reunificación de la CGT auspiciada por Fernández.
Héctor Daer recibió
la semana pasada al camionero Hugo Moyano, cuyo hijo Pablo Moyano fue el
principal opositor a la reforma laboral, mientras que la CTA encabezada por
Hugo Yasky, oficializará este jueves su intención de regresar a la central
obrera madre 30 años después de la ruptura con Azopardo. Tanto Moyano como Yasky prometen bloquear cualquier
intento de modificar la legislación del trabajo, una de las reformas
estructurales que piden empresarios y
FMI.
En su último informe sobre clima de negocios, la sección económica de la
embajada norteamericana en Argentina advirtió en julio pasado que "excepto
el caso del sector energético, el gobierno no tuvo éxito en sus intentos de
contener el poder de los sindicatos y encarar las reformas para atraer
inversores extranjeros". Y agrega: "Las tensiones entre el management
y los sindicatos son frecuentes. Muchos ejecutivos de compañías extranjeras
dicen que tienen buenas relaciones con los gremios, mientras otros dicen que
los desafíos planteados por fuertes sindicatos pueden afectar inversiones en
sus casas matrices".
El reporte está destinado a los funcionarios del Departamento de Estado y a las
casas matrices de empresas con inversiones en Argentina. El empresario de una
petrolera de ese origen con negocios en el país señaló que allí se preguntan
por la "previsibilidad". Justamente, en ese sector de la economía
existen múltiples organizaciones sindicales que, según los diplomáticos norteamericanos, "pueden llevar a disputas
intersindicales que pueden impedir las operaciones de las compañías",
si bien destacan que el acuerdo en Vaca Muerta apuntó a reducir los costos
laborales e incentivar la productividad.
Aunque Fernández es visto como un candidato moderado, las petroleras salieron
en tándem la semana pasada a marcarle la cancha, con el pedido de garantías a
los inversores extranjeros ante el temor de que en caso de una victoria del
Frente de Todos se modifiquen aspectos del convenio de Vaca Muerta cuestionados
por el kirchnerismo; se extienda el "cepo al barril" o se refuercen
los controles cambiarios instaurados por Macri para frenar la pérdida de
reservas internacionales del Banco Central, que este lunes sufrieron una caída
de u$s236 millones.
La otra cuestión que genera intrigas en las
multinacionales con sede en Estados Unidos es el tipo de cambio y el acuerdo de
precios y salarios impulsado por los asesores de Fernández. Con
este último, buscan fijar una pauta de inflación e ingresos, de modo que haya
una recuperación gradual del poder de compra de las remuneraciones. "No
conocemos el contenido del acuerdo, en caso de que el candidato Alberto
Fernández gane las elecciones esperamos conocer la propuesta y poder brindar
nuestras impresiones y visión sobre la misma", aseguró el CEO de la
Amcham.
La palabra de la cámara suele ser escuchada por los políticos: nuclea a más de
600 empresas que emplean a más de 420.000 argentinos en forma directa, mientras
que Estados Unidos es el principal inversor en el país con un stock de
u$s17.000 millones, el 22% del total de inversión extranjera directa. Trump,
además, es quién tiene la última palabra en las negociaciones con el FMI.
Al igual que el presidente de EE.UU., los miembros del board quieren saber cuál
va a ser el posicionamiento de la Argentina de cara al mundo. Su deseo es que
el próximo gobierno mantenga relaciones con Washington, sostenga una relación
"estratégica" con el Brasil de Jair Bolsonaro y cierre un nuevo
acuerdo con el FMI, que pateó el último desembolso pendiente por u$5.400
millones hasta nuevo aviso. Así se lo trasmitieron los CEOs estadounidenses a
Sergio Massa y el diputado José de Mendiguren en una reunión hace dos semanas.
El tigrense despierta cada vez más interés en
Washington. Este viernes brindará una conferencia en el Wilson Center sobre
"Lo que viene en Argentina". El excandidato presidencial en 2015 es
visto como el próximo probable jefe de la Cámara de Diputados, un líder
del peronismo moderado y un influyente seguidor de Fernández. "Bajo un gobierno
de Fernández, Massa, un crítico en su momento de la administración de Cristina
Kirchner, sería considerado un importante contrapeso del ala izquierda de su
partido", reza la convocatoria.
El think tank precisa además que el exintendente de Tigre "fue el
principal candidato de la lista del Frente de Todos en la provincia de Buenos
Aires, atrayendo el 50% de los votos". A diferencia del candidato a
gobernador bonaerense Axel Kicillof, Massa parece representar una opción light
frente al kirchnerismo. Lo mismo que el ala dialoguista de la CGT ante los
sectores duros. Así, en forma preventiva, el círculo rojo de EE.UU. empezó a
jugar sus cartas en la interna del peronismo y ya apuesta sus fichas por los
candidatos con "buenos modales".
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