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Por Nelson Fernández - MONTEVIDEO.- El
nerviosismo de ahorristas argentinos ante un
posible giro político en su país se replica en Uruguay en
algunos trámites que se realizan para el envío de fondos fuera de la región y
por consultas sobre radicación en territorio oriental, sin que ello sea
significativo por ahora. En ese marco, un aumento de depósitos de
argentinos en bancos de plaza llamó la atención, aunque
operadores bancarios restan trascendencia a los movimientos.
El sistema bancario
registró en agosto un incremento de US$82 millones en el saldo de depósitos de
no residentes, lo que corresponde prácticamente a transferencias argentinas. Igualmente,
los depósitos de argentinos en bancos radicados en Uruguay son US$80 millones
menos que un mes atrás.
Son otros tiempos.
Ya no hay negocios con la inestabilidad argentina, como fue en otras épocas en
el Uruguay: los avances en materia de transparencia patrimonial dejaron atrás
los tiempos de imán para el dinero de argentinos inquietos por turbulencias
políticas y económicas en su país. Pero el goteo también cuenta.
"No podemos
manejar dinero sin registrar; informamos sobre saldos de cada cuenta a la
autoridad impositiva y eso puede ser sujeto de pedido de información
tributaria, lo que es un desestímulo a los argentinos que buscan tener dinero
fuera de su país sin quedar expuestos", dijo a LA NACION uno de los principales operadores de la
plaza financiera montevideana.
Sí hay servicios
limitados para los que buscan llevar dólares a otros lugares. "Podemos ser
tránsito, pero no destino", agregó el agente financiero.
Y ademas de cierta
"triangulación" de fondos, que no es significativa por ahora, algunos
operadores inmobiliarios aseguran que recogen interés de algunas familias
argentinas por obtener ciudadanía en Uruguay y tener un pie en ambas márgenes
del Plata. También hay colegios que aumentan la matrícula de niños y
adolescentes argentinos, sin que eso sea un dato relevante por ahora.
Los teléfonos de
agentes financieros de Montevideo volvieron a sonar con llamadas de argentinos
que buscan refugio temporal a sus ahorros, pero esta vez en busca de alguna
triangulación hacia Estados Unidos o algún otro lugar.
Al inicio del
traumático 2002, la relación entre depósitos de uruguayos y de no residentes
(básicamente argentinos) era de 55% a 45%, respectivamente, lo que aumentaba a
favor del público porteño si se computaba dinero fuera de los bancos
propiamente dichos y tomando otras instituciones financieras offshore.
Tras la crisis, los
depósitos de argentinos cayeron drásticamente, de algo más de US$6000 millones
a poco más de 1000 millones; luego se recuperaron, pero sin llegar a tener peso
relevante en la estructura interna, y volvieron a bajar durante el gobierno de
Macri.
Desde mediados de
2017 están en 13% o 14% del total de depósitos.
Las mismas
restricciones que corren para inversiones financieras se dan para las
inmobiliarias o rurales, en el caso de un argentino que quiera tener patrimonio
no expuesto a la autoridad tributaria.
"Lo que sí
puede generar interés argentino es el trámite de ciudadanía, porque en ese caso
logra exoneración de impuesto a la renta por ganancia financiera, aunque sí o
sí debe tener blanqueado su capital" dijo uno de los operadores
consultados. En ese sentido, el aumento de inscripciones de niños extranjeros
en colegios locales parece tener vínculo con esa vía.
Uruguay ganó en
transparencia mediante acuerdos tipo OCDE sobre datos de patrimonio familiar, y
los operadores financieros con clientes argentinos perdieron oportunidades en
tiempos de temor por las turbulencias financieras.
Al otro lado del
río de la plata
US$82 Millones
Treparon los
depósitos de argentinos en Uruguay en agosto respecto de julio . Todavía están
en un nivel inferior a un año atrás.
13-14%
Participación
Es el porcentaje de
depósitos de no residentes en el total del sistema bancario uruguayo desde
2017. En 2002 llegaron a representar el 45%.
US$6000 Millones
Es el monto al que
llegaron los depósitos de argentinos durante el peor momento de la crisis de
2002. Luego cayeron a poco más de US$1000 millones y luego se recuperaron, pero
sin alcanzar nunca aquel nivel.
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