Por Alejandro Colle - Esta semana el Gobierno
tendrá que hacer frente a vencimientos de deuda por unos 600 millones de
dólares. Comienza mañana con el cupón del Bonar 2020 (AO20) que
implica una renta de u$s117,8 millones y culmina el viernes con
el pago de la Lete U1109 que, aun luego del reperfilamiento compulsivo,
implica el desembolso de u$s464 millones. Se descuenta que ambas obligaciones
serán atendidas y que las divisas necesarias para atender esos compromisos
saldrán de las reservas internacionales.
La Dirección de
Administración de la Deuda Pública del Ministerio de Hacienda disipó todo
vestigio de duda de los tenedores del Bonar 2020, cuando la semana pasada
confirmó a través de un comunicado a BYMA el valor del cupón 8 en u$s0,04 por
cada 1,00 de valor nominal. A partir del lunes pasado el AO20 cotizó ex cupón y
su paridad se afianzó en los mercados.
Este título emitido
bajo ley argentina, que vence en octubre del año próximo, podría ser
incluido en la reestructuración o reperfilamiento de la deuda pública. Aunque
el Ejecutivo envió al Congreso el proyecto correspondiente, parece claro que la
negociación con los acreedores quedará pendiente para la próxima
Administración.
Ahora se atenderá
el pago del cupón de renta de 8% anual, que se cancela semestralmente en
los meses de abril y octubre de cada año. El monto de emisión original en
octubre de 2015 fue de u$s 2.947,6 millones, que devengaron un interés de 117,9
millones de dólares. Esto es lo que deberá desembolsar mañana el Tesoro
Nacional. La amortización de este bono, según las condiciones de emisión, será
total a su vencimiento el 8 de octubre del año próximo, aunque eso puede
modificarse si el título entra dentro de las obligaciones a reestructurar.
El temor a que se
modifiquen las condiciones de este título soberano explican por qué cotiza con
una paridad de 45% y promete una tasa de retorno (TIR) o rendimiento de 156%
cuando falta un año para la amortización total. l otro título que vence esta
semana es la Letra del Tesoro (Lete) que cotiza en el mercado secundario con el
ticket U1109. Se trata de una Lete en dólares que se licitó el 12 de marzo
y que fue adjudicada por u$s854 millones, casi la totalidad de las ofertas
presentadas. El precio de corte fue de u$s974,76 por cada 1.000 de valor
nominal, que implicó un rendimiento efectivo de 4,54% anual. Esto es lo que
hubiera debido pagar el Tesoro al vencimiento este viernes, pero debido a
reperfilamiento el monto se redujo a 416,8 millones de dólares.
El cálculo surge de
considerar el 15% del título que está en manos de personas jurídicas, que
incluyen a instituciones y empresas, y a la proporción que tienen los
inversores particulares, definidos como personas humanas. Según cálculos de los
analistas del mercado, entre los ahorristas que invirtieron en forma
individual y los que lo hicieron a través de fondos comunes de inversión, que
también fueron exceptuados del nuevo cronograma y cobrarán 100% el
viernes, habría un 30% de los tenedores. El resto de los pagos se
efectuaría en un 25% a los 90 días y el 60% a los seis meses del plazo
original.
Desde el viernes
pasado el Tesoro logró la venia del Fondo Monetario Internacional (FMI) para
echar mano de los dólares que el Banco Central tiene en sus arcas bajo el
rótulo de “fortalecimiento de las reservas internacionales”. Desde
Hacienda aclaran que esos recursos, originalmente unos u$s8.000 millones,
fueron entregados por el FMI al inicio del programa stand by como
“refuerzo presupuestario”, para atender situaciones como la que se registra
ahora que las cuentas públicas lo requieren.
El OK de Washington
habría restringido la autorización del uso de esos dólares exclusivamente a
atender los compromisos de la deuda. Desde el palacio de Hipólito Yrigoyen
250 dejan trascender que estos recursos se utilizarán mientras se sigue
negociando el postergado desembolso de u$s5.400 millones, originalmente
previsto para mediados del mes pasado. Sin embargo, es un hecho que esa tarea
quedará pendiente para luego que se definan las elecciones presidenciales a fin
de mes.
Entre el viernes 27
y el lunes 30 de septiembre, el Ministerio de Hacienda de Hernán Lacunza, usó
1.963 millones para atender pagos de títulos en pesos y en dólares. El viernes
último, la cuenta del Ministerio en el Banco Central se redujo en otros u$s176
millones y el saldo quedó ahora en u$s5.130 millones.
Con esta cifra,
sumada a los u$s 13.500 de las reservas de libre disponibilidad, las
autoridades confían en llegar al 10 de diciembre sin mayores dificultades.
Aunque esto dependerá de la dinámica de los depósitos y de cómo los
actores del mercado procesen las señales que vayan surgiendo de la política en
las próximas semanas. El gran interrogante es cuántos de esos dólares quedarán
para después.