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Por Luis Beldi - El lunes comenzará con una novedad. El
riesgo país, que el viernes bajó 1% a 2.164 puntos, podría prolongar su caída.
El último día de la semana pasada un fondo londinense ingresó dólares a la
Argentina para comprar bonos. Hicieron los cálculos y tomaron como
referencia el Bonar 2024 que tiene una paridad de 41%. La conclusión fue que, a
ese precio, soportarían una reestructuración con quita, y ganarían a mediano
plazo. Ellos vienen de un continente, donde las tasas de interés y los
rendimientos de los fondos soberanos son negativos, es decir están debajo de
0%.
Por supuesto, hay
otros fondos Templeton, Black Rock y Price, que están con su cartera con más bonos
argentinos de los deseados y comprados a precios más altos. Esos fondos
sufrieron importantes pérdidas en la Argentina y no van a incrementar el
riesgo.
Pero ahora, a los
precios actuales, parecen atractivos para los fondos que trabajan con los llamados
Junk Bonds (bonos basura) y que elegantemente llaman títulos de alto
rendimiento.
El Bonar 2024, que
es el bono más buscado, tiene una tasa de retorno de 65% y el viernes tuvo un
alza de 2,87% mientras el dólar en el mercado único de cambios soporta leves
bajas de 3 centavos en bancos y casas de cambio, donde cerró a $ 66,97 y de 2
centavos en la plaza mayorista al quedar en $ 63,75.
La noticia es que
es la primera baja del dólar en más de dos semanas y se logró sin intervención
del Banco Central. El ingreso de los dólares del exterior fue clave para este
retroceso.
El Bonar 2024
cotiza en Nueva York a una paridad de 38%, pero nadie los quiere. Solo los
argentinos, pero cuando los van a comprar, el “spread” -la diferencia entre
precio comprador y vendedor- es muy alto y terminan saliendo más caro que
comprarlos con dólares en la Argentina. La diferencia con el fondo londinense
es que ellos traen dólares para comprar bonos y los argentinos sacan dólares
para comprar bonos en el exterior y por eso pagan precios más elevados.
Por otra parte, ya comenzó
la etapa del retroceso de los plazos fijos porque el ahorrista siente que
la amenaza de Alberto Fernández de intervenir en el circuito de las LELIQ va a
complicar a los bancos y provocar una mayor suba del dólar.
Los depósitos
volvieron a tener su segunda alza en tres ruedas consecutivas. Al subir el 1 de
octubre apenas USD 6 millones de dólares. Pero a lo largo de setiembre y si se
toma el primer día de octubre, la caída fue de USD 5.240 millones.
Las reservas
siguieron en baja. Se perdieron apenas USD 80 millones y quedaron en 48.174
millones. La salida se debió a que se pagó deuda al exterior.
Por otro lado, el
viernes se observó un fenómeno que se va a acentuar en la semana y es el
aumento del valor del “contado con liquidación”, también llamado cable o dólar
fuga. Este dólar cotizó a $ 66,97.
La aceleración se
debió a que Alberto Fernández habló de aumentar el impuesto a los bienes
personales y los que fugan tratan de ocultar sus activos, aunque los que
blanquearon con Mauricio Macri, deben estar haciendo un acto de constricción
porque, aunque hayan dejado el dinero en cuentas del exterior, está declarado y
va a ser alcanzado por el impuesto que está imaginando Fernández si llegar a
ser presidente. Es un impuesto injusto porque implica doble tributación, pero
no aleja votantes. Por el contrario, los atrae. Lo que sí aleja son los dólares
de la Argentina.
Para esta semana,
lo que sucederá en el mercado único de cambios, no es tan importante como lo
que sucederá con el dólar fuga y con los plazos fijos que comenzaron a
renovarse con menos fuerza. Todo esto se traduce en inflación porque el dólar
fuga es el que tracciona a los precios.
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