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Por Sofía
Diamante - Dos noticias que se dieron a conocer la semana
pasada rompieron con las proyecciones más auspiciosas de lograr alcanzar
la meta fiscal pactada con el FMI de 0,5% de déficit primario para este año: el
fallo de la Corte Suprema a favor del reclamo de las provincias por la baja de
impuestos coparticipables y la caída en términos reales de la recaudación de la
AFIP en septiembre. Ante esta mayor brecha negativa entre los ingresos y los
gastos, el debate entre los analistas es cómo hará el Estado para financiarla.
Entre las metas que
había acordado el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional, la
más importante, según los economistas, era cumplir con los objetivos fiscales,
que fijaban para este año alcanzar el déficit cero, aunque el Fondo permitía
excederse para aumentar el gasto social (en hasta 0,3% del PBI) y el de obra
pública (0,2%).
En la jerga de los
expertos, al Fondo se lo llama is mostly fiscal (es
principalmente fiscal), por la importancia que le da a ese objetivo y por sus
siglas en inglés, IMF. Las nuevas proyecciones privadas calculan para este año
un déficit primario de entre 0,8% y 1,3% del PBI. "Ya está claro que el programa
será renegociado en su conjunto", dice Daniel Marx, director ejecutivo de
Quantum Finanzas, quitándole importancia a la meta.
Ante la consulta
sobre de dónde el Gobierno sacará los fondos para cubrir los menores ingresos
(o los mayores gastos), el economista dijo que "están usando el fondo de
estabilización acordado con el FMI", que era un total de casi US$7300
millones que estaban en la cuenta que tiene el Tesoro en el Banco Central, y
que "quizá recurran a algo de emisión monetaria".
"Una parte
utilizarán financiamiento monetario del Banco Central, teniendo en cuenta que
en diciembre hay un aumento estacional de la demanda de dinero que un poco
compensa la emisión. Seguramente lo van a monitorear y puede ser que lo
absorban con otros mecanismos, como la emisión de Leliq, algunos Repo y
efectivos mínimos", dijo el economista.
Martín Vauthier, de
la consultora EcoGo, coincide en que el acuerdo con el Fondo "quedó
totalmente viejo". "El FMI sabe que el acuerdo no tiene validez y por
eso postergó el último desembolso de US$5400 millones. Además, el resultado
fiscal de 2019 se conocerá en enero, con un nuevo gobierno, y ahí habrá que
renegociar", dijo.
Para la consultora,
el año terminará con un déficit de 1,3% del PBI, ya que la dinámica de la
recaudación tributaria está afectada por tres factores: la recesión, las altas
tasas de interés que complican el capital de trabajo de las empresas y el
reperfilamiento de las Lecap, ya que muchas empresas tenían su liquidez ahí
invertida y al no tener esos fondos se les dificulta el cumplimiento de las
obligaciones tributarias.
"El gasto además
crecerá más rápido por las medidas de recomposición del ingreso anunciadas
luego de las PASO y por la suba de los subsidios económicos, en particular los
vinculados a la energía, que es un sector que está dolarizado y en el que el
Gobierno se comprometió a no aumentar las tarifas", agregó Vauthier.
Guido Lorenzo,
director de LCG, señala que "lo preocupante es cómo se financiará el
déficit de 1% del PBI estimado. La Nación no tiene caja, no le queda otra
opción que emitir. Para mí la relación entre emisión e inflación no es tan
lineal. Si el dólar está calmo, eso ancla los precios y no habría un escenario
de inflación más alto al que hay actualmente. Hay otra alternativa que es
seguir dándole letras a la Anses y sacar plata del Fondo de Garantía de Sustentabilidad,
pero eso tiene un límite. Hay que rascar un poco de todos lados y colocar un
título intrasector al organismo que tenga liquidez", dice el economista.
En el Instituto
Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) calcularon que el costo fiscal directo que
implicará el fallo de la Corte es de 0,16% del PBI, "suponiendo que lo que
no se paga del impuesto a las ganancias no se usa para consumir más productos,
que es el peor escenario. Si eso vuelve como recaudación nacional, no será tan
grande el impacto, que es a lo que apuesta el Gobierno", dice el
economista Ariel Barraud.
"El
financiamiento habitual es recurrir a un endeudamiento adicional, porque el
Banco Central no está emitiendo para financiar al Tesoro. El endeudamiento
externo está cerrado, así que quedaría el intrasector público. Igualmente, el
déficit adicional sería alrededor de $100.000 millones, que en comparación con
la base monetaria no luce como una emisión que nos llevará a una
hiperinflación, en caso de que se vuelva a emitir. Sí será un indicador de
política muy relevante, pasar de una emisión teóricamente 0 a 100.000 millones,
y eso puede cambiar las expectativas", concluyó.
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