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Por Liliana Franco - La producción
industrial retrocedió más de 15% desde el pico de 2011, sostuvo el economista
de la Unión Industrial, Diego Coatz. El dato fue uno de los expuestos
durante la presentación de la Agenda Productiva 20/23 que realizó
esta mañana el titular de la entidad, Miguel Acevedo, junto al equipo
técnico que elaboró el trabajo. Cabe recordar que este plan es el que la
entidad fabril le presentó ya a la mayoría de los candidatos presidenciales.
La Argentina es el
país del mundo que tuvo más recesiones en los últimos cuarenta años, afirmó
Coatz. Para salir de esta situación consideró que la industria se
encuentra preparada, ya que su productividad - puertas adentro- es mayor que la
correspondiente a las empresas de Brasil o México, pero las dificultades se
presentan porque el contexto en el que operan las empresas no favorece su
desarrollo.
Consideró que son
falsos los dilemas entre mercado interno y externo, o entre consumo e inversión
y propuso la adopción de políticas que armonicen estos objetivos.
Particularmente, hizo referencia al mundo 4.0, es decir la cuarta revolución
industrial que está en desarrollo a partir de la incorporación de las
tecnologías del conocimiento a la producción. En tal sentido, planteó la
necesidad de avanzar en instituciones que permitan la incorporación de las
nuevas tecnologías en un ecosistema en el que interactúen el Estado, las
empresas y los investigadores.
Valor agregado
La propuesta de
la UIA consiste
en exportar con más valor agregado. En las presentaciones se recordó el
caso del mercado de caucho, cuyos principales exportadores son Tailandia o
Indonesia, por unos 15.000 millones de dólares anuales. Pero los neumáticos, es
decir el producto elaborado, supone un mercado cinco veces mayor – unos 75.000
millones de dólares – y tiene como principales actores a Estados Unidos o
Alemania. Lo mismo, recordó Coatz, sucede con el trigo, que se produce en
Rusia, Ucrania o Argentina, pero el principal exportador mundial de pastas es
Italia.
Para lograr este
objetivo se considera necesario que el país tenga estabilidad cambiaria.
Detrás de cada devaluación, recordó Coatz, hay una importante suba de la tasa
de interés que afecta al aparato productivo.
Desde este punto de
vista, señaló que entre algo menos de 200 países del mundo, la Argentina ocupa
el puesto 50 en desarrollo humano, pero retrocede al lugar 170 cuando se
compara el desarrollo de los mercados financieros. Particularmente, el crédito
para las pymes es casi inexistente, ya que recibe el equivalente de sólo 3% del
producto bruto Interno.
Desde la misma
perspectiva, Martín Rappallini, presidente del departamento Pymi consideró que
el acceso al crédito es el principal problema que enfrentan las pequeñas y
medianas empresas manufactureras.
En cuanto al
deterioro de la situación en que se desenvuelven las empresas, Coatz alertó
que, a diferencia de lo que sucedía años atrás, en la actualidad los costos en
materia de energía y transporte hoy son más altos en la Argentina que en Brasil
o México.
Impuestos
La política
tributaria también fue motivo de críticas. Gabriel Vienni, director de los
departamentos técnicos de la UIA sostuvo que la última reforma tributaria
contempló muy pocos incentivos a la incorporación de valor agregado en los
sectores transables. Vienni también destacó el avance de la industria
argentina, recordando que en Rafaela (Santa Fé) “se imprime en minerales” y que
el país produce lavarropas conectados a internet.
La mitad del valor
que genera el país corresponde a las pymes, de acuerdo con Vicente Donato,
director de la Fundación Observatorio Pyme. Sin embargo, alertó sobre la baja
cantidad de empresas con que cuenta el país y la reducida tasa de creación: una
por cada 2.300 habitantes cuando el promedio de América Latina es una nueva
empresa cada 500 habitantes y en Chile una cada 150.Sostuvo que las principales
causas de la baja creación de empresas que registra el país en las últimas
décadas debe buscarse en la elevada presión tributaria, la falta de acceso al
financiamiento y las dificultades para contratar personal capacitado.
Los industriales
enfatizaron también la necesidad de llevar adelante políticas públicas que
incorporen tecnología en el sector industrial, con herramientas tributarias,
fiscales, financieras y comerciales, como aplican en el mundo países como
Estados Unidos, el Reino Unido, Corea del Sur, la India o Australia.
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