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Por Juan Pablo
Marino - A poco menos de tres semanas para las elecciones
presidenciales, no son pocos los inversores, sobre todo aquellos con perfiles
más arriesgados, que buscan oportunidades en un mercado “a la deriva” de
corto plazo, con el fin de recomponer algo de valor en las muy castigadas
carteras, tras el colapso financiero que provocó el resultado de las PASO.
Con precios
de bonos que aún
contemplan escenarios de una restructuración agresiva , más allá de parciales y
puntuales rebotes alentados por declaraciones del candidato opositor Alberto
Fernández de apuntar a un canje más amigable “a la uruguaya", los
inversores se enfrentan básicamente a tres decisiones fundamentales: ¿comprar,
mantener o vender activos argentinos de renta fija?
Sin un driver de
fondo, el mercado se muestra por estos días muy sensible a las señales
políticas que llegan desde la campaña política, sobre todo desde Fernández y de
su posible equipo económico, dado que no se esperan definiciones concretas -al
menos en lo que resta de octubre- sobre una propuesta de renegociación de deuda
(sea con el FMI, o con los acreedores privados), tampoco de política económica,
fiscal o monetaria.
En ese marco,
varios analistas abonan a la teoría de que los títulos soberanos podrían haber
tocado mínimos en las últimas semanas, en caso de que prospere la visión
amigable (y moderada) con el mercado que mostró el candidato del Frente de
Todos y algunos de sus referentes económicos. “De mantenerse esta visión,
podríamos apuntar a que los mínimos testeados en los activos financieros son
realmente un piso para las próximas semanas”, sostiene el director de Portfolio
Personal Inversiones (PPI),
Matías Roig.
De hecho, la señal
que dio el ganador de las PASO descomprimió las paridades de los bonos, -cuyos
precios descontaban un canje agresivo como el de Argentina en 2005-, y las
ubicó nuevamente arriba de los 40 centavos de dólar por cada 1 valor nominal.
Otros
especialistas, en cambio, creen que esos “guiños” no alcanzan para asistir a
una recuperación sostenida de corto plazo en las cotizaciones, por lo que no
descartan ningún tipo de escenario en el marco actual, y la única certeza que
vislumbran es una aceleración de la volatilidad a medida que nos acerquemos al
27 de octubre.
“Los bonos en
dólares, como el mercado argentino, están a la deriva. No tienen un driver de
fondo que pueda marcarles una tendencia clara después del golpe de las PASO y
antes del cambio de gobierno”, afirma Nery Persichini, jefe de Estrategia
en GMA Capital.
Para el experto,
“es necesario conocer el programa económico, la negociación con el FMI y el
consenso político que harán que la inevitable reestructuración (el año que hay
que afrontar en total pagos por el 15% del PBI y casi u$s30.000 millones con
acreedores que no son entidades públicas) sea posible y que la deuda sea
sostenible”.
Lo cierto es que
mientras se aguarda a ver alguna propuesta en concreto, los fondos del exterior
van analizando eventuales escenarios para dar sus respuestas a las ofertas que
pueden llegar a venir por parte del futuro gobierno.
OPORTUNIDADES Y TOMA DE DECISIONES
Desde las PASO, los
castigos para los bonos en dólares con legislación local fueron más importantes
que los regidos por ley neoyorquina: mientras el Bonar 2020 (AO20) y el
Bonar 2024 (AY24) suponen una quita de 48%, y 43%, respectivamente (a
precios de inicio de esta semana), los títulos con legislación internacional
sugieren un recorte de entre el 35 y 38%. “Con estos precios, a los
inversores que ya tienen stock en tenencia le estamos recomendando que
mantengan en cartera. Después dependerá del nivel de aversión o no al riesgo
que tenga cada uno”, revela Juan José Vázquez, jefe de Research de Cohen,
con el argumento de que esos precios que “no justifican el stock de deuda en sí
del soberano, que supera los u$s130 billones con el sector privado”.
Vázquez además
sugiere a los inversores que cuando los niveles de los títulos con legislación
local e internacional estén en paridades similares, “se pasen a bonos bajo
ley de Nueva York”. Mientras tanto, aconseja “ir aprovechando los pagos de
cupones de los bonos, tal como lo hizo esta semana el Bonar 2020, y como lo
serán las próximas semanas el Bonar 2024, o Córdoba 2026 (CO26)”.
Para Persichini,
por su parte, existen oportunidades para los inversores que estén dispuestos a
operar la renta fija como si fuera “equity”. En ese sentido, subraya que
actualmente “lo más deteriorado” se ve en los bonos de corto (AO20) y
mediano plazo (AA25) con legislación argentina, salvo el AY24, que, por su
actividad en las operaciones de "contado con liqui", tiene una
paridad similar a los bonos Ley New York. “Cuanto menos agresivo y más
equitativo sea el canje en términos jurisdiccionales, mejores perspectivas
tienen los bonos cortos Ley Argentina”, sostiene.
Evitando el riesgo
jurisdiccional, quizás las mejores alternativas para "pasar la
tormenta" estén dentro de la curva ley extranjera en el tramo medio,
con los globales 2026, 2027 y 2028, ya que son los bonos que “mejores
relaciones riesgo-retorno tienen ante diversos escenarios de reestructuración,
además de contar con cláusulas de acción colectiva, de aceleración y de
cross-default”, indica el jefe de Estrategia en GMA Capital.
Desde Balanz, en
tanto, recomiendan bonos bajo ley NY, destacando los títulos PAR y Global
2028. En cuanto a bonos en dólares sub-soberanos, destacan a CABA y
Santa Fe como opciones conservadoras, mientras que una postura más
agresiva podría ser bonos Córdoba 2021 y Mendoza 2024. En el universo
corporativo, a su vez, sugieren posturas defensivas en PAE21, TECPET22,
TRANAR21, TASFT21, TRAGAS25, y para inversores más agresivos existe potencial
en YPFDAR25 y PAMPAR27.
En cualquier caso,
para el inversor menos sofisticado y con baja tolerancia al riego, lo más
recomendable es observar la película desde afuera y posicionarse con liquidez
en dólares o en Fondos Comunes de Inversión (FCI) de renta fija
latinoamericana, sin exposición a Argentina, dice Persichini.
RULO PARKING
Junto con los
precedentes posicionamientos sugeridos, otros analistas recomiendan a la
par aprovechar en la bolsa las brechas de los tipos de cambio implícitos, que
traen aparejados los controles de cambios impuestos el mes pasado por el Banco
Central. En este contexto, Sergio Morales, Director de Morales Inversiones,
aconseja para los inversores más arriesgados posicionarse en “bonos
short-duration como el Bonar 2020, con una Tasa Interna de Retorno (TIR) en
dólares del 163%, y cuyo rendimiento probablemente excede una posible
restructuración”.
Atraídos por sus
altos retornos, inversores, inclusive con un perfil más moderado, se animan hoy
a concretar la operación “vedette” por estos días en el mercado, conocida como
“rulo” y su variante “vip" o "bucle”, más allá de las restricciones
establecidas por la CNV y el BCRA para limitarla.
“Para este tipo de
ahorristas, resulta sumamente atractivo realizar una operación similar, con
parking de 5 días (tener inmovilizados los títulos por ese lapso de tiempo),
utilizando el AO20 sin montos mínimos, y pudiendo obtener hasta u$s1.100 en el
mes”, detalla Morales, y refuerza que “en caso de preferirlo, el inversor
puede volver a comprar el bono aumentando exponencialmente la TIR por el
interés compuesto”.
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