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Por Andrés Asiain - El Banco Central informa que cuenta
con casi u$s48.000 millones en sus arcas. Sin embargo, muchos economistas
dudan que esas reservas estén realmente disponibles para atender la demanda de
dólares de la economía. Para ello señalan que u$s7.700 millones pertenecen a
los encajes de los bancos por depósitos, u$s7.200 millones de un fondo de
fortalecimiento de reservas del FMI, u$s18.500 millones del swap chino y
u$s2.100 millones de un swap del BIS. Al restar esa cifra, a las reservas
anunciadas oficialmente señalan que las reservas netas con que cuenta el BCRA
alcanzan unos u$s12.500 millones para hacer frente a la demanda de dólares.
Pero ese análisis pasa por alto que el concepto de reservas netas es de
naturaleza contable y pasa por restar a los activos en dólares del Banco
Central, sus pasivos en moneda extranjera. Pero su significado económico es
menos claro. ¿Por qué restar a la autoridad monetaria sus deudas en moneda
extranjera? ¿Acaso no puede utilizar esos dólares hoy para estabilizar el
mercado de cambios? Si el problema es que al vencimiento de esos créditos
requerirán divisas para cancelarse so pena de entrar en cesación de pagos con
sus acreedores, ¿en qué difiere esa situación de las deudas tomadas por el
Estado Nacional, provincial o incluso las deudas de los privados? Al fin y al
cabo, todas ellas al momento de pagarse presionan sobre el nivel de reservas.
De esa manera, restemos a las reservas todas las deudas públicas y
privadas y veremos que hace ya unos cuantos años que las reservas netas son
negativas.
Por otro lado, los encajes de los bancos en el Central son una reserva
precautoria que están obligados a hacer los bancos privados cuando un ahorrista
constituye en ellos un depósito en dólares. Dado que las corridas cambiarias en
Argentina se acompañan de masiva salidas de depósitos de los bancos, esos
encajes también forman parte del acervo con que cuenta el Central para sostener
la estabilidad cambiaria y financiera. De esa manera, no corresponde restarlo a
las reservas ya que no es lo mismo su existencia que su inexistencia. Acaso,
¿hubiera logrado el Central contener el último pánico cambiario si no hubieran
existidos esos encajes en sus reservas? Claramente no, porque la existencia de
esos encajes permitió financiar la salida de depósitos mostrando que había
liquidez para ello y alejando, de esa manera, el riesgo de una nueva
confiscación de depósitos.
Más compleja es la situación de las reservas constituidas por yuanes
provenientes del swap con China. Especialmente porque en la última negociación
se introdujo una cláusula que ata su posible activación a la vigencia del
acuerdo con el FMI. La poco clara situación en que se encuentra el crédito
stand by con el organismo financiero, en el marco de un recambio de sus
autoridades, con la cuota de u$s5.400 millones de septiembre congelada, el
programa monetario de cero emisión abandonado, abre dudas sobre su continuidad. De
esa manera, la posibilidad de convertir los 130.000 millones de yuanes a
dólares descansa en la vigencia de un acuerdo cuyo estado de situación es muy
poco claro.
* Director Centro de Estudios Scalabrini Ortiz
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