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Por Ignacio Ostera
- Por el colapso de los bonos argentinos, la deuda externa pública medida a
valor de mercado ya se ubica por debajo del nivel que tenía dos años atrás. Así
se desprende del informe de balanza de pagos del Indec, aunque los economistas
plantean que una recompra de títulos no sería viable ante la falta de fondos de
las arcas estatales.
De acuerdo al ente estadístico, si se toma el stock en términos
nominales la deuda externa del Gobierno general sumó en el segundo trimestre
US$175.969 millones, de los que US$71.084 corresponden a préstamos,
principalmente con el Fondo Monetario Internacional. Hace dos años, el total de
pasivos sumaban US$126.940 millones, lo cual implica un incremento de casi 40%,
que se estira a 96% si se la compara con el que tenía en el mismo período de
2015, antes de que se iniciara el ciclo de endeudamiento de la actual gestión.
Sin embargo, a precio de mercado el stock de deuda actual es de apenas
US$79.657 millones, y esto sin contar el tremendo shock que siguió a las
elecciones primarias, que derrumbó todavía más el valor de los bonos
argentinos. De esta manera, el total de títulos se ubicó en su menor nivel
desde 2016 y es un 25% menor si se lo contrasta con el monto nominal (unos
US$25.000 millones menos).
Por su parte, como los préstamos no tienen cotización, su valor no varía
a la hora de medir este tipo de deuda, por lo que la deuda total externa del
gobierno llega a US$150.741 millones.
En ese sentido, las planillas de la secretaría de Finanzas con las
cifras de agosto (último mes disponible) muestran que la deuda bruta total del
Tesoro tuvo una reducción de US$31.870 millones en ese mes por la licuación de
deuda en pesos provocada por la devaluación y el pago anticipado del REPO, al
pasar de US$339.519 millones a US$307.673 millones.
Entre los economistas surgió el debate respecto a la viabilidad de salir
a recomprar esta deuda que ahora cotiza a precios de remate. Por ejemplo, fue
uno de los planteos que hizo el candidato presidencial Roberto Lavagna durante
sus conversaciones con el Fondo Monetario Internacional: que el organismo girara el
desembolso restante de US$5.400 millones con uso exclusivo en adquirir estos
bonos.
Con eso, el precio de estos activos subiría y por consiguiente el riesgo
país podría finalmente comenzar a bajar.
Javier Alvaredo, director de la consultora ACM, advirtió y dijo que
"no hay dinero para eso", más allá de que "desde el punto de
vista teórico es el más eficiente, pero desde el práctico, difícil de llevar adelante".
De todas formas, aclaró que "no sé si es el caso" el actual,
en el que una recompra podría ser una salida para la próxima administración.
"Necesitarías una compra para la parte corta de la curva de bonos.
Hoy no parecen estar dadas las condiciones, sobre todo si se tiene en cuenta
que el FMI, antes de entregar el desembolso, va a pedir un programa
fiscal y una quita para la deuda con privados en el marco de una
reestructuración", planteó Alvaredo.
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