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Por Luis Beldi - “El riesgo
país baja por la excelente performance de los DICY (Discount en dólares que
tienen legislación de Nueva York). El tema es que suben los precios de
este bono, pero no hay volumen porque los que lo tienen en su poder no los
quieren vender. En otras palabras, el bono sube con muy pocos negocios”,
explicó un operador.
En la superficie,
se observó que el DICY, un bono que nació con el canje de la deuda en 2003,
subió casi 4% pero sustentado un puñado de operaciones que marcaron ese
precio. El día anterior había aumentado 6% y desde fines de agosto la suba
es de casi 50% en pesos.
Por supuesto, la
suba del bono lo colocó entre los de menos rendimiento entre los títulos de la
deuda argentina. Su tasa de retorno es de 15,80% y su paridad es la más alta,
67,54%.
Estos precios
todavía están en la zona de default, pero como son bonos largos que vencen el
último día de 2033, los que apuestan al DICY creen que va a quedar al
margen de un probable default o por lo menos tendrán un impacto menor que el
que se avecina sobre los bonos más cortos. El menor riesgo también lo
aporta el hecho de las demandas ante cualquier impago, se presentan en los
tribunales de Nueva York. La Argentina ya conoce ese calvario.
Que el DICY marcara
ese elevado precio significó que el riesgo país de la Argentina bajara 53
unidades (2,60%) a 1877 puntos básicos. El riesgo volvió a los niveles de fin
de agosto y perforó la línea psicológica de los 2 mil puntos algo que no
conseguía desde el 27 de agosto pasado.
Los bonos cortos se
contagiaron. El Bonar 2020 aumentó 2,74% y el Bonar 2024 se destacó con un
avance de 3,14%. Pero estos títulos, a diferencia del DICY, tienen
altísimas probabilidades de padecer quitas o restructuraciones, como estiman la
mayoría de los grandes bancos.
Estos dos bonos no
inciden en la medición del riesgo país, pero se utilizan para sacar dólares o
para establecer una especie de mercado paralelo de la divisa ya que, si se
compran en la Bolsa con dólares y se los vende en pesos, el resultado es un
dólar de $65,77. Este dólar, también llamado Bolsa o MEP subió el jueves $2.
El contado con
liquidación, que es el instrumento para mandar la plata al exterior, quedó casi
sin cambios en $68,20.
Acá no solo está la
explicación de la suba de precios, sino el incremento del turismo en el último
tiempo porque cuanto más se encarece este dólar, más barato es el viaje ya que
el que gasta con tarjeta de crédito lo paga al precio del mercado oficial que
es casi 15% inferior al que se consigue triangulando con bonos.
En bancos y casas
de cambio, el dólar al público y el que se toma para liquidar las tarjetas de
crédito, subió 1 centavo a $60,31.
En la plaza
mayorista, alcanzó un leve amague de intervención del Banco Central al
principio de la rueda, para calmar los ánimos. La autoridad monetaria vendió
alrededor de USD 10 millones y con ese monto logró que el mayorista cerrara sin
cambios en $57,99.
De todas maneras,
los depósitos en dólares siguen bajando. El lunes pasado se fueron USD 63
millones de los bancos.
Las reservas
bajaron USD 62 millones a USD 47.851 millones. La caída no fue mayor porque el
dólar bajó 0,43% ante las seis principales monedas del mundo, que integran las
reservas del Banco Central. Sin embargo, una parte de la mejora por la
revalorización de esas monedas, se perdió porque el oro, que también integra
las reservas, perdió casi medio por ciento.
En la licitación de
Letras de Liquidez (Leliq), el Banco Central continuó bajando la tasa de
interés. Colocó $244.576 millones a 69,49% anual, lo que representa una baja de
la tasa de casi 1 punto comparada con la del día anterior. La buena noticia, es
que con lo que captó retiró de circulación $14 mil millones que aliviarán la
presión sobre el dólar.
Otro dato que hay
que seguir son los plazos fijos. El lunes pasado cayeron $14 mil
millones. Una parte ese dinero va a cuenta corriente y un monto reducido
se traslada a los que plazos indexados. Hay inversores que apuestan a estas
colocaciones porque esperan una inflación más alta que la tasa de plazo fijo y
que el tipo de cambio oficial siga controlado.
La Bolsa, con menos
negocios –se operaron $ 852 millones– tuvo una rueda con una fuerte recuperación
de los valores de las acciones más atrasadas. El S&P Merval, el índice de
las acciones líderes, aumentó 4,63%.
Los bancos y
empresas de energía fueron los más buscados. Es una apuesta a muy largo plazo
porque el valor de libros de las entidades locales es irrisorio en dólares. Por
eso, Banco Macro aumentó 8,46%; Supervielle, 5,76%; BBVA, 5,59% y Galicia,
4,93%.
Entre las empresas
de energía las de mejor comportamiento fueron Edenor ( 6,89%); Pampa Energía
( 5,30%) y Transener ( 3,82%).
En Wall Street los
ADR’s argentinos –certificados de tenencias de acciones que cotizan en dólares–
tuvieron alzas generalizadas. Solo un papel cerró en baja. Lo mejor pasó
por Edenor ( 8,75%), Banco Macro ( 7,47%) y Supervielle ( 5,73%).
La última rueda de
la semana viene con una pregunta. ¿Cuál es el techo de los bonos de la deuda
argentina? La respuesta estará en el comportamiento de los bonos más cortos,
porque los más largos con legislación extranjera no tienen fluidez por la falta
de vendedores. Y, aunque marquen precios elevados, no son representativos en el
mercado.
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