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Por Alejandro Colle - Esta semana, el
Ministerio de Hacienda tendrá que afrontar el pago de 376 millones de dólares
en concepto de intereses de 3 títulos públicos en moneda local y extranjera. Y
desde el 17 hasta fin de mes, los compromisos por la deuda pública ascienden a
u$s1.061 millones. Y hasta el 10 de diciembre, u$s2.269 millones más. En total,
u$s3.706 millones.En el mercado se multiplican las planillas de Excel. Los
analistas hacen y rehacen cuentas para determinar hasta cuándo alcanzarán las
reservas de libre disponibilidad y el refuerzo que el Tesoro tiene en el Banco
Central. Y sobre la base de las obligaciones futuras, cuál es el margen de
tiempo para comenzar las negociaciones y cerrar un acuerdo para la
reestructuración de la deuda.
La reprogramación
unilateral de los vencimientos de Letras del Tesoro, más el anuncio de que el
país buscará la reconformación de la deuda soberana hacen suponer que son nulas
las probabilidades de obtener nuevo financiamiento. Y que el desembolso
pendiente del Fondo Monetario Internacional (FMI) seguirá postergado. Pese a
las reuniones que mantendrá en Washington el ministro Hernán Lacunza con
funcionarios del Fondo y de la Administración Trump en el marco de la asamblea
anual conjunta del FMI y el Banco Mundial.
La decisión parece
más vinculada a la política que con la eventual solidez de las cifras de
septiembre que los técnicos llevaron a Washington, en un intento por destrabar
el giro de los u$s5.400 millones. Se da por descontado que, más allá del
resultado de los ejercicios numéricos, el veredicto del directorio seguirá
demorado a la espera una definición electoral.
Sin crédito nuevo,
con una exportación retraída y el goteo de los depósitos privados en dólares,
la única fuente de recursos para atender los pagos hasta el 10 de
diciembre son las reservas.
En principio, la
cifra está cubierta con la parte de los dólares que el Tesoro tiene en su
cuenta del Banco Central. Son las divisas que el FMI había otorgado al país al
inicio del programa stand by, en concepto de “fortalecimiento de
las reservas” y que Hacienda asegura que eran para atender desfasajes
presupuestarios.
Alcanzan, aunque
muy ajustadamente. El saldo de u$s7.163 millones que tenía esa cuenta a principio
de este mes se redujo a poco más de u$s4.000 millones desde que el organismo
multilateral aprobó el uso de esos recursos para hacer frente a los
vencimientos de deuda.
Las reservas
totales vienen en caída. El viernes terminaron en u$s47.844 millones. En lo que
va del mes, la baja fue de u$s858 millones. Y vienen de una erosión de u$s5.396
millones en septiembre y de u$s13.900 millones en agosto. Es cierto que la
última estadística del BCRA muestra que se frenó la pérdida. Fueron apenas 7
millones menos el viernes. Pero en el mercado recuerdan que en sólo 6 meses, el
drenaje ascendió a casi u$s30.000 millones.
Las divisas de
libre disponibilidad ya están por debajo de los u$s10.000 millones. Eso explica
por qué el Gobierno dispuso la obligatoriedad de los organismos estatales de
invertir sus excedentes financieros en Letras del Tesoro. Probablemente también
el freno en la caída de reservas. Ya se dispusieron dos colocaciones
compulsivas al Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses.
Lo que quede en el
BCRA el 10 de diciembre dependerá de la dinámica de los depósitos en dólares y
de la dolarización de portafolios. Los privados retiraron poco más de u$s11.500
millones de sus cuentas desde las PASO. Un 35% del total. El stock actual
es apenas inferior a u$s21.000 millones. Según las planillas de Excel que
alimentan los analistas del mercado, el encaje por esos depósitos y el efectivo
en dólares que los bancos tienen en sus cajas alcanzan para cubrir 58% del
total.
Este jueves vencen
los intereses de los Bontes. Son en pesos, pero el equivalente en dólares es de
u$s167 millones. A esto se suma el pago de intereses en dólares de los Bonar 25
y Bonar 37, por u$s209 millones. El martes 22 se deberá pagar la renta de los
Globales 2021, 2026 y 2046, por un total de u$s503 millones. Y sobre fin de
mes, otros u$s472 millones de Letras reprogramadas en pesos y en dólares.
El margen de acción
parece manejable hasta el 10 de diciembre. Las cifras se complican para
2020. El año próximo los vencimientos ascienden a u$s38.600 millones. El 56%
son obligaciones en pesos, pero que pagan tasas superiores a 50% anual o
ajustan por inflación, que en los últimos 12 meses tuvo una variación de 55%.
El resto son compromisos soberanos en moneda extranjera.
El horizonte para
negociar y tener cerrado un acuerdo con los acreedores privados no parece ir
más allá del primer trimestre. Entre la ceremonia de asunción de diciembre y
fin de marzo hay obligaciones de capital e intereses por u$s15.300 millones. La
mayor parte, en dólares.
Eso explica por qué
el riesgo-país todavía sigue alto, cerca de los 1.900 puntos básicos, y la
paridad de los bonos está apenas por encima de 40%.
También se entiende
el interés de la administración Macri por avanzar con el FMI para el caso de
conseguir un segundo mandato. Y la prioridad que le asigna al tema Alberto
Fernández: de consagrarse presidente el domingo 27, tiene previsto viajar a
Nueva York y Washington, quizás la misma semana, para iniciar formalmente el
contacto con los grandes fondos que concentran la mayor parte de las tenencias
de los bonos argentinos.
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