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Por Eduardo
Amadeo - El Premio Nobel de Economía otorgado al estadounidense
nacido en la India Abhijit Banerjee, la franco-estadounidense Esther Duflo y
Michael Kremer, también de Estados Unidos, representa la consagración de una
corriente de análisis de la pobreza que se inició a principios de los años 80
con los trabajos de Amartya Sen y otros economistas y filósofos.
La esencia de esta
nueva corriente consistió en ampliar el análisis desde la pobreza por ingresos
o por necesidades básicas insatisfechas hacia una perspectiva en la que lo
esencial es la idea de capacidades, o sea, las herramientas concretas con que
cada persona cuenta para convertir sus derechos en libertades reales.
Esta mirada más
amplia sobre los elementos que las personas necesitan para construir su vida
abrió el camino a numerosas y muy fructíferas líneas de trabajo.
Una de ellas fue el
índice de pobreza multidimensional que adoptó el Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD) a través del Índice de Desarrollo Humano, cuya
principal utilidad fue mostrar la necesidad de actuar sobre un conjunto muy
amplio de variables para mejorar la situación de las personas.
Otra línea fue la
que combinó la necesidad de evaluar el impacto de las diversas medidas de
política pública con las referencias al enorme conjunto de razones por las que
las personas (los ciudadanos, los funcionarios públicos, los líderes
comunitarios y políticos, etc.) responden a las acciones públicas, los
incentivos, etc.
Para ello fue
necesario, a través de pacientes y muy fundamentados estudios, meterse
"dentro" de la vida de los más pobres para comprender las mil maneras
por las que su situación les impide progresar o aun reaccionar ante los
incentivos de la manera en la que la teoría suponía que debían hacerlo.
En su libro
fundacional -Poor Economics-, Duflo y Banerjee se hacen preguntas tales como:
"¿Por qué un hombre en Marruecos que no tiene suficiente para comer
compraría un televisor? ¿Por qué es tan difícil para los niños en áreas pobres
aprender incluso cuando asisten a la escuela? ¿Por qué las personas más pobres
del estado indio de Maharashtra gastan el 7% de su presupuesto alimentario en
azúcar? ¿Tener muchos hijos realmente te hace más pobre?".
Estas preguntas,
que pueden responderse gracias al enorme avance de los mecanismos de evaluación
de impacto a los que ellos mismos han aportado tanto, nos introducen en otro campo
muy rico por sus implicancias éticas y políticas: el del paternalismo que las
sociedades imponen sobre el comportamiento de los más pobres.
Dice Duflo en una
conferencia: "Por lo tanto, la 'caridad' (programas de arriba hacia abajo
que no requieren que los pobres hagan su parte) no solo es moralmente
reprensible porque les quita la libertad, sino que, además, el acto mismo de
quitarles esta libertad también atrapa a los pobres en la pobreza".
Y, agrego yo,
muchos de los fracasos en los programas sociales "enlatados" que se
aplican provienen de asumir que las personas más pobres deben reaccionar
necesariamente como lo hacen aquellos que tienen menos carencias y pueden
elegir más.
Michael Kremer
también profundizó en estas líneas, con trabajos como el análisis de éxitos y
fracasos en programas de desparasitación masiva en África, las experiencias
positivas y negativas en microcréditos, el uso de las TIC (tecnologías de la
información y la comunicación) para mejorar la productividad agrícola de los
pobres y los incentivos para que los maestros no falten en las escuelas pobres
de la India.
El impacto de los
trabajos de estos premiados es enorme. No solo para repensar cómo se diseñan
los programas sociales en países, provincias, municipios y organizaciones sociales,
sino también para los organismos multilaterales, que han tenido por mucho
tiempo la tendencia a aplicar las mismas acciones en ámbitos muy diferentes.
En nuestro país, el
Cippec y el Cedlas (de la Universidad de La Plata) han tomado el aporte de
Duflo, Banerjee y Kremer para abrir líneas de investigación muy importantes,
que contribuyen a mejor pensar lo social.
Gracias a todos
ellos, la evaluación de impacto y la mirada desde "dentro" de la
pobreza son componentes éticamente indispensables de la política social.
El autor es
diputado nacional por Pro
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