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Por Juan Strasnoy Peyre
- El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y el presidente del Banco Central,
Guido Sandleris, visitarán esta semana Estados Unidos, donde se reunirán el
viernes con las máximas autoridades del Fondo
Monetario Internacional, la recién ungida directora gerente
Kristalina Georgieva y representante estadounidense David Lipton, en el marco
de las reuniones anuales de ese organismo y del Banco Mundial. Con un cepo
light que no logró frenar la sangría de divisas, el objetivo de la comitiva
será destrabar el desembolso de US$5.400 millones luego de que en sólo diez
días se quemara más de la mitad de los dólares que hasta hace poco el Fondo
obligaba a guardar para fortalecer las reservas.
Sandleris llegará
hoy a Nueva York para disertar en un evento del Consejo de las Américas y
comenzar el miércoles con los encuentros de carácter técnico con el FMI. Lacunza se sumará a
la misión el jueves, cuando se realice la primera sesión de la reunión de
ministros de finanzas y presidentes de bancos centrales del G20. Además de ellos,
viajarán la vicepresidenta segunda del BCRA, Verónica Rappoport,
y los secretarios de Política Económica y de Finanzas, Sebastián Katz y
Santiago Bausili.
La clave de las
conversaciones en tierras de Donald Trump será el intento del Gobierno por
recibir el desembolso postergado luego de que el recrudecimiento de la crisis
en agosto dejara virtualmente roto el acuerdo stand by. El encuentro de esta
semana con la cúpula del Fondo se había acordado en septiembre, cuando el
organismo confirmó la suspensión del giro.
"Estamos
trabajando para una eventual reanudación de una relación financiera con Argentina, que puede tener
que esperar un tiempo", había dicho Lipton, en una clara señal de que
cualquier movimiento llegará luego de negociar con el próximo presidente, que
todos descuentan será Alberto Fernández, ya electo.
A falta de
desembolso, de aquel viaje el equipo económico sólo se trajo la ratificación
del aval para usar los casi US$7.200 millones que el Tesoro tenía guardado en
su cuenta en el BCRA para
fortalecer las reservas, los llamados dólares "intocables", que le
dieron algo de aire al Gobierno. Pero a pesar del control de cambios y el
reperfilamiento de la deuda de corto plazo, en apenas diez días Hacienda tuvo
que quemar el 53% de esos recursos para pagar vencimientos en moneda extranjera
y local. Hoy, quedan allí unos US$3.400 millones, que se suman a los menos de
US$13.400 millones de reservas netas.
Las dos grandes
preocupaciones son los pagos de deuda pendientes y la tensión cambiaria. Según
la Oficina de Presupuesto del Congreso, entre octubre y diciembre el Tesoro
deberá cancelar US$6.447 millones por vencimientos en dólares. Descontados los
pagos realizados en lo que va del mes, restarían cerca de US$5.000 millones.
Además, en el último trimestre vencen US$10.305 millones en pesos, una parte de
los cuales podría ser cubierto con las divisas del FMI ante la falta de
recursos oficiales.
Por otra parte, en
los primeros ocho días de octubre, el BCRA vendió en
promedio US$94 millones diarios para contener el dólar. Desde la aplicación del
cepo light, que habilita la compra de hasta US$10.000 mensuales a las personas
físicas, la entidad vendió US$70 millones diarios, es decir, unos US$1.500
millones al mes. A este ritmo, que implicarían cerca US$4.000 millones hasta
fin de año, las reservas disponibles podrían no ser suficientes.
De ahí los
renovados intentos del Ejecutivo por conseguir los US$5.400 millones antes del
10 de diciembre. Tanto Fernández como el FMI prefieren otra
salida: un cepo más duro o un tipo de cambio más alto a cambio de dejar de
financiar la fuga de capitales con reservas. Y que el envío llegue con una
renegociación del acuerdo ya en marcha.
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