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Por Javier Blanco - Presionado por un
pequeño repunte de la demanda, en un contexto en el que la oferta privada luce
cada vez más escasa, la cotización del dólar
oficial anotó ayer su séptimo avance consecutivo al quedar a un promedio de $60,54 para la venta al público.
Se trató de otra
alza marginal, de apenas 0,15%, aunque solo porque el Banco Central (BCRA) habría aportado casi un tercio de
las divisas operadas en plaza (el volumen de contado llegó a US$434,6 millones,
y creció 9% en relación con la rueda previa) para evitar un salto mayor ahora
que su única prioridad es tener al billete estable.
"El BCRA
estuvo vendiendo dólares para dar liquidez en toda la rueda y es lo que se
espera que haga por lo menos hasta el viernes 25. Si le toca seguir aportando
en esta proporción debería vender unos US$1000 millones más hasta
entonces", calculó el operador Fernando Izzo, de ABC Cambios.
El dato se reflejó
en la aceleración que mostró el ritmo de caída de las reservas, que venían
bajando a razón de US$65 millones por día en la última semana, y ayer se
contrajeron en US$119 millones al cerrar en US$47.644 millones brutos.
De este modo,
acumulan 55 días consecutivos en baja, lapso en que disminuyeron en US$20.427
millones (30%) para quedar en su menor nivel desde mediados de agosto de 2017,
y aunque en ese lapso "el FMI efectuó cinco desembolsos por US$44.868
millones", recuerda el economista Federico Cohen.
"Hay una mayor
demanda minorista por atesoramiento, la que parece lógica en momentos en que la
inflación ya se comió 15 puntos de una devaluación que llegó al 27%. En este
contexto no parece lógico ni prudente hacer un sacrificio grande de reservas
para frenar el reacomodamiento del tipo de cambio en vista de los desafíos que
se avecinan para el próximo gobierno", consideró Javier Alvaredo, director
de la consultora ACM.
"El BCRA llega
con esta receta hasta las elecciones. Pero ya después dependerá de lo que de
ellas surja y de las definiciones que aparezcan; será mejor o peor que este
escenario de muy tensa calma", juzga Federico Moll, director de la
consultora Ecolatina. "Este esquema sirve para llegar hasta las
elecciones, luego necesariamente todo cambiará", coincidió Norberto Sosa,
director de Invertir en Bolsa (IEB). El mayor apetito dolarizador, que en el
mercado vinculan con la cercanía de las elecciones, se dejó ver en los aumentos
mayores que mostraron los precios no regulados del dólar en una jornada
compleja para los activos argentinos en general, que operaron en baja afectados
-según los analistas y operadores- por los últimos dichos del ministro de
Hacienda, Hernán Lacunza, en relación con una posible quita sobre la deuda a
ser reestructurada.
"Eso fue lo
que gatilló la caída de los bonos y los ADR y le puso algo más de presión al
mercado cambiario solo que como no puede correr el dólar, en estos casos crece
el sacrificio de reservas", explicó Moll.
Así por caso, subió
de $66,80 a $67,51 la cotización del dólar bolsa (o MEP) y de $68,32 a 69,50 la
del dólar fuga (o CCL), lo que amplió al 15,7 y 19% la brecha con el oficial mayorista,
que cerró a $58,35, según el relevamiento oficial.
A esto se sumó que
comenzó a tomar impulso el precio del dólar en el mercado paralelo al saltar $
1 en la jornada para superar por primera vez los $64 y quedar ofrecido a $64,50
( 1,6% en el día).
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