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Por Javier Blanco - El
salto que en los últimos meses volvió a mostrar la inflación,
tras el nuevo episodio de fuerte devaluación del peso que
se disparó tras las PASO, ya no tienta -como en el
pasado- a los ahorristas a realizar plazos fijos indexados.
El dato se deja ver por la tendencia al retroceso que
muestra el stock de depósitos bajo administración de los bancos
en pesos ajustables por UVA (la unidad de
cuenta que se ajusta diariamente con el IPC), que superaba los $32.000 millones
a comienzos de mayo pasado y cayó hasta los $14.360 millones (-55,3%), según
datos del Banco Central (BCRA) al pasado jueves.
Esa tendencia al retroceso se mantuvo hasta los últimos días, aunque en
el mercado ya se sabía que la inflación volvería a trepar en septiembre hasta
rondar el 6% (fue del 5,9% según el dato oficial) y que este tipo de
colocaciones permite transformar ese salto en renta "piso" hacia
adelante, ya que a eso se agrega la tasa de interés que ofrecen pagar los
bancos y que en algunos casos llega al 10 por ciento.
Reina el cortoplacismo
En los bancos admiten que el principal problema que tienen este tipo de
colocaciones, en las actuales circunstancias, es el plazo mínimo de inversión,
ya que no baja de los 90 días cuando lo que reina en el mercado -en el mejor de
los casos- es el cortoplacismo.
Vale recordar que, por la incertidumbre reinante, en la actualidad el
76% de los plazos fijos se pactan al menor tiempo de inmovilización posible, un
porcentaje 10 puntos mayor que el que se registraba a comienzos de año.
"El ahorrista está naturalmente reacio a dejar su dinero a plazos
largos. No es ya una cuestión de renta la que evalúan", explicaron en un
banco público que mantiene una oferta interesante de tasa para incentivar este
tipo de colocaciones cuyo mayor atractivo es que al menos aseguran la
posibilidad de ganarle algo a la inflación.
"No hay interés en este tipo de depósitos. En el último verano hubo
un boom de consultas, pero ahora te diría que solo les pueden interesar a
algunas empresas con saldo de caja temporales que, por definición y dada la
crisis, se sabe que no son muchas", coincidió en explicar el jefe de mesa
de un banco privado líder.
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