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Por Eugenia Baliño - El
desdoblamiento cambiario ya es un hecho. A una semana de las elecciones, la
dolarización vía contado con liqui (CCL) se disparó y la cotización que surge
de la compra-venta de bonos y acciones abrió una brecha de más de 15 pesos
contra el tipo de cambio mayorista (13 pesos contra el minorista).
Lejos de detenerse,
analistas creen que el spread continuará ampliándose hasta fin de año y que el
valor del CCL podría alcanzar un promedio de $81,4 en diciembre, con un techo
de 89,2 pesos.
Según indican en el
mercado, el salto del contado con liqui de los últimos días estuvo impulsado
por una mayor demanda de cobertura por parte de empresas -que desde la
reinstalación del cepo a principios de septiembre se ven imposibilitadas de
adquirir divisas para atesoramiento- y la salida de grandes fondos de inversión
ante la proximidad del "27-O" y el temor a un endurecimiento de las
restricciones cambiarias tras el drenaje de reservas que se desató después del
inesperado resultado de las PASO (se
perdieron US$20.230 millones desde las primarias).
El dólar CCL cerró
a $73,51 el viernes, aunque llegó a tocar los $75 durante la rueda. Así,
acumuló una suba de 7,9% en la semana. Mientras tanto, las intervenciones
del Banco Central en
el mercado mayorista continuaron manteniendo anestesiada a la divisa oficial,
que culminó a $58,35 en el MULC, lo que significó un alza semanal de 0,5%, y a
un promedio de $60,73 en las pizarras.
"La evolución
del dólar Contado con Liqui (CCL) se ha transformado en la variable clave desde
la reinstalación del cepo. Hemos tenido varios vaivenes que han provocado
cierta desorientación", señalaron desde Delphos Investment.
En un informe
difundido el viernes, desde la consultora indicaron que, por la inercia
inflacionaria esperan que el contado con liqui adquiera una dinámica alcista
que implicaría una cotización estimada promedio para el caso base -es el
escenario más moderado: ni optimista ni pesimista- de $76,1 en noviembre, $81,4
en diciembre y $86,3 en enero de 2020. De acuerdo a estas proyecciones, el techo
o zona de resistencia para cada mes estaría en $83,4, $89,2 y $94,5,
respectivamente.
Lo cierto es que,
con una plaza cambiaria restringida por el cepo e intervenida por el BCRA, el contado con liquidación
se transformó en el último tiempo en el verdadero termómetro del mercado. De
hecho, desde el último mes algunos empresarios comenzaron a tomarlo como
referencia a la hora de determinar remarcaciones de precios o cerrar
operaciones en moneda estadounidense. Por ahora, el volumen de negocios no
alcanza para desbancar completamente al oficial pero de continuar creciendo, es
de esperar que el tipo de cambio que se determina en el MULC termine resultando
meramente anecdótico, tal como sucedió durante al última etapa del Gobierno de
Cristina Kirchner.
La confirmación por
parte del FMI de
que el desembolso de los US$5.400 millones no llegará antes de que se defina
quién será el próximo presidente sólo sumó más fichas a la expectativa del
mercado de un endurecimiento del cepo después del domingo, a pesar de que desde
el Gobierno aseguran que no están evaluando nuevas restricciones.
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