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Por Pablo Wende -Alberto
Fernández arrancó la semana declarando como si fuera casi un presidente
electo. El día después del debate salió a demostrar que se siente ganador y
desde ese lugar le habló al presidente Mauricio Macri. “Le quiero
pedir que no maltrate a los argentinos si el resultado es adverso y que libere
el dólar, como hizo después de las PASO según consta en una denuncia judicial”,
dijo.
De esta forma, el
candidato a presidente por Frente de Todos comenzó a “marcar la cancha” mucho
más de cerca para la transición que podría arrancar el 28 de octubre, es decir
el día después de las elecciones. Y dejó en claro que su prioridad que no se
produzca otra devaluación. De alguna manera, alejó fantasmas de quienes
esperaban mayor presión sobre el Gobierno para que “sincere el tipo de cambio”
antes del 10 de diciembre.
Fernández se
refirió al mismo tiempo en dos ocasiones durante la jornada. La primera fue al
recibir a un grupo de periodistas que lo esperaban haciendo guardia en el
edificio donde vive en Puerto Madero. Y luego en una conferencia de prensa en
Bahía Blanca, donde realizó un acto de campaña.
Sin embargo, este
pedido choca o por lo menos confluye con otro que también viene reiterando hace
tiempo: que el Banco Central cuide las reservas. “Es lo único que le pedí
a Macri cuando hablamos después de las PASO, pero igual siguen vendiendo.
Parece que lo hicieran a propósito”, aseguró en un reportaje radial.
Estas expresiones
empiezan a mostrar las dificultades que podrían producirse en una eventual transición,
con un gobierno que aún debe estar casi siete semanas más en el poder, pero al
mismo tiempo otro que ya ha sido electo. Todo esto siempre y cuando finalmente
Fernández consiga una victoria -con al menos 45% de los votos- y no deba ir a
un ballotage.
El interrogante
surge de manera inmediata ante estas expresiones: ¿qué hay que cuidar más,
las reservas o el precio del dólar? Claramente el Gobierno viene haciendo un
delicado equilibrio entre ambas cuestiones. Deja subir un poco el dólar y
al mismo tiempo soporta una caída de reservas. Si el Banco Central dejara de
vender, entonces cuidar su stock de divisas pero el dólar se escaparía
notoriamente.
Otra cuestión
inquietante es hasta qué punto la opinión de Fernández influirá en la política
de gobierno hasta el 10 de diciembre. Y si efectivamente su opinión será
tenida en cuenta, está por verse qué puede pasar con los controles cambiarios
entre noviembre el cambio de mando presidencial.
La única opción
para cuidar las reservas y el dólar es volver mucho más rígido el cepo. Esto
reduciría sustancialmente la pérdida de reservas y sería mucho más fácil
dominar el tipo de cambio. El problema es que quedaría mucha más gente sin
acceso al mercado cambiario y terminaría presionando aún más la cotización en
otros mercados. Aumentaría el dólar “libre” y también el que surge de las
operaciones bursátiles, es decir el “contado con liquidación”. El tipo de
cambio ya creció hasta rozar los 75 pesos en estos mercados.
En las últimas
jornadas el Central multiplicó su intervención cambiaria. El 16 de octubre, es
decir mediados de la semana pasada, la entidad que preside Guido Sandleris
vendió 185 millones de dólares. Y en lo que va del mes hasta ese día ya fueron
más de USD 1.000 millones en concepto de intervención cambiaria. Estos
niveles de venta de dólares para controlar la cotización seguirán altos al
menos hasta las elecciones, lo que aumentará el drenaje de reservas.
Ayer el stock cayó
UDS 563 millones, pero en parte fue por el pago de deuda a organismos, lo que
provocó una reducción por debajo de los USD 48.000 millones.
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