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Por Alejandro Colle - La disparada en los
precios del dólar futuro a partir de noviembre y la constante caída en las
cotizaciones de bonos y acciones muestra a las claras lo que el mercado espera
en algún momento a partir del lunes próximo.
En el Rofex las
cotizaciones de los futuros subieron 1,7% para fin de octubre, pero en todos
los plazos a partir de noviembre los precios saltaron 5% en promedio. Para el
cierre del mes próximo las operaciones se pactaron con un valor de $67,65 por
unidad estadounidense.
La diferencia con
el contado transferencia o mayorista, que ayer contuvo el Banco Central en
$58,65 vendiendo unos 300 millones de dólares, mostraba una tasa implícita de
143,6% anual. Es más del doble de la que rige para las operaciones de
Letras de Liquidez del BCRA (68% anual), lo cual sugiere que hay algo más que
un normal arbitraje con el mercado de dinero.
Los futuros se
están moviendo al ritmo de las variaciones que ocurren en el circuito del dólar
alternativo. El dólar MEP, que ayer trepó 4,6% a $75; o el contado con
liquidación, que saltó 5,4%, a 78,70 pesos. Este comportamiento indica que los
operadores y analistas están descontando que, en algún momento a partir del
lunes próximo, se produciría un desdoblamiento del mercado cambiario. Esto es,
un dólar para el comercio exterior, y otro para las operaciones financieras.
Lo habitual es que
los negocios pactados a futuro, como se trata de operaciones financieras, se
rijan por el valor del tipo de cambio de ese mercado. De hecho, aún sigue
pendiente de resolución el reclamo efectuado por varios fondos de inversión,
entre los cuales está PIMCO, ante la Emerging Markets Traders Association
(EMTA), para que las operaciones a futuro NDF (Non Deliverable Forwards)
efectuadas en la plaza de Nueva York, con las que habían cubierto el riesgo
cambiario de Argentina, se liquiden, en forma retroactiva, por el CCL.
El argumento es que
este último es el tipo de cambio verdaderamente representativo de los negocios,
ya que ese es el carril por donde se pueden girar libremente las divisas al
exterior. Desde hace un mes acercan nueva documentación con los cierres diarios
para demostrar la diferencia con el dólar oficial, es decir, la brecha, que
ayer trepó a 29% para el caso del dólar MEP, o dólar Bolsa, y a 34% para el
CCL.
Un dólar financiero
que resultaría del eventual desdoblamiento, al que se podrá acceder y mover sin
restricciones, se ubicaría en niveles similares al que surge hoy del arbitraje
de bonos soberanos, como el Bonar 24 (AY24), o acciones de empresas argentinas
que cotizan tanto en Buenos Aires como en Nueva York bajo la forma de ADR
(American Depositary Receips), caso los papeles de YPF.
El dólar reservado
para la franja comercial se ubicaría más cerca del mayorista actual, aunque el
valor dependerá del grado de control que pueda ejercer el BCRA. La intervención
de ayer se ubicó en torno del 50% del volumen total negociado en el MULC, que se
ubicó en u$s603 millones.
El tema es que las
reservas no son infinitas. Están cayendo todos los días y los dólares que se
pueden utilizar libremente son cada vez menos. Un informe de Morgan Stanley de
la semana pasada indica que a los u$s46.591 millones hay que deducirles los
dólares los swaps con el Banco de China y el Banco de Basilea, los de los
encajes de los bancos por los depósitos en moneda extranjera y también los
Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI, es decir, los desembolsos del Fondo.
La cifra resultante queda en menos de u$s10.000 millones. No alcanza para
atender las amortizaciones y los pagos de intereses de la deuda y al mismo
tiempo seguir con un ritmo de intervenciones que ya supera los u$s1.000
millones semanales.
El mismo report de Morgan
Stanley muestra varios escenarios para la reestructuración de la deuda
argentina, dentro de los cuales la solución a la uruguaya parece cada vez menos
probable. Es la que, en caso de prosperar, sin quita de capital, resultaría en
una fuerte mejora de las paridades de los bonos. La que reflejan los precios de
mercado parece ser la del “harsh scenario”, un escenario áspero, aunque no al
límite de la reestructuración de 2005. El resultado de esa eventual
salida, donde hay más para perder que para ganar con los bonos en cartera, es
el que reflejan las paridades de los títulos soberanos, que ayer retrocedieron
hasta 5,4%, caso AY24, y cerraron en niveles del 36% a 44% para las versiones
más negociadas.
En equities también
se observa cierta pesadez. Si bien las acciones en pesos suben, medido en
dólares el S&P Merval vale cada vez menos. Ayer finalizó en 33.303,35
puntos, equivalente a unos u$s423 al cambio del CCL. Los ADR de empresas
argentinas siguen mostrando números en rojo y ayer volvieron a ceder hasta 4%
tanto en los papeles de bancos como de energéticas. Y es que el mismo informe
de Morgan Stanley sobre la Argentina advierte sobre un probable evento de
crédito, no solo para la deuda soberana.
Lo que puede variar
es el timing. Los tiempos dependerán del resultado del domingo. Pero
independientemente del día, los precios están hablando de un desdoblamiento
cambiario y una renegociación de la deuda más áspera de lo previsto hasta
ahora.
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